Frustrado intento para «golpear» a toda la región

Tiempo Argentino | Opinión

tiempo1El fracasado intento de golpe en Brasil desnuda nuevamente un rasgo de época de la derecha internacional: desprecia y rechaza a las instituciones y la vida democrática, o bien las somete y las instrumenta, como al poder judicial en nuestro país y como lo hizo anteriormente en Brasil, proscribiendo y encarcelando a Lula. El conato por derrocar al gobierno legítimo fue un atentado contra el pueblo brasileño, se debe ponderar como un ataque a las democracias de nuestro continente, por el peso específico y los alcances de todo lo que ocurre en Brasil.

El acontecimiento no se puede comprender en su real dimensión sin considerar la espiral de violencia que tomó impulso a partir del trumpismo, erosionando el propio corazón de la mentada democracia estadounidense. Este elemento de los tiempos actuales de una derecha que va mutando a la ultraderecha, con ideas y acciones de odio y violencia se viene manifestando en Europa con el advenimiento de núcleos político-electorales pro nazis y fascistas en varios países.

El viejo golpismo de nuestro continente mostró su rostro viscoso en Brasil. Ahora lo hace con el protagonismo agresivo en las calles de gente convencida que debe reponer por la violencia a un Gobierno de ultraderecha, que acaba de ser derrotado en una contienda electoral democrática. Las imágenes de una barbarie, ahora televisada, ocurrida en Brasilia, son de una elocuencia incontrastable. La agresividad expresada hacia las instituciones, particularmente al Parlamento y la sede del Gobierno democrático es manifiesta. Pero además se desnuda un acérrimo aventurerismo, sustentado en una sensación de impunidad, que deviene de la intuición de que sus conductas se compadecen con el deseo y los proyectos de grupos del poder económico, político y mediático, que aportan apoyo financiero para tales acciones. Pero hay más elementos: para que el discurso del odio prenda y se haya expandido tan viralmente, ha sido necesaria la acción de los medios hegemónicos de comunicación, que en todos los países vienen actuando desde su enorme poder para incitar a una parte de la sociedad a ese lugar del odio e irracionalidad, que los libera de la responsabilidad de asumir las complejidades y contradicciones propias de las disputas políticas e ideológicas. En realidad medran del genuino descontento que emana de un sistema que es por definición injusto, que no sólo no mejora la vida social, sino que es generador de penurias para las mayorías, y que una vez tras otra, no hacen más que exacerbar las injusticias, el odio y la discriminación social y cultural.

Las escenas de estos días en Brasil, el gravísimo intento de asesinato a Cristina, e incluso el reciente atentado a la vicepresidenta colombiana, también son hechos que emanan de un peligroso sustrato ideológico común, violento y antidemocrático; y ya resulta incontrastable que es parte de su arsenal proscribir y encarcelar a los/as principales referentes de los sectores populares.

Resulta obligado incluir en las consecuencias del aventurerismo de la derecha, el derrocamiento del presidente legítimo del país hermano del Perú y la represión a su pueblo, que a esta altura ya se transforma en masacre con cerca de 50 muertos. La respuesta de la elite y su presidenta títere es muy parecida a la de los fascistas bolivianos cuando asaltaron el poder. Lo cierto es que el pueblo humilde percibe que el actual sistema económico y político ha caducado en términos históricos y siente que el presidente es de su clase, comparte sus tradiciones culturales y étnicas, y expresa a los vilipendiados por las oligarquías neocoloniales y corruptas.

En la cocina de este caldo neofascista han participado líderes y organizaciones regionales que hoy se ven obligados a condenar el ataque a las instituciones en Brasilia. Luis Almagro, secretario general de la OEA y uno de los principales responsables políticos del golpe de Estado en Bolivia, que justificó y apoyó abiertamente, con aquiescencia de la embajada norteamericana en ese país, declaró: «se trata de una acción repudiable y un atentado directo a la democracia. Estas acciones son inexcusables y de naturaleza fascista».

En Brasil también se dirime la crucial cuestión ambiental, ya que el proyecto de destrucción de la Amazonia que aplicó Bolsonaro, en beneficio de intereses ganaderos, agrícolas, madereros y de explotación del oro, superó toda sensatez. Fue un golpe al corazón de la naturaleza con fuertes consecuencias humanas, en una demostración brutal de la ceguera destructiva y suicida de la actual derecha. Durante su gestión las tasas de deforestación anual se incrementaron en promedio un 60% respecto de los cuatro años anteriores. Ciertas partes de la selva ya emiten más dióxido de carbono del que pueden absorber. Revertir esta destrucción hasta niveles previos llevará años.

La manipulación mediática, incluyendo a las redes sociales, y la posverdad, o sea la falsedad con la que se incide en el imaginario colectivo para que los pueblos decidan en contra de sus propios intereses, no son una fatalidad históricamente inmutable. El ataque a la convivencia y a los más elementales valores democráticos, chocan más rápido de lo previsto con la materialidad; con la realidad. Es esperable que una parte importante de la sociedad rechace esa perspectiva para la vida, incluyendo a votantes opositores a Lula.

La decidida solidaridad de los sectores democráticos del mundo entero, y muy particularmente de nuestro continente, auguran también una nueva perspectiva de integración regional, no solo en defensa de la vida democrática, sino también de recuperación de las instancias americanistas como la Unión de Estados Suramericanos (UNASUR), la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y el MERCOSUR, con vistas a afirmar nuevamente una acción geopolítica autónoma de las pretensiones hegemónicas de Estados Unidos y de cualquier otra potencia mundial. Brasil juega un papel clave para la región y con Lula como presidente se abre una gran oportunidad para incrementar la soberanía de nuestros pueblos.

Los vínculos con nuestro país son un ejemplo concreto de las potencialidades que se abren en un plano tan trascendente como el de la integración energética. Apenas asumió Lula se iniciaron conversaciones con el gobierno argentino para que el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) realice un aporte de U$S 689 millones para financiar la participación de empresas brasileñas en la construcción del segundo tramo del gasoducto Néstor Kirchner, con la intención de que esa etapa finalice en 2024. Ello mejorará drásticamente el aprovisionamiento de gas a Brasil y a nuestro país.

El presidente Alberto Fernández ha tenido una actitud determinante, solidaria con Lula da Silva, su Gobierno y con la democracia brasileña, rechazando el golpismo y expresando el respaldo de nuestro pueblo hacia el país hermano. Las fuerzas políticas y sociales manifestaron el fuerte rechazo al atentado ultraderechista y su apoyo al Gobierno recientemente electo. Ciertas manifestaciones aisladas que relativizaron la gravedad del intento de golpe e intentaron especular con situaciones de coyuntura de la Argentina, resultan irrelevantes. Lo esencial ha sido la voluntad de la gran mayoría de nuestro pueblo de apoyar al presidente Lula da Silva y la democracia en Brasil.

Nota publicada en Tiempo Argentino el 15/01/2023

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Un tal Robles, el “instructor” de Rossati

Página/12

pagina2La derecha de Juntos por el Cambio, asociada a las novedosas expresiones de la ultraderecha, tiene una convicción muy parecida a la de los inicios del 2019. Dieron por descontado un triunfo que luego fue derrota. No contaban con la estrategia y la determinación de Cristina Fernández de Kirchner, principal líder política de nuestro país, con la construcción de un amplio frente popular, ni con la percepción de la ciudadanía sobre el desastre social de la gestión de esa derecha en el gobierno. Claro que entonces como ahora, su afán y su proyecto se sustentan en el verdadero poder: la amalgama de los grandes medios y las corporaciones económicas, quienes definen el accionar de sus principales instrumentos: la Corte Suprema y los jueces de Comodoro Py, y los políticos de JxC, incluyendo las decisiones de sus parlamentarios.

