Retomar las esperanzas colectivas

Página/12 | Opinión 

¡Celebran! Lograron peregrinar de un jueves negro de derrota en Diputados a un viernes blanco de triunfo en el Senado. Lo notable es apreciar los valores políticos, culturales y morales que para el mileísmo definen los criterios de triunfo y derrota. Definen como un fracaso no lograr por tercera vez que las personas con discapacidad y sus familias reciban los fondos para sus tratamientos. Sienten como una frustración política que los diputados hayan impedido un recorte más drástico aún para el funcionamiento de las universidades y los salarios docentes, como si esa decisión hiriera su dogma ideológico y su plan económico, cuyo tótem sagrado es el superávit fiscal. En cambio viven como un triunfo que el Senado apruebe un presupuesto cuyos pronósticos para el ejercicio son de ciencia ficción, y es continuador de su política de ajuste perpetuo. Festejan que fueron votados los artículos 12 y 30 del capítulo 2, que extrema el ajuste contra la educación pública y su desfinanciación con el propósito confeso de liquidar la ciencia y la tecnología, la educación técnica y el FONDEF (Fondo Nacional de la Defensa).

¿Acaso definir esta línea y acción política del mileísmo y del establishment empresario y mediático que lo sustenta y estimula como “liquidacionista” resulta aventurado? Veamos: los fondos para becas estatales pierden desde el inicio de la gestión mileísta un 76,6%. El financiamiento universitario sufre una caída del 33,8% frente al 2023. Los rubros de educación y cultura soportarán una pérdida del 47%. Al Fondo Nacional de Educación Técnico Profesional le aplicaron un recorte del 93% en dos años, pero además el plan para el 2026 es ejecutar solo el 3,5% de lo que corresponde por la Ley 26.058. Este despropósito tiene lógica, ya que proyectan un país sin industrias, consecuentemente, no hacen falta técnicos químicos, mecánicos, etc. Todo eso sobra. En Ciencia y Tecnología el presupuesto es de derrumbe: menos 48,8% tomando lo ejecutado en 2023. Sigamos. La derecha privatista anti educación pública, siempre tuvo el objetivo de liquidar la meta del 6% del PBI establecida por la Ley de Financiamiento Educativo en 2006, durante la gestión del Presidente Kirchner y el Ministro Filmus. Bien, ahora fue derogada. En suma, el viernes blanco de Milei, que implicó un triunfo del oscurantismo contra la educación, la ciencia y la cultura fue posible por el voto desvergonzado no solo de la ultra derecha mileísta y proísta, sino también de otros, incluyendo algunos peronistas, radicales y liberales que cruzaron la línea de ruptura de valores y principios esenciales de lo democrático, popular y progresista y de sus propias identidades históricas partidarias. Levantaron sus manos para apoyar sumisamente a esta ultraderecha retrógrada decidida a liquidar la educación pública, la universidad refundada en los principios de la reforma universitaria, a nuestra ciencia valorada en todo el mundo por sus notables aportes, sin los cuales resultará imposible planear y sostener un proyecto de desarrollo nacional independiente de las potencias hegemónicas. Sí. Celebran el voto oprobioso al capítulo 30 cuyo propósito manifiestamente enarbolado por el Presidente Milei es el retorno a un pasado anterior a la Ley 1420 de enseñanza común, obligatoria y gratuita, retrotraer la vida universitaria a claustros irracionales, propios de élites aristocráticas anteriores a 1918 y a la gratuidad del primer peronismo. Un país de minorías dominado por financistas formados en la metrópoli de Wall Street, y de cúpulas empresarias ya fatalmente desinteresadas de un proyecto nacional de desarrollo autónomo, que solo actúan por el impulso de seguir medrando de un Estado al que le chupan sus enormes riquezas que emergen de las entrañas de nuestra generosa geografía y del trabajo de su pueblo. Las cámaras empresarias, UIA, AMCHAM, CAC, AEA apoyan al gobierno y lo asumen como propio, contemplando pasivamente la destrucción de la industria nacional, comenzando por las pymes, con lo que ello implica en materia de aporte al PBI y a la generación de empleo. Pero hay más: les prometen rebajas de impuestos que engordarán sus bolsas y más “libertad” para seguir fugando sus ganancias hacia guaridas fiscales. Esos beneficios impositivos a las corporaciones significarán más ajuste en salud, jubilaciones, educación y aumento de las tarifas de los servicios públicos, que el Presidente celebra con la “humorada” negra de “ajústense los cinturones, vienen más reformas”.

Esta exhibición de triunfalismo de los millonarios es también festejada por los editorialistas de la prensa “seria y republicana”, con la particularidad que también aplauden y valoran la compra de votos parlamentarios vía reparto de ATN, a la que caracterizan como: “fuerte dosis de pragmatismo en pos de la gobernabilidad que reclaman el FMI y el jefe supremo Donald Trump”. Así resultó que todos unidos triunfaron en una jornada discepoliana…”vender el alma, rifar el corazón… la moral la dan por moneditas…son disfrazao´ sin carnaval”. Así las cosas, resulta valorable la actitud de los 25 senadores de la verdadera oposición que fueron fieles a su identidad política y a su conciencia. En suma, el gobierno no tiene el dominio absoluto de la situación política ni de la opinión pública, como se intenta instituir desde el sistema mediático.

Por su parte, tanto las fuerzas políticas partidarias, como las organizaciones sociales y culturales, además de diversas expresiones ciudadanas víctimas de las políticas económicas del Gobierno, empujados a una situación de incertidumbre y angustia, reaccionarán generando una creciente conflictividad social. Lo determinante para las fuerzas definidas como opositoras y otras distantes del mileísmo, es que articulen con urgencia una alternativa que conforme un bloque político y social que sea percibida por las mayorías como una opción renovada que salga al encuentro de sus demandas y necesidades específicas con un perfil claramente popular, democrático y progresista que retome las esperanzas colectivas. Se trata una vez más de construir unidad convocando y accionando en las calles, en las plazas y las instituciones donde naturalmente concurre la ciudadanía. Si la incertidumbre instituida es superada desde la propia política, seguramente tendrá una fuerte perspectiva de crecimiento en el Pueblo. Sigue vigente: ¡Cristina libre!

Nota publicada en Página/12 el 02/01/2026

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