Los verdaderos opositores y los celebrantes de la ley Bases

Página/12 | Opinión

bases1El Congreso blindado por un dispositivo represivo, propio de una doctrina de guerra interna, expresó la instalación de una política de enfrentamiento a la protesta social organizada. En aplicación de esa ideología se desató una acción violenta contra la presencia popular convocada para demandar al Parlamento en el momento crucial del debate de leyes que perjudican la vida de las mayorías y horadan las conquistas sociales y la soberanía como nación.

Milei obtuvo su primera victoria parlamentaria, luego de seis meses frustrantes de negociaciones y concesiones, que lo obligaron a dejar en el camino partes sustanciales de su proyecto para que “el topo destruya al estado desde adentro”. Sin embargo, se debe asumir como una derrota para el pueblo argentino, especialmente cuando comience a tener efectos concretos en la vida cotidiana. La sanción debería leerse con sus claroscuros, ya que aún queda camino por recorrer, con el trasfondo de la crisis social y económica que sigue agrediendo la actividad productiva, el trabajo y la vida de las familias argentinas.

La observación sobre los celebrantes de la votación en el senado, hecha luz sobre la conducta política que asumieron los legisladores ante una instancia crucial del compromiso con el electorado, sus convicciones y fidelidad a sus identidades y principios. Lo cierto es que quienes salieron de festejo son, en primera instancia, los verdaderos autores intelectuales de la ley y sus beneficiarios directos: las corporaciones empresarias. Unos de los que primeriaron fueron los inversores del omnipresente partido de los especuladores. Otro esperado celebrante fue el FMI que definió lo esencial: “el programa sigue firmemente encaminado” y apoya… ”los esfuerzos de las autoridades por afianzar el proyecto”, aunque luego reclame que “sin ganancias ni bienes personales se compromete la meta del déficit cero”.

Una vez más el FMI es el poder encargado de consagrar el apoyo de los prestamistas y los fondos de inversión a este enésimo plan de ajuste al pueblo y de sumisión a los negocios de la multinacionales. Luego de apoyar y afirmar “que vamos bien” exige ir por más. Ahora con un gobierno directamente de ellos y pro Estados Unidos se propone apropiarse de los recursos mineros, con el RIGI como estatuto neocolonial votado por legisladores miserables que no desconocían el despojo para la nación que implica ese capítulo. En este sentido afirmó el senador Wado de Pedro: “es una rendición colonial ante el poder económico extranjero”… de allí que… “necesitamos dirigentes con el coraje y el valor de defenderlos”. Los señores del petróleo y el gas también alzaron su copa: Marcos Bulgheroni manifestó estar “muy contento por la aprobación de la ley”, ya que “se abren nuevas oportunidades de negocios”.

No podía faltar Wall Street. Sus voceros destacaron: “El HSBC, el JP Morgan y el Bank of America celebran la decisión del Parlamento argentino”. La Bolsa también expresó su algarabía aunque no olvidaron aclarar que se deben revertir las modificaciones hechas en el Senado: privatizaciones, vigencia de la moratoria previsional, no reversión de Ganancias y no reducción de Bienes Personales. Clarín se suma a la exigencia: “ganancias y bienes personales, piden a los dialoguistas que insistan para revertir el rechazo en el Senado”.

La Ley Bases fue votada, pero lo hizo dejando jirones en el camino por el impacto social de los paros generales y las masivas movilizaciones que generaron inevitables resonancias en el Parlamento. Es destacable la posición del bloque de legisladores de UxP en ambas cámaras, varios de ellos reprimidos por orden de la Ministra de Seguridad durante la movilización. Los amigables finalmente, le dieron una ley a Milei y Villarruel, que además les posibilita correr por unos días la exhibición de la crueldad y corrupción del Pettovellogate ocultando en los medios las heridas sociales de su medio año de gobierno con sus 25 millones de pobres, 7 millones de personas con hambre y el 60% de los menores de 14 años en situación de pobreza.