Las recientes filtraciones sobre los actos tenebrosos del ahora “licenciado” ministro de “Justicia” y Seguridad porteño, Marcelo D’Alessandro, han expuesto a la luz pública el entramado corrupto en el que se sustenta la maquinaria del PRO para desplegar su política. No solo el espionaje ilegal integra su matriz ideológica, el cuadro incluye corrupción, guerra mediática y un creciente desprecio por las instituciones democráticas. Resultaba inevitable que en algún momento esas prácticas se volverían en su contra, potenciadas por una feroz confrontación interna, escindida del debate político, ideológico o programático. Todo es disputa por candidaturas a hipotéticos cargos públicos que no solo otorgan fama, pelean también por loteos de coimas y latrocinios diversos. Las acusaciones de sus dirigentes contra la principal fuerza política, víctima de sus espionajes y persecuciones, de que serían los responsables del hackeo y la publicación de los chats, se caen por la falta del más elemental criterio de verdad. Podría pensarse, como dice el refrán popular, que el ladrón ve a los demás como de su misma condición, pero en este caso el propósito esencial es el de eludir la cuestión de fondo: la corrupción es intrínseca a esas fuerzas políticas y poderes económicos con sus irremediables negociados. También están obligados a fabricar brumas que impidan visualizar que las filtraciones vienen de fuego amigo. Si hay una fuerza política que hizo siempre uso y abuso del espionaje ilegal es la que manda en JxC y, muy especialmente su jefe e inspirador, Mauricio Macri.

Está claro que de no ser por la estructura de poder existente hace tiempo en la Argentina, que Cristina caracterizó como un estado paralelo y una mafia, el ministro D’Alessandro debió haber sido expulsado de su cargo inmediatamente, en vez de la manganeta que nadie cree verosímil, de una “licencia temporal”. Finalmente, el intento de velar los manejos corruptos y contubernios antidemocráticos están resultando un notorio fiasco. Las tres tandas de filtraciones de chats exhiben al ministro “licenciado” manteniendo conversaciones non sanctas con empresarios, jueces, fiscales, agentes de inteligencia y con un tal Silvio Robles, que hasta hace unos días era un ignoto burócrata, y resultó ser la mano derecha del autovotado y doble presidente de la Corte Suprema y del Consejo de la Magistratura, Horacio Rossati. Allí, se aprecia cómo conspiran grotescamente para bloquear el ingreso de senadores oficialistas al Consejo de la Magistratura y ya en el colmo de la ruindad, Robles instruye a D’ Alessandro sobre cómo debe hacer para lograr que la CABA se haga de los fondos nacionales que irían a financiar la campaña electoral de Larreta. Pero la muestra incontrastable de la recepción del dinero (“los sobres”) proveniente de las empresas que detentan hace décadas el servicio de acarreo de vehículos en la CABA, desnuda la descomposición moral del régimen de la derecha porteña y su desprecio a la ciudadanía, a la que el Alcalde gusta dirigirse como “mis queridos vecinos”.

Ante el ominoso episodio de los chats de su ministro, Larreta se presentó en público vacilante, sin su sonrisa mediática y balbuceante, revelando la ausencia de verdad. En el caso del pantano de corrupción de esta suerte de gruaslandia, el alcalde guarda un silencio asombroso a partir del cual lo único que logra es autoincriminarse. Todo este cuadro que remite a “los círculos del Infierno del Dante” (avaricia, violencia, fraude), y traiciones entre ellos, desnuda el dispositivo que utilizan los núcleos del poder para incidir en la vida democrática de acuerdo a sus propósitos políticos. ¿Cómo entender sino la reacción inmediata y sin escrúpulos de la AMCHAM (Cámara de Comercio de los EEUU en Argentina) y de todos los foros tradicionalistas del poder, ante la decisión del Presidente recusando a la Corte por su decisión de favorecer discrecionalmente al PRO de R. Larreta? Tras los malabares narrativos con los que el Jefe de Gobierno, y el ministro en desgracia intentaron salirse de la ciénaga, lo que se atisba es una vasta estructura política venal que además goza de cajas de financiamiento provenientes del manejo espurio de la cosa pública. Si hay algo que se revela con esta implosión es la existencia de una Corte partidizada, que reconfirma la existencia de un Partido Judicial inficionado en la propia cabeza de ese poder, que decidió proscribir a Cristina Fernández siguiendo el modelo brasileño de encarcelamiento a Lula, y que aquí encerró y condenó a dirigentes populares como Milagro Sala.

La convocatoria de Cristina a la militancia y a tomar la iniciativa política se sustenta en lo mejor de nuestra historia. La movilización fue determinante para los avances y triunfos populares y la consolidación de nuestra democracia. Desde las luchas obreras de la primera mitad del siglo XX, la emergencia inesperada del huracán del 17 de Octubre, el Cordobazo y otros que quebraron a una dictadura, y las propias luchas de Madres y Abuelas en las plazas de la Patria por los 30 mil y por Memoria, Verdad y Justicia. Nos espera otro grandioso 24 de Marzo. Las fuerzas políticas, gremiales, culturales deben apelar al pueblo, esa es nuestra verdadera fuerza y la mayor esperanza para triunfar.

Nota publicada en Página/12 el 11/01/2023

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El poder de veto de los cuatro cortesanos que nadie votó

Tiempo Argentino | Opinión

tiempoEl reciente fallo de la Corte Suprema por la coparticipación de CABA se transformó en la gota desbordante de la confrontación entre el Gobierno Nacional, el Frente de Todos, incluyendo a la mayoría de los gobernadores y una gran parte de la opinión pública, contra la corte, los jueces de Comodoro Py y otros núcleos del poder judicial. La respuesta del Gobierno fue la impugnación del fallo, la apelación ante la opinión pública y el juicio político, comenzando por su presidente, Rosatti.

Los cuatro cortesanos afirmaron su política de intromisión sobre los otros poderes democráticos del Estado, auto asignándose una especie de derecho de veto sobre todo tipo de temas económicos, sociales, tarifarios y políticos.

Así es que se ha ido constituyendo en un grupo ilegítimo, amalgamado a los poderes económicos, mediáticos y políticos, con el objeto de cogobernar. Resulta obvio que se abrogan facultades para las cuales nadie los votó.

Todo este accionar político del PRO porteño instituido hace 15 años se apoya en el doble estándar que los principales medios de comunicación le otorgan en forma irrestricta al jefe de gobierno porteño. En cambio se llaman a silencio ante las decisiones de un sistema judicial que siempre arbitra a favor de la derecha política y de las grandes corporaciones y oculta los negociados del gobierno amarillo, como el de las grúas, que ahora se muestra como un grotesco «gruaslandia» de la corrupción.

En cuanto al conflicto con CABA, el jefe de gobierno Rodríguez Larreta machaca con la muletilla de que se atenta contra «la ciudad». De allí que resulta imprescindible incluir en el análisis el hecho de que el fallo no vino a favorecer a los/as habitantes de la Ciudad Autónoma, sino a la fuerza política que la gobierna, y particularmente a quien era la mano derecha en el PRO de Macri.

Existe un punto originario determinante de este conflicto: el costo de la Policía de la Ciudad que debió ser aportado por la Nación, pero ese es un dato que el PRO siempre ocultó. Hubiera sido determinante que el gobierno porteño mostrara sus cuentas en forma transparente. Ahora, es imposible creer que el mantenimiento de la estructura policial requiera, como ocurrió, la triplicación del aporte de la Nación que le asignó Mauricio Macri, que luego llevaron a 3,5% del total de fondos coparticipables y que el presidente Alberto Fernández debió corregir, reduciéndolo al 1,40% que regía antes de la decisión establecida por decreto presidencial de Macri.

