Al calor de contrarreformas antipopulares

Página/12| Opinión

El presidente Milei despliega su estrategia aprovechando las vacaciones de verano, con el apoyo explícito de los grandes empresarios y editorialistas estrella, quienes “interpretan” que las leyes en ciernes “modernizan”, y generarán una corriente inversora salvadora proveniente de las metrópolis capitalistas financieras. En el plano parlamentario, nuevamente operan extorsionando a las provincias para doblegar la voluntad de los legisladores con la aquiescencia de los gobiernos liberales de derecha, además de peronistas y amigables que mandan votar leyes atentatorias contra la vida de las mayorías sociales, incluyendo a la ciudadanía de sus propios distritos. Los afectados serán nuevamente los núcleos más humildes y las clases medias, y en la actual instancia se pretende mutilar los derechos de las/os trabajadoras conquistados durante más de un siglo.

La ofensiva febrerista incluye la trascendente reforma a la Ley de Glaciares y al Régimen Penal Juvenil ante la cual, la Iglesia Católica manifestó su rechazo en un fundamentado documento señalando que “bajar la edad no baja el delito”, denunciando que ”se usa el dolor social con fines de impacto mediático». También la UNICEF sentó su posición crítica a la reducción de la edad mínima de imputabilidad penal a los 13 años. Se trata de imponer estas iniciativas, con graves consecuencias sociales para el pueblo en un tiempo récord, para que no repercutan en el debate de la sociedad, en pos de cumplir con las demandas de las corporaciones empresarias, del FMI y las fuerzas políticas locales conservadoras. Claro que en sus ponderaciones los “prestigiosos analistas” ocultan, subestiman, o distorsionan las diversas movilizaciones del pueblo, Partidos, feminismos, científicos, sectores culturales y universitarios. Desconocen deliberadamente la significación política de las manifestaciones de trabajadores impulsadas por sus conducciones gremiales, o bien al margen de las pasividades de otras, presentadas como “tacticismos realistas”. El Gobierno continúa desplegando argumentos con el fin de que la sociedad acepte estas contrarreformas retrógradas que generarán un retroceso en la vida de amplísimos núcleos; y para la nación, en la perspectiva futura de aprovechar nuestros generosos recursos naturales para ser repartidos a favor de las mayorías.

Los voceros mileístas sostienen con pertinacia el sofisma de que la eliminación de derechos laborales y el debilitamiento de las organizaciones sindicales crearán empleo. Ese argumento ya se esgrimió anteriormente en iniciativas corporativas de “flexibilización modernista” y nunca se verificó tal resultado. En realidad se trata de un bolazo insustentable, pero su propósito ideológico es inducir el miedo a sectores de trabajadores temerosos de perder sus empleos y quedar aún más a la intemperie.

El capítulo fiscal del proyecto en realidad desnuda la visión ideológica de un Gobierno que expresa los intereses de las corporaciones empresarias: favorecer a los millonarios transfiriendo ingresos del Estado en una dimensión fenomenal. De cualquier forma, el “capítulo” estaba viciado de anticonstitucionalidad, ya que las leyes tributarias deben tener como Cámara de origen a Diputados. Pero es sabido que tenía otro propósito “táctico” manejable hasta último momento: amenazar a las provincias con un recorte de fondos que sería dramático para la supervivencia de sus presupuestos, con consecuencias inmediatas para el pago de salarios y el mantenimiento de sistemas educativos, salud pública, etc. Un chantaje tan inmoral como antidemocrático, utilizado para presionar el voto a favor del corazón de la ley: la conculcación de derechos de trabajadores en favor de las corporaciones empresarias.

En estos días asistimos a una escena “histórica”: la foto del secretario de Comercio norteamericano Jamieson Greer festejando el triunfo de su país, junto al Canciller argentino Pablo Quirno celebrando la derrota del suyo, en el acto de firma del Tratado Recíproco de ambas naciones. Ya sabemos que jamás hubo reciprocidad entre este país imperialista y el nuestro, cada vez más inerme. Es imposible la reciprocidad del tiburón hacia las sardinas, aunque ambos habiten las mismas aguas. Eso sí: Washington “prometió” que más adelante revisará sus barreras a la compra de aluminio. La “simetría” es rarísima, ya que Argentina elimina 221 posiciones arancelarias y Estados Unidos bajará dos. Nuestro país se compromete a “facilitar” explotaciones estadounidenses de minerales críticos, privilegiándolo sobre australianos, canadienses y chinos. Pero hay otras rarezas: Argentina se compromete a no comprar reactores nucleares, ni uranio a “ciertos países” (sin dar nombres). Se exime del IVA a las empresas estadounidenses quienes “colaborarán” para optimizar su comercio en el rubro de la defensa, o sea, comprarle a ellos y a Israel. El Presidente manifiesta su enojo si decimos que son tratados propios de un sistema colonial, en el cual la colonia se allana a los dictados de la metrópolis. Este acuerdo recíproco supera por su renunciamiento a la defensa de la soberanía política y de los intereses nacionales, al célebre de 1935 Roca-Runciman, denunciado por sus consecuencias y corrupciones por el senador Lisandro de la Torre. Por entonces también se fotografiaron exultantes y sonrientes Julio A. Roca (hijo) quien ejercía la vicepresidencia del gobierno fraudulento del general Agustín P Justo; junto a lord Runciman, firmante de aquel pacto oprobioso en representación de la corona británica.

¿Habrá quedado atrás la tragicomedia de la manipulación pública del índice del INDEC, en el vértigo del acontecer político? Una primera y necesaria aclaración: hace más de dos años que se posterga el cambio. El bueno de Lavagna venía aceptando la presión del Toto para sostener el falsete vigente. Ahora resultó insostenible ya que los aumentos de las tarifas de servicios públicos (gas, luz, agua) se incrementaron muy por encima de la inflación general. Las “explicaciones” del Ministro de Economía solo lograron desnudar más aún que el índice es un bolazo indefendible. Así es que emergió desde las brumas de promesas de inflación cero del Presidente, que la desinflación es un fantasma que cotidianamente choca ante los mostradores de las carnicerías, verdulerías, panaderías y supermercados. Se trata de otro sofisma.

Nota publicada en Página/12 el 13/02/2026

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