La disputa política en el parlamento desnuda las mutaciones ideológicas trajeadas, como otras veces, con el ropaje de “realistas”, y el novedoso “me debo a mi provincia” de algunos legisladores, como si los que se mantuvieron firmes en sus valores e identidades no tuvieran la misma e imperiosa necesidad de defender a sus distritos y sus ciudadanos. Uno de los elementos políticos emergentes, luego de un tiempo que se mantuvo soterrado fue el eterno retorno del concepto de moderación. Esta posición ideológica es la fuente del relativismo a todo conflicto frente al núcleo del poder económico mediático en pos de la distribución de la riqueza. Se trata de legisladores y políticos quienes en la disputa de poder actúan como un remedo de girondinos ante el jacobino peligro kirchnerista. Claro que lo hacen en negociaciones subrepticias sin la existencia de ninguna gran revolución. Desde esa moderación neorelativista se escandalizan porque Cristina acusó de “votar por la entrega de la Patria” a quienes levantaron sus manos votando el RIGI, que implica la colonización de nuestros recursos naturales a favor de las corporaciones mineras capitalistas.

El senador “peronista” Kueider fue clarísimo: “soy peronista, tenemos que salir del esquema blanco o negro… pero no tiene que ser porque obstaculicemos al gobierno”. El hombre se sinceró: entre lo blanco y lo negro, decidió votar por lo negro. Lo cual implica no obstaculizar a este gobierno de ultra derecha furiosamente anti peronista. No estuvo solo, muchos radicales continuaron su bancarrota conservadora. Cierto es que otros sostienen su identidad e historia partidaria.

Milei logró la renovación del swap del gobierno chino, pero a un enorme costo de su posicionamiento en política internacional anti china, anti rusa y anti americanista. Debió aceptar firmar la renovación del swap ante el politburó del Partido Comunista, lo cual contradice lo dicho a los cuatro vientos en la materia, particularmente que no negocia con comunistas. Hace solo un mes otro “comunista corrupto, Lula Da Silva” accedió a vender el gas que argentina necesitaba para no entrar en crisis energética.

Nota publicada en Página/12 el 19/06/2024

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Sheinbaum, un mensaje para la región

Página/12 | Opinión

shein“Nunca agacharemos la cabeza”, afirmó luego de su notable triunfo la flamante presidenta de México, Claudia Sheinbaum. La frase fue dicha ante la prensa fijando posición sobre las relaciones de su país con los EE.UU: “con coordinación, pero sin subordinación”. Su victoria y su frase resultan alentadoras para el debate de siempre que se libra en la política de nuestro continente. Un acontecimiento tan trascendente para las fuerzas populares y progresistas de esta parte del mundo contribuye a la ponderación del fenómeno político cultural del avance de la ultra derecha, tanto de su expresión local como en la del neo nazismo europeo y norteamericano. Algunos analistas argentinos, concluyen que en la actual fase histórica no habría espacio para alternativas populares, solo serían posibles variantes centristas. Se intenta instalar la idea de que el avance de la derecha “es una realidad que se debe asumir allanándose al cambio de época”.

Sin embargo, si apreciamos el escenario en América Latina surge una situación muy distinta. Los dos países más grandes son gobernados por fuerzas progresistas: Lula en Brasil, quien derrotó al bolsonarismo, y ahora Sheinbaum en México, dando continuidad al modelo de AMLO liderado por el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), junto al Partido del Trabajo y los Verdes. Si agregamos que en Chile gobierna Gabriel Boric, en Colombia Gustavo Petro, en Venezuela el chavismo del presidente Maduro, en Bolivia Luis Arce del Movimiento al Socialismo, en Cuba la continuidad de la revolución que resiste al bloqueo del imperialismo, el triunfo de la izquierda en Honduras bajo la presidencia de Xiomara Castro, el nacionalismo progresista guatemalteco y el muy posible triunfo del Frente Amplio en Uruguay; el mapa político americano es el opuesto al europeo. Las fuerzas populares, progresistas y de izquierda son predominantes, a pesar de las derrotas en Argentina y Ecuador. La victoria de Sheinbaum expresa la vigencia del ideario popular, que reivindica el rol principal del estado y las políticas públicas para materializar la distribución del ingreso, de la riqueza, el desarrollo productivo con inclusión social y también la impactante evidencia de que Sheinbaum será la primera mujer que gobernará México. Se afirma además la idea de integración americanista y una visión multilateral de las relaciones globales, revalorizando la soberanía frente a las potencias capitalistas, todo lo cual se ubica en las antípodas de la Argentina liberal libertaria inspirada en el ideario thatcheriano, cuya gestión va desnudando resultados sociales catastróficos. El trasfondo que emerge tras las brumas de la cotidianeidad política es el drama que atraviesa gran parte del pueblo. Los porcentajes son un número con una barra invertida y un circulito arriba y otro abajo: 57% de pobreza, de los cuales 60% son niños y niñas, y un 32% padeciendo insuficiencia alimentaria. Si nos corremos de los porcentajes, los números se entienden mejor: en la Argentina de la motosierra y la licuadora, hay 25 millones de seres humanos pauperizados, de los cuales 15 millones son menores de 14 años; y otros 7 millones sometidos al hambre.La situación es tan crítica que la Iglesia Católica, en la voz del arzobispo García Cuerva, le dijo al Presidente que “no se hagan los tontos y que acompañen con hechos, y no solo con palabras, el enorme esfuerzo que está haciendo el pueblo”.