En ese contexto surge una pregunta obligada: ¿en qué se aplicó durante todos estos años, desde 2016, esa enorme masa fondos que se le dio en exceso al PRO de Larreta, supuestamente para cubrir el costo de las fuerzas de seguridad? El alcalde manejó esos recursos discrecionalmente, pero está clarísimo que no fueron utilizados para mejorar la vida de nuestro pueblo. Cierto es que la ciudad de Buenos Aires goza de más ingresos que el resto de nuestras provincias, sin embargo es imprescindible registrar que la pobreza y exclusión están estructuradas, los 800.000 ciudadanas/os pobres son el ejemplo más lamentable. Las autoridades porteñas siempre enarbolan la consigna de que «el futuro es la educación», pero en la realidad hay niños/as que ni aunque quieran pueden «caer en la escuela pública», a colación de aquella patética confesión de Mauricio Macri. Cabe agregar que el presupuesto en ese rubro es el más bajo de la historia y que el gobierno de JxC todos los años rechaza el acceso a la escuela pública entre 25.000 a 50.000 niñas/os, lo cual forma parte de una política deliberada de desarticulación de la educación y la salud pública. De allí que los docentes y los profesionales de la salud debieran librar por meses una ardua batalla para recibir sueldos dignos y para que los hospitales tengan menores carencias en infraestructura, tecnológicas y de insumos básicos.

La cruda realidad es que en nuestra ciudad el problema es de prioridades, no de falta de recursos. De hecho el gobierno porteño de Juntos por el Cambio (JxC) continuó creando nuevos impuestos, inclusive durante la pandemia, y «actualizó» tributos y tasas (como el ABL), varios de ellos por encima de la inflación, pero nunca crecieron los gastos sociales, ni en cultura, ni en mejoras ecológicas. Siempre fue la publicidad oficial, la «niña bonita», que incrementaba su presupuesto. Un acontecimiento de excepcional trascendencia como es la asunción de Lula da Silva en Brasil, nos obliga a cambiar de enfoque. Ciertamente se ha generado un viraje en la política regional, por el peso de Brasil en el continente y por el liderazgo de Lula. No se trata de un presidente más, sino de la figura más trascendente del continente, por su historia, por su legitimidad y por su firmeza, que le permitió derrotar la conjura de una justicia de guerra asociada a los grandes intereses económicos, que llegaron a condenarlo y encarcelarlo. El pueblo lo volvió a votar y será presidente por tercera vez.

En los próximos cuatro años, la República hermana será conducida por un presidente progresista que fortalecerá la restitución de los lazos americanistas de la CELAC, la UNASUR y el MERCOSUR.

Sin duda, resulta preocupante que el expresidente de ultraderecha, Jair Bolsonaro, haya logrado una cantidad muy importante de votos, pero lo determinante del acontecimiento político, es el advenimiento de la coalición triunfante que preside Lula. Se corona así un proceso en el continente de triunfos electorales de los frentes populares progresistas, contra las propuestas neoliberales de derecha, más allá de que esos gobiernos deben enfrentar el acoso del poder real, fundamentalmente el económico y el mediático, tal como podemos observar en estos tiempos en la Argentina.

El regreso de Lula da Silva  genera una enorme esperanza, su liderazgo fortalece los proyectos progresistas, los lazos regionales y las posibilidades de acciones comunes que refuercen la perspectiva soberana en tiempos que asoman como decisivos en el continente y en el mundo.

Volviendo al plano interno, a pesar de las embestidas de la oposición mediática, judicial y política, el gobierno se propone que en 2023 se cumplan los objetivos definidos en el Presupuesto, manteniendo los equilibrios macroeconómicos, abonando el sendero de mayor crecimiento de la actividad y, consecuentemente, de la recaudación, a los efectos de superar la inversión en todo lo concerniente a lo social, al trabajo y a un imprescindible cambio en la distribución de los ingresos. Una lógica que está en las antípodas de la visión que apunta a un brutal ajuste del gasto.

Es sabido que sólo con el crecimiento no alcanza para mejorar las condiciones de vida del pueblo y que el accionar de un Estado activo es indispensable para encarar el desafío de que los frutos de una recuperación se distribuyan con un sentido de justicia social. Por esa razón resulta crucial controlar con la máxima determinación los aumentos injustificados de los precios, propios de una puja distributiva generada desde las grandes empresas formadoras, verdaderas culpables de la inflación. Los últimos registros inflacionarios reflejan logros de políticas como Precios Justos. Pero todavía es muy insuficiente para mejorar la vida de las mayorías. Es preciso continuar avanzando en el control de los núcleos oligopólicos que especulan tras un doble propósito: optimizar siempre sus ganancias, e impedir que el estado intervenga en «el mercado», para defender a la ciudadanía de los abusadores crónicos.

Nota publicada en Tiempo Argentino el 08/01/2023

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Los cuatro de la Corte amparados por la Cámara de Comercio de Estados Unidos

Página/12

pagina1El reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia, relacionado con los fondos que Mauricio Macri, en su condición de Presidente, asignó por decreto a su discípulo preferido del PRO, Rodríguez Larreta; se basó en un subterfugio que distorsionó el verdadero fin: compensar el costo del traspaso de la Policía Federal a la Ciudad. La decisión de los cuatro de la corte tomada en medio de los festejos mundialistas y al borde de las Fiestas, detonó el debate y la confrontación política sobre la cuestión del federalismo, la coparticipación y la distribución de los recursos nacionales. El fallo de los Supremos, impugnado por el Presidente, la mayoría de los gobernadores y una gran parte de la opinión pública, por su carácter partidista y antifederal, enervó la situación de ilegitimidad de los cuatro cortesanos, camaristas, jueces y fiscales del Comodoro Py. El proceso de vaciamiento de credibilidad no solo se fue constituyendo por la ausencia absoluta de voluntad para cumplir con su misión de impartir justicia, sino por su sometimiento a los núcleos económicos y mediáticos, cumpliendo con el mandato de apropiarse de facto de esferas del poder legislativo y ejecutivo, abrogándose el derecho de vetar decisiones económicas, financieras y tarifarias. Se constituyeron así en un grupo ilegítimo amalgamado a los poderes fácticos con el fin de cogobernar, a pesar de que no los votó nadie.

Esta decisión del máximo tribunal, como expresó el Presidente de la Nación, carece de todo criterio de justicia y es de imposible cumplimiento, y tal como señaló Cristina Fernández de Kirchner en su última intervención en Avellaneda, tiene como finalidad sustentar la campaña electoral del candidato de la derecha, Rodríguez Larreta. De allí que la polémica debe ubicarse en la disputa de poder de los distintos pliegues de la derecha contra el gobierno nacional y el Frente de Todos. El debate por la coparticipación y el federalismo convocó a que 14 gobernadores del país, quienes rechazan el fallo y los interpelan a que no se favorezca arbitrariamente al candidato del PRO. Todo el país lo sabe, en la mayoría de nuestras provincias, sus pueblos tienen más necesidades insatisfechas que en nuestra ciudad. Sin embargo, existe un punto originario determinante de este conflicto, del cual se habla muy poco, que generó la nueva teatralización del Jefe de Gobierno para victimizarse ante la opinión pública, ¿cuál es el verdadero costo de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires que debió ser aportado por la Nación? Obviamente es un valor importante y bastaría una auditoria para establecerlo, pero nadie puede creer sensatamente que sostener la estructura policial porteña valga la triplicación del aporte de la Nación que le asignó Macri, que luego llevaron a 3,5 y que el Presidente Fernández debió corregir, dejándolo en 1,40. Mucho menos le corresponden los 180 mil millones de pesos inventados por los cortesanos que no responden a ninguna ponderación legal. Lo habrán fabricado los cuatro solos, descontando que todas sus decisiones gozarán por siempre de una suerte de “bill de inmunidad”, siguiendo la tradición inglesa.

En ese marco hay una cuestión central que debe incorporarse a la ponderación del tema: el fallo no viene a favorecer ni a la Ciudad como tal, ni a su pueblo, sino a un partido que la gobierna, y es socio político de una Corte que siempre arbitra a favor de las corporaciones mediáticas, económicas y de la derecha política. En los últimos dos meses confirmaron la condena a 13 años de cárcel a Milagro Sala; anteriormente facilitó la condena a Cristina en el juicio Vialidad rechazando un sinnúmero de planteos de la Vicepresidenta; en noviembre resolvieron que no era legal la división del bloque de Senadores del FdT; y siguen las firmas.

Así las cosas, resulta obligatorio que la ciudadanía porteña se pregunte: ¿en qué se aplicó durante estos años, desde 2016, esa masa mil millonaria de fondos que se le dio en exceso al PRO de Larreta supuestamente para cubrir el costo de las fuerzas de seguridad? El alcalde gozó y manejó todos esos enormes recursos, pero no fueron utilizados para mejorar la vida de nuestro pueblo. El gobierno porteño de JxC continuó creando nuevos impuestos al consumo ciudadano, inclusive durante la pandemia, y “actualizó” todos los tributos, varios de ellos superando la inflación. En esa línea, se impone otro interrogante: habiendo tenido esa masa fenomenal de dinero ¿es aceptable que en nuestra ciudad haya 800 mil pobres?¿Cómo es posible que el gobierno de JxC todos los años rechace el acceso a la escuela pública de 25.000 a 50.000 niñas/os; o que los docentes y profesionales de la salud hayan tenido que librar una dura lucha durante 2 meses para recibir sueldos dignos, y los hospitales sigan con grandes carencias de infraestructura, tecnológicas y de insumos básicos?

Este grave episodio de la disputa por los fondos que se le otorgaron al PRO oportunamente, oculta otra cuestión que estaba soterrada y que ahora sale a la luz. El PRO de Larreta se propone no solo afrontar la campaña porteña, sino una nacional. De allí que los cuatro de la corte le echen una mano al partido amarillo, a pesar que contará con el tradicional apoyo del establishment.

Resulta oportuno recordar que en la CABA en el 2022 se aumentó el gasto en publicidad oficial a 26 millones de pesos por día.

Está clarísimo que este episodio es determinante en la disputa de poder, de allí que se pronunciaran rápidamente las representaciones de lo más rancio del establishment. Como pocas veces el denominado poder real se manifestó tan abierta y urgentemente: la AmCham (Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina), el Foro de Convergencia Empresaria, la AEA y la Sociedad Rural, entre otros; quienes ponderan a este poder judicial, y muy particularmente a los cuatro supremos como tropa propia. De allí este pronunciamiento de carácter colonial, de una cámara de empresas extranjeras y de los otros núcleos de la oligarquía local.

Nota publicada en Página/12 el 04/01/2023

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Rituales celebratorios y mujeres rebeldes

Página/12 | Opinión

pjcSabíamos que terminaría y que volveríamos a nuestras vidas con sus cotidianidades, y con sus temas y contradicciones económicas, políticas y sociales. Fuimos partícipes de uno de los más grandes fenómenos de celebración colectiva de nuestra historia, por la confluencia de la necesidad vital de los pueblos de unirse, bailar, cantar y abrazarse, en un ritual que no invoca y agradece a los dioses ancestrales, sino a un grupo de jóvenes futbolistas que habían conquistado el más notable triunfo deportivo del planeta. El acontecimiento se nutrió y potenció con algunos valores humanos y culturales que expresaban los protagonistas: unión fraternal como grupo, amistad, solidaridad sincera y generosa entre ellos, y abnegación en el trabajo.

Esos atributos sociales y humanísticos se amalgamaron con un compromiso hacia la eficiencia en pos de un resultado, en este caso, lograr la Copa del Mundo. Retornando a las lides políticas de nuestro tiempo, resulta imprescindible reparar en el acontecimiento más importante de la hora: la proscripción de Cristina y sus potenciales consecuencias.

Surge entonces un primer interrogante: ¿acaso ciertos poderes creían que iban a condenar a Cristina sin pena ni gloria? ¿Acaso imaginaron que se allanaría pasivamente a la estrategia orquestada por los poderes económicos que utilizan a sus marionetas de la Corte, de Comodoro Py y a los políticos de Juntos por el Cambio? Una vez más Cristina no se sometió a la soberbia de los que actúan como dueños del país. Entonces ocurrió lo inesperado: “No voy a ser candidata, no tendré fueros”. Como los grandes alegatos de la historia, la acusada en tribunales ilegítimos, se convirtió en acusadora, denunciando al poder político y económico del macrismo (“los amarillos”) y de las diversas derechas, por su responsabilidad en el fatal endeudamiento del país y la catástrofe social que generaron en todos los pliegues de la sociedad.

Cristina terminó, cual Alejandro con el nudo gordiano; con los eufemismos de la gente seria y “bien pensante”, que van imponiendo los sabios del mercado político-periodístico. Los definió por lo que son y por sus actos políticos: una mafia paraestatal que expresa al gran empresariado local (de nacional no le queda nada). Cierto es que quedaron desconcertados propios y ajenos, quienes especulaban con todo tipo de alquimias, pero siempre dando por hecho que Cristina privilegiaría mantener fueros protectores. Grandes analistas que tienen “info de la boca del caballo”, pero lo que no tienen es el reflejo ideológico de las y los rebeldes que no se someten, desde donde nace el coraje político que los coloca en la historia como líderes de sus pueblos. La acusación de Cristina acerca de la existencia de una mafia no es una calificación de circunstancia. Emergió una violencia capaz de atentar contra la Vicepresidenta, y existe impunidad judicial que proscribe ilegalmente a la principal referente política del país.

Así las cosas surge un interrogante obligado: ¿el acto de Cristina debilita al Frente de Todos o lo fortalece? Algunos están sumidos en el desconcierto. Sin embargo, la historia enseña que los actos de valentía y enfrentamientos con los poderosos despiertan y afianzan la conciencia y la subjetividad del pueblo. Desde esa fortaleza ideológica, resulta viable convocar a la ciudadanía popular, a la militancia y a la dirigencia política del FdT a ser protagonistas desde ahora mismo para retomar la iniciativa. Claro que resulta imprescindible que el gobierno avance con medidas que se compadezcan con las urgencias sociales de los 18 millones de pobres y de los diversos estratos de las clases medias inmersos en la incertidumbre generada por los formadores de precios, quienes son los verdaderos culpables de la inflación. Este tema es muy complejo, pero de lo que no hay duda, es de quienes tienen el poder de formar los precios, y quienes son los que se benefician con ello. Con eso alcanza y sobra para responsabilizar a los remarcadores crónicos.

El atentado contra Cristina inspirado por núcleos del poder político y económico, e instrumentado por núcleos de lúmpenes pro nazis; su condena con un definido objetivo de proscribirla; los fallos de la Corte y camaristas abiertamente indecentes y alejados de todo apego a las leyes, como el de la controversia por los fondos de coparticipación; junto a la conducta política obstruccionista de la derecha en la Cámara de Diputados, van mostrando que se avanza en un sentido de restricción y funcionamiento de las instituciones y la vida democrática del pueblo.

Recientemente en ocasión de los 39 años de la derrota de la dictadura, Cristina convocó a no permitir que “la democracia se la lleven puestas las mafias”. Este impulso político es determinante. Ya lo vivimos en otros momentos: ¡Vacían la democracia y luego la acusan de impotente! Debemos afirmarnos en la convicción de que la democracia es una creación del pueblo, quien la necesita es el pueblo y debe ser defendida por el pueblo.