El Gobierno no logra correr de la agenda la cuestión de los alimentos retenidos por la ministra Pettovello, potenciada por las denuncias de corrupción. El descalabro se completó por ineficacia en la gestión, lo cual provocó una crisis de abastecimiento de gas, que se resolvió por la predisposición del “comunista corrupto” que preside Brasil, despilfarrando cientos de millones de dólares.

En este escenario se intentó presentar como un logro el dictamen con disidencias de la Ley Bases en el Senado, articulado por el Jefe de Gabinete, a quien presentan como el nuevo Maradona de la política. Todo duró muy poco. A la semana siguiente de su renombramiento, la Cámara de Diputados dio media sanción a un proyecto para recomponer las jubilaciones a los valores anteriores de la decadencia mileista. Nuevamente el presidente enfureció retomando sus agresiones a los congresales: “me importa tres carajos, la voy a vetar”.

El establishment duda, se impacienta y presiona al Congreso para que se vote su Ley Bases. Esta vez, no fue uno de los tiburones del mercado, Eduardo Eurnekian, quien le dijo al Presidente que “ponga las bolas y conduzca al país”. Se suma la incertidumbre sobre del pago del swap chino, complicado por el alineamiento irrestricto a EE.UU y los insultos a la República Popular. En definitiva, con la desproporcionada reacción por el incremento presupuestario de 0,42 puntos del PBI, se intenta afirmar un sentido común de aquello “que no se debe hacer”. Sostienen su estrategia de correr todo el escenario político hacia la derecha, de allí la fenomenal operación mediática tendiente a instalar la sensación de que por la media sanción de una ley que mejora la vida de los jubilados; se generará una debacle presupuestaria. La campaña incluye un fuerte cuestionamiento a la Cámara de Diputados por la aprobación de la norma y haber cometido el pecado mortal de articular una alianza política circunstancial, lo cual es una estrategia común en cualquier parlamento. Se trata de un enorme bluf, pero con un claro sentido ideológico: el poder real no acepta que se altere en lo más mínimo el proyecto del ajuste más grande del mundo. Quienes actúan con independencia política e identitaria, pasaron de ser el nido de ratas a “degenerados fiscales”, quienes ante tamaña herejía irán al purgatorio para su purificación. Todo indica que en el Congreso resuenan las demandas perentorias del pueblo congregado en plazas y avenidas, como las mujeres el 8M, la enorme reserva democrática del 24 de Marzo, los paros de trabajadores y la histórica marcha en defensa de la educación y la universidad pública. Así es que se va desgastando otro elemento central del discurso exitista y desmovilizante y su pretensión de horadar la voluntad de oponerse y luchar contra el plan de Milei (ya que al gobierno nada lo detendría). Ni paraliza a la ciudadanía, ni logra modelar a su antojo al parlamento. De eso se trata: no agachar la cabeza.

Nota publicada en Página/12 el 14/06/2024

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Bases para la gran subasta mileista

Página/12 | Opinión

basesLa Ley Bases y el DNU 70/23 representan los instrumentos fundamentales para la revisión radical de las relaciones económicas y la vida social y cultural del pueblo argentino. El presidente Milei se propone generar un “shock”, con vistas a producir una transformación regresiva de las rentas y las riquezas acumuladas a lo largo de décadas a favor de las oligarquías locales y las multinacionales; reduciendo a extremos dramáticos la participación de trabajadores y clases medias en el reparto de esos bienes y servicios. Las disputas políticas que se vienen dando alrededor de la ley, desnudan las inevitables tensiones ante el propósito extremo de la ultraderecha que trata de explotar al máximo su triunfo electoral.