Otra mujer, a principios del siglo XX desde su condición de luchadora política y teórica del marxismo, señalaba para los tiempos: “Es falso que haya un vínculo intrínseco entre democracia y capitalismo. Hay circunstancias en que el interés general coincide con el de las clases dominantes, pero ante cualquier peligro de sus intereses, comienzan a negar y sacrificar las formas e instituciones democráticas”. Concluye Rosa Luxemburgo que la democracia es un valor esencial que el movimiento revolucionario debe salvar de los grupos reaccionarios. Inclusive convoca a defender el sufragio universal que “no es una concesión de la burguesía sino una conquista de los trabajadores” (Rosa fue asesinada el 15 de enero de 1919). La reciente convocatoria de Cristina a una gran movilización el 24 de marzo “por una Argentina y una Democracia sin mafias, que nos merecemos”, expresa no sólo su adhesión y protagonismo de siempre por los Derechos Humanos, sino también la interpelación a reconquistar la militancia política, “a tomar contacto con el barrio y la realidad”.

Nota publicada en Página/12 el 29/12/2022

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La mafia porteña debió salir de su escondite

Por Juan Carlos Junio

fdtcaba1La utilización arbitraria de la ley por parte de jueces y supremos para favorecer a grupos económicos y políticos, se generalizó durante la fallida experiencia macrista y continúa tan vigente como en aquellos tiempos. El caso de la filtración de los chats de Lago Escondido iluminó inesperadamente el oscuro y viscoso contubernio entre el poder económico, el partido judicial, con sus jueces y fiscales operando en las oscuridades del poder, y la derecha política, especialmente la porteña larretista. Estas operaciones no deben desvincularse de los otros casos de persecución política a dirigentes populares, ni de la protección mediática que se brinda a dirigentes de ultraderecha como a Milman y su insólito equipo de modelos premiadas, puestas a cargo de la escuela de inteligencia; tampoco de los fallos siempre favorables a las grandes empresas para resguardar sus intereses, entre los que se destacan los del grupo Clarín. Lago Escondido es la expresión de una estructura ilegal mucho más amplia que la de este grupo de felices viajeros bancados por Magnetto, a los que por primera vez pudimos ver interactuar con increíbles mensajes de texto y audios para encubrir sus delitos, en la creencia que se encontraban amparados en la impunidad, incluyendo dádivas por parte del principal grupo de medios del país.

Esa amplia estructura de corrupción, que la Vicepresidenta de la Nación calificó de mafia y estado paralelo, responde al establishment mediático-económico e inficiona desde la Corte Suprema a tribunales orales federales y provinciales, procuradores y fiscales con sus inevitables fallos a medida y causas inventadas, a los multimedios hegemónicos y a los principales dirigentes de Juntos por el Cambio, quienes no repararon en alimentarse de esa carroña. La condena y proscripción a Cristina Kirchner es lo más resonante, pero otras causas son también espurias y graves, como el caso de Milagro Sala en el feudo de la inmoralidad de Morales, la Gestapo sindical de Vidal, cuando gobernaba la provincia de Buenos Aires, y la estructura que montó Macri con la AFI y la Mesa Judicial, que no trepidó en espiar a los familiares del ARA San Juan. Claramente se trata de mafias políticas, judiciales y mediáticas.

Una particularidad de los chats de Lago Escondido es que dejan al alcalde porteño, Horacio Rodríguez Larreta, desnudo ante la opinión pública. En la lujosa mansión del multimillonario amigo de Macri, Joe Lewis, retozaban y conspiraban su ministro de Seguridad, Marcelo D’ Alessandro y el jefe de los fiscales porteños, Juan Bautista Mahiques. La reacción del autodenominado palomo, expresión esta prematuramente jubilada; también fue mafiosa, como para no desentonar. Encubrió a sus funcionarios, jueces y fiscales, no explicó nada, no sancionó a nadie y decidió cerrar la Legislatura porteña hasta nuevo aviso, para evitar cualquier tipo de debate sobre estas acciones y conductas y el pedido de juicio político por parte de la oposición. Se trata de una muestra de debilidad ante lo inocultable de los hechos potenciados por la interna de JxC, que podría bajarle a Larreta sus alfiles para salvar su propia ropa. Este andamiaje político inmoral al que asiste la opinión pública, incluyendo a sus “queridos vecinos”, no es más que la punta que emerge de un enorme témpano. Resulta inevitable preguntarse ¿cuántos otros grupos de chats como estos habrá? ¿Cuántas reuniones conspirativas ocurrieron? ¿Se hacían también después de los fulbitos en la quinta de Macri, directamente en su despacho en la Casa Rosada o en retiros espirituales con jueces y funcionarios porteños?

La respuesta de la Vicepresidenta fue de una firmeza de principios y coraje político digno de los grandes gestos históricos, lo cual potencia la conciencia del pueblo y de la militancia del Frente de Todos. El “atrevete a meterme presa con tus esbirros de la casación”, luego de abandonar los fueros protectores; es un acto político que no solo enfrenta a las mafias, también implica un reto a todas las fuerzas democráticas a mantenerse unidas y a luchar para volver a triunfar en las elecciones del año próximo.

En ese marco, las fuerzas políticas del Frente de Todos se movilizaron la semana pasada exigiendo el juicio político a Mahiques y D’ Alessandro, denunciando el encubrimiento del jefe de Gobierno, que como siempre intenta hacerse el chancho rengo. A pesar de la extraordinaria invisibilización que las corporaciones mediáticas hacen de esta impunidad desenfrenada, quedó más expuesto que nunca que la mafia también tiene sede en el mismísimo Gobierno de la Ciudad.

Mientras tanto Rodríguez continúa celebrando en Costa Salguero su campaña presidencialista, en la que se propone al igual que su mentor Maurico Macri, imponer en el país el fracasado modelo neoliberal, instrumentando lo que denominan “reformas”, que en realidad son contrarreformas; con el fin de retrotraernos a un pasado indigno para la mayoría del pueblo. Larreta, Macri, Bullrich, Vidal no sólo comparten esta estructura mafiosa de guerra judicial, también sienten el mismo odio a la felicidad popular. Lejos de aquel eslogan de la “Revolución de la alegría”, tan vacío de revolución como de alegría, Larreta reprimió los festejos populares en el Obelisco por la llegada a la final de nuestra selección de fútbol. Este hecho insólito evidencia un rasgo de odio de clase propio de su ideología. Larreta puso vallas, como cuando la ciudadanía se movilizó ante el ataque judicial contra Cristina y de las huestes pro nazis a su domicilio, luego del show que montó Clarín con el fiscal Luciani en su alegato. En ambos casos generó una provocación que “justificara” la represión.

El monstruo es grande y pisa fuerte, dice la canción popular y Larreta es una parte de ese oscuro entramado. De allí que todo el pueblo, luego del legítimo festejo colectivo por nuestro triunfo futbolero, deberá nuevamente sentirse principal protagonista de los acontecimientos políticos en los tiempos por venir.

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Una vergüenza más y una libertad menos*

Página/12 | Opinión

*La negación del manifiesto liminar de los reformistas de 1918

paginaok1El tumulto tan desenfrenado como deliberado organizado por Juntos por el Cambio en la Cámara de Diputados constituye la estación previa a la condena más anunciada e ilegítima de la historia argentina, desnudando ya sin ningún pudor el pulso antidemocrático y violento que la derecha le imprimirá a la campaña electoral del próximo año. No será una injusticia más de jueces y fiscales corruptibles y quebrados, sino un paso muy determinante hacia un peligroso vacío político impulsado conscientemente por los verdaderos núcleos del poder capitalista actual: los dueños de los grandes medios y sus editorialistas estrellas, las corporaciones empresarias en su actual fase depredadora y los partidos conservadores en etapa de fusión con la ultraderecha. El Poder Judicial desde su propia cabeza ha cruzado la línea de la ética, aceptando rebajarse al mandato de los verdaderos “poderes modernos”. Toda esta modernidad ya ha tomado su decisión: el sistema democrático con sus principios fundacionales, la Constitución nacional y el sistema de representación parlamentaria son un obstáculo para el cumplimiento de sus objetivos políticos: retomar el gobierno, para lo cual lo primero es proscribir y/o estigmatizar a Cristina Fernández de Kirchner, a quien le temen no solo por su legitimidad popular, sino también por su firmeza ante los poderosos, por sus raíces peronistas populares, sus amistades con líderes progresistas y de izquierda de nuestro continente, a quienes denigran, y porque lucha obstinadamente para que los núcleos granempresarios pongan algo de sus eternos lucros para mejorar la vida del pueblo. Este punto de la “distribución de los ingresos” los obnubila. Incomprensiblemente no soportan revertir en una mínima proporción su disfrute del principio de Lavoisier aplicado a las depredaciones: “nada se pierde todo se transfiere”. De allí surge un interrogante obligado, ¿dónde están los 19 puntos de pérdida de salarios del sector trabajo?, ¿acaso se esfumaron por algún fenómeno indescifrable? Está claro que el sector empresario se lo apropió. Consecuentemente aplican otro principio filosófico sagrado: “pelito para la vieja”. Además, gran parte de esa riqueza la fugaron a las guaridas fiscales. Otro ritual sagrado del establishment: de allí no vuelven más.

En Diputados, los gritos, agravios y gestos misóginos dirigidos particularmente contra la presidenta del cuerpo, Cecilia Moreau, por parte de la oposición, no sólo degradaron a la Cámara de representantes del pueblo, sino que tuvieron otro propósito: al caerse la sesión impidieron el tratamiento de la creación de ocho universidades nacionales. Una aplicación práctica de la doctrina Macri: “¿qué es esto de hacer universidades por todos lados?”, que los radicales “reformistas” asumieron como propia. Esta conducta también se expresó en el ámbito porteño, el jefe de Gabinete, Felipe Miguel al presentar su informe anual ante la Legislatura, lo transformó en un acto de campaña electoral eludiendo un verdadero balance de la gestión. Siguiendo el plan propagandístico de Horacio Rodríguez Larreta enfatizó en la cartera educativa soslayando sus crónicos recortes presupuestarios, los ataques deliberados de la ignota ministra a las y los docentes, y a los alumnos y sus familias cuando defienden sus derechos, a las organizaciones sindicales, y quizás lo peor, soslayó que dejan afuera de la educación pública de 25 mil a 50 mil niños y niñas por año. El ministro no trepidó en ensalzar a los funcionarios que Larreta candidatea a jefe de gobierno, todo sazonado con agravios al kirchnerismo. En suma, un gran acto de campaña, en el cual las 2400 preguntas de los legisladores quedaron sin respuesta.

La puesta en escena del candidato presidencial continuó en otro de sus escenarios: en primer lugar se propuso rivalizar con Cristina, en una suerte de teorema imposible, un ratón presentándose como antagonista de la leona, intentando deslegitimar las apreciaciones de la vicepresidenta sobre la persecución política que viene sufriendo. Ya que estaba presentó al equipo económico para su “futuro gabinete”. Y adelantó que en tal quimérico caso hará en 100 horas lo que Macri hizo en 4 años. Para eso armó un equipo encabezado por el “reperfilador”-defaulteador de la deuda en pesos, Hernán Lacunza. El equipo en cuestión es un rejunte de técnicos presentados por los medios como “economistas que saben” aunque nunca pegaron una. Eso sí, todos y todas provenientes de consultoras que siempre juegan proyectando escenarios negativos y explosiones de los gobiernos populares, y muy racionales y positivos cuando gobiernan los neoliberales. En definitiva, un equipo promercado, con las mismas ideas perimidas de aquel “mejor equipo de los últimos 50 años” que llevaron al país y a su pueblo a una situación ruinosa durante la presidencia de Macri. En síntesis, Larreta se propone aplicar el mismo plan que su jefe Mauricio, de allí que convoca a economistas que fueron funcionarios en los cuatro años de despilfarro de nuestras riquezas y caída de los indicadores sociales. Eso sí, Rodríguez con su fuerte impronta propagandística la rotula como “generación del 23” en pos de vender ilusiones con la presuntuosa idea de que será esta la generación que cambie la historia.

El año que viene se disputarán, una vez más, dos modelos de país. En CABA, los candidatos que asoman bajo el ala de Larreta intentarán perpetrarse en el poder luego de transcurridos 15 años. Paradójicamente, los funcionarios candidateados son los que están al frente de las carteras más ajustadas por la gestión PRO: Educación (Soledad Acuña) y Salud (Fernán Quirós).

La memoria histórica siempre es oportuna: en la colonia existió durante siglos una institución monárquica, la real audiencia, que tenía un poder equivalente a la Corte Suprema. Cuando triunfa la Revolución de Mayo, los oidores (jueces) y fiscales la resisten y comienzan a conspirar. El 22 de junio fueron citados al fuerte por los vocales Domingo Matheu y J. J. Castelli quienes procedieron a apresarlos y deportarlos con lo puesto rumbo a España acusados de conspiración y sedición.

Nota publicada en Página/12 el 06/12/2022

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Derecha porteña: oportunismo deshonroso

Página/12 | Opinión

hebeAún sentimos la conmoción y el dolor por la partida de Hebe de Bonafini, quien fue y será siempre ejemplo de la resistencia del pueblo frente a la peor dictadura cívico militar de nuestra historia. Uniéndose con las otras Madres, Hebe plantó bandera inspirada en su natural sentido de rebeldía, en amalgama con lo mejor de las tradiciones políticas, sociales y culturales de nuestra Patria, transformando el amor y el infinito dolor por sus hijos desaparecidos en una gran causa colectiva. Las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo sostuvieron la lucha por Memoria, Verdad y Justicia y fueron incorporando otros idearios políticos: justicia social, reivindicando a los humildes, los trabajadores y a quienes luchan por un cambio social y una vida digna. No cesaron nunca en la batalla política y en la prédica simbólica y cultural por los derechos humanos. Este precepto era atacado y distorsionado ante la sociedad. Ellas lo restituyeron hasta que se fue transformando en un sentimiento y una perspectiva ideológica mayoritaria. La rebeldía de Hebe y las Madres posibilitó no sólo resistir en el momento más oscuro del terror de la dictadura sanguinaria, sino que también permitió horadar hasta fisurar y quebrar el muro del miedo que levantaron los dictadores y sus inspiradores y cómplices civiles. Relata Hebe en una publicación del periódico del cooperativismo Acción (25 años, 1991) un hecho que exhibe las convicciones y la valentía de esas Madres en los inicios de su lucha: “Fuimos 30 Madres a las 11 de la mañana a gritarle al embajador T. Todman. Digo gritarles porque todavía no usábamos los pañuelos. Llamábamos la atención gritando. La seguridad y la policía dijeron que Videla nos recibiría si nos retirábamos. Discutimos entre nosotras y la mayoría decidimos quedarnos. El que dirigía del Ejército se acercó y gritó ¡apunten! De inmediato nosotras respondimos ¡fuego! Todos los periodistas se acercaron. Ese fue el primer hecho que se publicitó”.