Las concesiones que el gobierno viene haciendo a diputados y senadores, no alteran el propósito central de la ley. Ninguno de los consentimientos a las demandas específicas de provincias, compensa el daño al conjunto de la ciudadanía de todo el país; incluyendo a los habitantes de los distritos que lograron algún “beneficio”. Más grave aún, es el perjuicio a toda la Nación, por la entrega de nuestros recursos naturales a las multinacionales mineras e industriales, asociadas en algunos casos a grupos de la burguesía local, expertos en medrar a costa del estado nacional. El tan cuestionado RIGI, no es otra cosa que un estatuto inficionado de ideas neocoloniales, presentadas como “modernas”, elaborado por los estudios jurídicos de las empresas, y apoyado enfáticamente por la CAEM (Cámara Argentina de Empresas Mineras). Sus argumentos se reiteran a lo largo de las décadas: la ley “destrabará” miles de millones de dólares y “generará certidumbre” para la venida de inversiones. Igual postura adopta la UIA, cada vez menos industrial y mucho menos argentina, quien no puede ocultar su abandono de los intereses generales de la Nación, de la propia industria nacional y de las Pymes. La eventual aprobación de la ley y su malhadado RIGI, nos dejará sin nuestros minerales, con regalías regaladas, los dólares de las exportaciones quedarán afuera, no habrá desarrollo de nuestras Pymes, y dañarán a la naturaleza, ya que no hay exigencias taxativas sobre el cuidado del ambiente y la vida de los pueblos circundantes.

En tal sentido resulta necesario recordar el ideario de los fundadores de la Patria. Decía Mariano Moreno: “El monopolio es un atentado contra la libertad humana”. Sobre el orden económico colonial proponía: “hacer desaparecer las fortunas agigantadas de cinco mil mineros y pasarlas al poder de la nación por diez años”, refiriéndose a la minería del Alto Perú, actual Bolivia. Agregaba, siguiendo a San Ambrosio: “es mejor conservar la vida de los mortales, que la de los metales”. Claro, se trataba de las decisiones de un patriota; ahora actúan “los vendepatrias”, como acusaba Evita. La ley “mejorada” mantiene incólume su sentido principal: mutilar al Estado y favorecer impúdicamente a los oligopolios, tanto locales como a los ultramarinos.

Se les concedió a los legisladores patagónicos una excepcionalidad en la reposición del impuesto a las Ganancias, pero al respecto se impone una preguntita: ¿y los otros 800 mil asalariados que volverán a tributar por sus “ganancias”? Se reducen facultades delegadas, pero siguen otorgando otras muy importantes a este presidente, quien todos saben, no vacilará en aplicar el poder que le confieren a favor de los grandes empresarios, sus “verdaderos héroes”, incluyendo a sus admirados millonarios de Wall Street y Silicon Valley. Pareciera que poco importa la eliminación de la moratoria previsional instituida por Cristina Kirchner, a partir de la cual cerca de cuatro millones de ciudadanos/as, mayoritariamente mujeres, pudieron materializar su derecho a la jubilación. En la norma sobre blanqueo, se hicieron concesiones, pero en su esencia favorece a fugadores, contrabandistas, y evasores; quienes mediante este engendro legalizarán sus latrocinios. Resta conocer el destino del punto que posibilita blanquear los bienes de “terceros”, o sea, los testaferros de los fugadores. En suma, veremos el periplo que recorrerá la ley en ambas Cámaras ya que falta un recorrido que será espinoso. Ciertamente, el Congreso viene mostrando que existen reservas democráticas y patrióticas. En tal sentido valoramos la unidad de los legisladores de UxP y de otros bloques en ambas Cámaras, que han sido consecuentes con sus identidades y principios. La Ley Bases no tiene que ser modificada ni morigerada, debe ser rechazada en su totalidad. El mismo destino debe correr el mega DNU vigente, por su carácter anti constitucional.