Hebe contribuyó a unir la cuestión social y política, a la lucha por los derechos humanos pensando siempre en “los sueños e ideales de nuestros hijos”. En 1997, durante la conmemoración de los 20 años del golpe en un acto en Ferro reiteró su convocatoria a la juventud: “¡Ustedes deben ser rebeldes pibes, deben ser revolucionarios!”. Otro elemento ideológico determinante y siempre vigente del ideario de Hebe fue la confianza en el pueblo y sus luchas, en las calles, plazas y rutas. Convocaba “a no esperar milagros, todo está en nuestras fuerzas”. Esta conducta esperanzadora y sustentada en el protagonismo del pueblo, siempre fue acompañada con su ejemplo personal y el colectivo de Madres y Abuelas, agregando así otro elemento valioso al enaltecimiento de la lucha política: el coraje como fermento de las ideas. En aquel luctuoso día de represión en la Plaza, el 21 de diciembre del 2001, fui testigo de la generosidad y valentía de las Madres: ellas enfrentando cara a cara a los caballos que la policía de la “democracia de De la Rúa” les tiraban encima. Allí estaban una vez más las Madres en su Plaza defendiendo a su pueblo que estaba siendo masacrado.

Ante la partida de Hebe, la derecha cerril, entre ellos Horacio Rodríguez Larreta, no trepidó en utilizar el acontecimiento para medrar políticamente. El jefe de la derecha porteña no pudo llamarse a un respetuoso silencio ante el hecho de la muerte, decidió transitar una vez más por el camino del oportunismo y el cálculo electoral. El alcalde intentó abrirse paso con una obviedad argumental: “No puedo dejar de expresar mis profundas diferencias ideológicas y de valores”. Luego “sintió” que esas diferencias debía expresarlas, y coronó su alegato “obligado” construyendo una imagen falsificada de Hebe como violenta y corrupta; y, sobre esa base invalidar y descalificar su trayectoria. El viejo truco de transformar a la víctima en victimaria, de forma tal que: Hebe, las Madres, sus hijos y nietos desaparecidos, pasan a ser culpables.

Sus “diferencias profundas” intentan presentarse como un gran axioma, cuando en realidad, es una vulgar perogrullada en la búsqueda del aprovechamiento político, incluyendo la circunstancia de la muerte de una mujer reconocida universalmente. Esta ausencia de todo límite moral constituye un hecho deshonroso. En el fondo la derecha niega a Hebe y a las Madres no solo por su portentoso valor simbólico, sino por su ideario, ya que ellos representan su antítesis ideológica. Su paso como jefe de gobierno porteño deja un deterioro notable en educación, salud y medio ambiente, producto de una lógica de administración gubernamental cruel, que prioriza los negocios privados. Una gestión que hace oídos sordos a la voz ciudadana en las audiencias públicas, que llevó los índices de pobreza del pueblo porteño a un 25 por ciento y niveles de mortalidad infantil inadmisibles para una urbe con un presupuesto per cápita de los más altos de Latinoamérica. Un gobierno que descalifica a docentes, estudiantes, médicos y enfermeras cuando se organizan para reclamar por sus derechos. Otro ejemplo de arbitrariedad y negación de la participación ciudadana es el de la ley de cooperadoras escolares recientemente sancionada, que la comunidad educativa denuncia por su carácter restrictivo y antidemocrático. La ley aprobada a espaldas de docentes, padres y estudiantes, restringe la participación ciudadana. El punto más grave es el artículo 16 que establece: serán pasibles de ser removidos de la Cooperadora aquellos integrantes que promuevan acciones con fines políticos partidarios, dejando el poder de control al Ministerio de Educación, que determinará cuáles acciones y opiniones de los cooperadores “tienen fines políticos”. Se trata de una brutal política discriminatoria. Es verdad la salvedad larretista de “mis profundas diferencias”, con la diferencia de que Hebe vivirá en el corazón de su pueblo, quien siempre sentirá y expresará su amor y gratitud a su imagen y su memoria. Por el contrario, estos personajes menores y mediocres serán rápidamente olvidados junto a sus hipocresías y miserabilidades.

Nota publicada en Página/12 el 30/11/2022

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CABA: De dignidades y sumisiones

Página/12 | Opinión

residentes1El triunfo de la lucha de los jóvenes médicos y médicas residentes y concurrentes porteños, luego de dos meses de conflicto y un paro de más de 20 días, se transformó en un acontecimiento político y cultural, que se extendió hacia el conjunto de la sociedad porteña.

El conflicto, en la medida que escalaba por la intransigencia y el autoritarismo de Horacio Rodríguez Larreta y su ministro candidato Fernán Quirós, fue poniendo en juego otros valores que trascienden la reivindicación económica-social de los otrora “héroes de la pandemia”, mutados luego a “huelguistas”.

Los profesionales de la salud no solo defendieron su dignidad como trabajadores y su derecho a un salario justo, lograron también que la ciudadanía porteña visualizara que la salud pública es sostenida por ellos y ellas, a pesar de la carencia de recursos y la desvalorización permanente del ministro Quirós y el jefe del gobierno porteño.

Últimamente se vienen manifestando reclamos y protestas de otros núcleos sociales: estudiantes y sus familias, maestras, profesores; vecindades de muchas de nuestras comunas defendiendo sus tradiciones barriales ante la invasión del negocio de los constructores de monstruosos edificios que atentan contra el medio ambiente de la ciudad. En estos días, los vecinos de Saavedra volvieron a vivir la angustia de calles inundadas, cortes de luz y autos flotadores, por el atraso crónico de las obras del segundo reservorio del Parque Sarmiento, agravado por el avance del cemento y el asfalto que impiden la absorción natural de las aguas. Los desbordes por la tormenta también llegaron a Villa Ortúzar, Devoto y Liniers. Vuelve el recuerdo de aquella grotesca gritería, y desprecio a “mis queridos vecinos” de Mauricio Macri de “¡No se inunda más!”.

Pareciera que los recortes a la salud pública y a sus trabajadores son contagiosos en la comunidad de los gobiernos de derecha. En Madrid se realizó una de las protestas más multitudinarias de los últimos años, estimada en medio millón de personas, contra la política sanitaria de la alcaldesa Díaz Ayuso del Partido Popular (PP, derecha) en “defensa de una sanidad 100 por ciento pública, universal y de calidad”. Deberíamos inferir que más que contagio, se trata de la ideología privatista de los “modernos” conservadores. Consecuentemente, desfinancian los presupuestos, expulsan profesionales y abandonan edificios e instrumentos hospitalarios. Lo interesante y valioso de este cuadro contradictorio, es que, así como las derechas actúan juntas según el dogma neoliberal, los trabajadores, rodeados de sus pueblos, reaccionan generando inesperados fenómenos sociales.

Resulta necesario reparar una vez más en la leyenda de que Rodríguez Larreta es un “buen gestor”. Justamente esta lucha corre ese velo artificioso, construido por los medios afines y sus oficinas de marketing con sus asombrosos presupuestos que pagamos los vecinos. Ha quedado claro ante la opinión pública que la gestión de Rodríguez Larreta en salud es ineficiente en términos de gobierno, e insensible y cruel con los trabajadores y usuarios de los hospitales públicos.