Otra cuestión principal que va surgiendo tras la bruma de los hechos cotidianos, es la estrategia del poder, particularmente de su parte mediática, en su afán por empujar el escenario político hacia el centro y la derecha, con la clara intención de cerrar toda hipótesis popular y progresista, que tenga disposición a presentar al pueblo un programa de reformas económicas y culturales a favor de las mayorías, bajo la inspiración del ideario de igualdad y justicia social. En este sentido, Eduardo Menem, padre de los actuales funcionarios mileistas, fue descarnado: “lo más importante de Milei, es sacar de escena al kirchnerismo que marcó una década”.

Claro que esa presión ideológica conservadora coloca a todos en la misma bolsa: cristinistas, axelistas, progresistas populares, izquierdistas, peronistas e independientes de diversas tradiciones políticas, etc. En ese esquema excluyente, todos serían lo viejo, consecuentemente queda solo la derecha sin importar su proveniencia partidaria; eso sí, aceptarían matices de macristas, ahora devenidos en centristas. Para tal fin, los medios de comunicación descubrieron a Guillermo Francos, a quien presentan como un gran estratega. El hombre fue secretario de tres ministros de justicia de Videla y Massera, cavallista, menemista, lopezmurphista, sciolista, gustavobelista, y luispattista (J. Lanata – Clarín). El Jefe de Gabinete intentará sujetar la nave descontrolada codo a codo con el “Toto” Caputo quien, como señala el comunicador Ernesto Giacomini, procesa su mutación del Messi de las finanzas a ministro rockstar. Todo un gran dislate.

Nota publicada en Página/12 el 05/06/2024

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Neocolonialismo mileista y reacción social

Página/12 | Opinión

neoEl día patrio fue celebrado en las escuelas de toda nuestra geografía, clubes, barriadas y en organizaciones populares, sociales y culturales. Se festejó con los tradicionales locros, bailes y música, a pesar de las angustias e incertidumbres que se viven como consecuencia de las políticas económicas extremas que aplica el presidente Milei. La celebración encontró a maestras, profesores y científicos en plena lucha en defensa de la universidad y la educación pública, expresada en las plazas y avenidas, rodeadas del apoyo de la sociedad y unidos a trabajadores/as, incluyendo a policías, como en la provincia de Misiones. La resonancia de la manifestación multitudinaria del 23 de abril sigue viva, nutriendo la lucha de la comunidad educativa e influyendo en las decisiones que van asumiendo diputados y senadores en el tratamiento de las leyes. En el plano de la política gubernamental, la jornada histórica estuvo signada por la frustración política y personal del presidente, ante la imposibilidad de celebrar el anunciado y soñado Gran Día Libertario. Ante el fracaso de lo que se imaginó como un relanzamiento rodeado de gobernadores y personalidades, y la anhelada señal de gobernabilidad que le reclaman los mercados y la burocracia del Fondo Monetario; los propagandistas del gobierno imaginaron una salida transformista, con el fin de mutar la derrota en éxito. Así fue que se llevó a cabo un festejo “con la gente”, que ocupó la mitad de la plaza a la que el presidente saludó desde el balcón. Paradójicamente, aquel 25 de Mayo de 1810, se reunieron los contrarrevolucionarios liderados por el gobernador Gutiérrez de la Concha, acaudillados por Liniers. Todos serían “arcabuceados” por resolución de la Primera Junta patria, ya que organizaban una fuerza realista para derrotar por las armas a la revolución naciente.