El discurso superficial y exitista que exhibe temas no estructurales como veredas, macetas y luminarias es presentado permanentemente por el poderoso ministerio de propaganda del PRO como la panacea de la gestión. Sin embargo, cuando debe explicar ante los grandes empresarios sus ideas de gobierno como candidato a presidente, lo hace con toda crudeza y sin mediaciones semánticas. Recientemente ante la UIA afirmó que “actualizará la legislación laboral contra las extorsiones sindicales”. Reiteró lo ya dicho en el Llao Llao ante un auditorio muy parecido de la cúpula empresaria: “implementaré una reforma laboral rápidamente, liberando leyes anacrónicas al trabajo”. Clarísimo: liquidaré derechos laborales. Afirmó también que “si liberamos el corset y el laberinto que genera el Estado, se puede generar más laburo” (sic). Ya que estaba lanzado quiso demostrar que será un gerente fiel, calificando a los directores corporativos de “ustedes son unos héroes”, quienes a pesar de “todo lo que sufren” siguen soñando en el país. Los empresarios serían seres sufrientes y soñadores. ¡Pocas veces vista tamaña sumisión! Insistió con la antigua cantinela de la ortodoxia económica diciendo que “no es sostenible gastar más de lo que tenemos todos los años” y siguiendo con la vieja rutina argumental pontificó: “hay que avanzar en una reforma impositiva que baje los impuestos para generar trabajo”. Desde este discurso trumpista, que ahora presentan como “lo más moderno”, se propone bajar los impuestos a los super millonarios, y así entonces se creará “laburo” al decir larretista. Este insólito e inesperado defensor de los “laburantes”, seguramente no recibirá el premio a la originalidad, ya que su discurso no sólo es vulgar y primitivo, sino que ha fracasado si lo apreciamos desde la vida de los trabajadores. El candidato de la derecha no olvidó a los empleados públicos y al rol del Estado, proponiendo una vez más la reducción de la “burocracia”. Se aprecia claramente que el candidato conservador sigue la línea de su inspirador Mauricio Macri, solo ofrece ajustes masivos, contrareformas sociales e impositivas y privatizaciones, o directamente el cierre de empresas públicas. Nada nuevo bajo el sol de la derecha.

“No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Aquel sabio pasaje del evangelio de Mateo enseña que, además de las necesidades espirituales, los seres humanos necesitan alimentarse (el pan) para vivir. En ese caso se refiere a la religiosidad, pero en la vida en sociedad hay otro elemento tan vital como el de alimentarse: el de la dignidad. Que no resulta posible vivir sin pan, ni sin dignidad.

De allí la importancia de la lucha y el triunfo de las/los residentes. Cierto es que no siempre se logran las conquistas anheladas, pero ya conocemos que vale la pena unirse para luchar por derechos económicos, sociales y culturales, es decir, para la vida, y por ideales y utopías de transformaciones colectivas.

Nota publicada en Página/12 el 22/11/2022

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CABA: La leyenda del buen gestor

Página/12 | Opinión

trans1La semiótica, entre otras disciplinas, estudia las formas de construcción de sentido de los mitos y leyendas, su capacidad simbólica de influir en la generación de imaginarios sociales, el carácter político de los mismos y los fines e intereses a los cuales responden. En esos conceptos se indaga la idea de la alteración, a su vez integrada a la más básica de la falsedad. No se trata aquí de presentar teorizaciones de doctrinas comunicacionales, lo cual nos superaría ampliamente, sino de observar un fenómeno en el plano de la política cotidiana que genera un mito tan primitivo como falso. Toda esa “verdad” artificiosa se sustenta en un sofisma, o sea que su base es ficticia y su propósito es el engaño. Luego de 15 años de macri-larretismo en la Ciudad de Buenos Aires se ha ido construyendo una mitología con extrema pertinacia y mucha plata. Estos dos elementos son los determinantes para analizar esta importante operación política y propagandística. Si tiene un éxito relativo, no es por su sutileza comunicacional o cultural, sino por su inconmensurable difusión, complementada con el silenciamiento de toda idea que la interpele o cuestione.

El equipo de marketing sustentado en un exuberante gasto en publicidad oficial, que este año es 12 millones de pesos diarios para la campaña “La transformación no para”, y que el próximo se multiplicará a los 26 millones de pesos por día, son definitorias para que el alcalde porteño, Horacio Rodríguez Larreta, se instale como gestor eficiente. A tal punto opera la leyenda de que Larreta es un hábil gestor, que puede encontrarse en voces que lo critican ideológicamente para luego subordinarse a la idea de que “gestiona bien”. Desde esa lógica tan básica se construye una suerte de silogismo: Larreta gestiona bien, luego la derecha gestiona bien, incluyendo a todas y todos. Como Mauricio Macri, Patricia Bullrich, María Eugenia Vidal -expulsada por su ideología reaccionaria y por la ineficiencia en su gestión-, la “pedagoga eficientista” odiadora de docentes Soledad Acuña, el médico “bueno” Fernán Quirós, quien logró un récord histórico de paros y movilizaciones de la comunidad de trabajadores/as de la salud. En suma, se pretende instalar en la conciencia ciudadana que toda gestión de derecha está imbuida de una suerte de eficacia intrínseca que deviene de algún lugar insondable . Sin embargo, la vida y nuestra historia reciente demuestran que los programas de derecha, el modelo político, económico y social ortodoxo, siempre implican recortes del gasto social, concentración económica y desigualdades planificadas. O sea, menores presupuestos para educación y salud pública; priorizan los negocios inmobiliarios por sobre el medio ambiente, aplican la regresividad impositiva, lo cual genera inevitablemente crecimiento de la pobreza e indigencia. En suma, menos derechos ciudadanos.

Es sabido e inocultable que la Ciudad de Buenos Aires cuenta con recursos más que suficientes para responder a todas las demandas ciudadanas, sin embargo en la práctica es ineficiente en todas las áreas. Desde los rubros estructurales, hospitales públicos y educación hasta medio ambiente; como en las áreas de trabajo, cultura y vivienda. Complementariamente están aquellas relacionadas con la calidad del transporte, el estado de las veredas, plazas y asfalto, arbolado, limpieza, luminarias y medidas de prevención para la seguridad. La táctica es desplegar en los rubros fundamentales una política privatista y de rechazo absoluto a lo público, y sobre los menos trascendentes se construye el mito. Sin embargo, como esta estrategia resulta insuficiente, recurre lisa y llanamente a la mentira y estigmatización. Un ejemplo de ello es la afirmación de que la educación es una prioridad, mientras todos los años se reduce su presupuesto. O cuando se decía que el personal de salud era “héroe de la pandemia”, sin embargo, en los hechos reciben salarios indignos y no se los reconoce profesionalmente. La ministra Acuña, ahora candidata en ciernes, descalifica a docentes, demoniza a estudiantes, intima judicialmente a sus familias y crea chivos expiatorios para alimentar su campaña electoral, apelando a valores tradicionalistas.

Todas estas políticas y acciones concretas demuestran que la causa verdadera de los conflictos no es otra que el resultado de la cruel ideología de una gestión que lleva 15 años gobernando. ¿No es crueldad acaso que todos los años miles de pibes y pibas queden fuera del sistema educativo por falta de vacantes? ¿Es “eficiente” que los hospitales públicos afronten graves problemas de infraestructura con la consecuente mala atención para la gente?

Las crecientes luchas de profesionales de la salud, estudiantes secundarios, docentes, vecinos que rechazan el avance del cemento y la destrucción del patrimonio cultural de los barrios, demuestran que el mito se desgasta y resquebraja. Son esas luchas las que van corriendo el velo, despejando el humo artificioso que rodea la gestión y desnudando su esencia autoritaria. Que la derecha gestione bien es un engaño, y más aún si recordamos cuando administró la Nación el gobierno de Macri. Resulta oportuno recrear los resultados del “buen gestor” Mauricio, ya que Rodríguez Larreta se propone repetir ese rumbo, solo que mucho más rápido. “No lo haré en 100 días sino en 100 horas” si llegara a la Presidencia: reforma laboral (liquidar derechos de los trabajadores), previsional, o sea, volver a privatizar los fondos jubilatorios; al igual que vender o cerrar las empresas públicas. Todas estas afirmaciones, sí responden a la verdad. Cabe preguntarse, ¿por qué decirlo a pesar de su notoria contradicción con la otra parte de su discurso? En realidad están obligados a nutrir al núcleo duro de derecha de sus partidarios. En suma, al mito de Larreta como buen gestor le va creciendo una contradicción cada vez más visible, potenciada por el salvajismo inclemente de la interna de su partido.

Acerca de las verdaderas deudas de la gestión larretista, este sábado 19 de noviembre en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, el FdT realizará el foro público por “Una ciudad para todos”.

Nota publicada en Página/12 el 15/11/2022

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