Acerca de aquel simbolismo histórico, surge un interrogante: ¿con quién hubiera simpatizado y actuado el presidente Milei, atendiendo que los revolucionarios de Mayo, tempranamente eran calificados de “robesperrianos” por los comerciantes monopolistas, antecesores de los actuales millonarios “verdaderos héroes del país” admirados por el presidente; ahora asociados a las metrópolis modernas, ergo Estados Unidos, al canciller del rey, David Cameron, todos discípulos de su “heroína” M. Thatcher? En su discurso “moderado ante la gente”, ya que no adoptó su habitual postura teatral insultante, el presidente reiteró su letanía reaccionaria: “bajaré los impuestos”, inspirado en Donald Trump, otro de sus admirados. No aclaró que siempre piensa en reducir o eliminar tributos a los súper millonarios, y gravar a los trabajadores y las clases medias. Para muestra tenemos a mano la Ley Bases: incluye a un millón de asalariados que volverían a pagar impuestos a las “ganancias” (¿de qué ganancias se tratará teniendo en cuenta que son asalariados?), a la vez que baja la tributación en bienes personales al tramo de los más ricos por sus patrimonios. Esa ideología que privilegia a las élites en materia tributaria, incluye a las multinacionales, particularmente a las mineras de origen norteamericano, canadiense y australiano. La ley es tan básica como su propósito: liberarlos de todo tributo para que depreden nuestros recursos naturales, aplicando un arcaico estatuto colonial, con un agregado más extranjerizante aún: en caso de conflicto nos someteremos a los tribunales del CIADI, o sea directamente a los de ellos. Más docilidad imposible, aunque se lo envuelva con una fraseología tan exuberante como engañosa.

En la fiesta mileista no faltaron los cánticos violentos: “Cristina se va presa”. Se trata de una auténtica confesión no solo de odio, sino de sus intenciones políticas: primero se propusieron asesinarla, y ahora reivindican su eliminación enviándola a prisión. Todos esos elementos componen el delirio reaccionario “del ajuste más grande de la historia”, que viene acompañado de la mentada batalla cultural, que, como siempre reitera el presidente: es la más importante. Ahora retoma la vieja idea de “misión regeneradora contra la casta”, que integran todos los que se le oponen. Se trata de paradigmas propagandísticos primitivos que denigran a todo lo diferente hasta su exclusión. Esa práctica de inspiración goebbeliana ya fue utilizada por las dictaduras, que también venían en misión regeneradora, de forma tal que lo primero que marcaban era la eliminación del fantasma comunista; ahora lo aggiornaron a los socialistas, kirchneristas o keynesianos. La causa de fondo también es la de siempre. El núcleo principal del poder económico y sus expresiones políticas de las derechas y sus nuevos ultras, no soportan que ninguna fuerza ni líder político se atreva a cuestionar su poder, ni sus riquezas, ni asumir proyectos que se propongan distribuir más democráticamente los ingresos, utilizando al estado nacional como instrumento para la aplicación de esas políticas sociales. Sienten un rechazo ideológico hacia cualquier gobierno popular que desafíe su sagrado sistema capitalista y sus valores inmutables, ya sea los que se presentan en formato tradicional, como los arropados de modernos; elaborados por editorialistas de los grandes medios gráficos, incluyendo sus repetidoras de radio y televisión, autopercibidos como serios y doctrinarios.

Ellos también integran la membresía del partido regenerador, solo que se sienten investidos de una pátina de sabiduría.

En suma, el gobierno afronta crecientes desequilibrios que se presentan como operativos por su ineficiencia en la gestión, el ensimismamiento en relación con la sociedad civil, y las torpezas y prejuicios ideológicos en los temas internacionales. La causa verdadera es la reacción social y política del pueblo, y sus organizaciones sociales, que vienen enfrentando al proyecto antipopular del Presidente, desde muy temprano, recuperando la movilización como expresión de la lucha por sus derechos.

El “me importa tres carajos, vetaré la ley”, sobre la posibilidad cierta que el parlamento vote una ley asegurando el presupuesto para la educación pública, ciencia y tecnología, desnuda su ideología intolerante y antidemocrática, y su intencionalidad de continuar con su dispositivo narrativo para horadar la subjetividad de la militancia y desmovilizar las protestas. Una misión imposible.

Nota publicada en Página/12 el 29/05/2024

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Revolución de Mayo sin Pacto mileista

Página/12 | Opinión

mileisinpactoComo siempre la interpretación de los acontecimientos históricos expresa visiones ideológicas distintas o directamente antagónicas. El propósito del presidente Milei de utilizar la celebración del 25 de Mayo para generar un impacto político de carácter refundacional, con él mismo como emergente de una nueva época, ejemplifica tales contradicciones insalvables. Aquellos hombres y mujeres que confluyeron en la plaza histórica y a la disputa oratoria del cabildo abierto tuvieron conciencia de que estaban tomando la historia en sus manos y llegaba la hora de rebelarse contra un orden colonial caduco, en pos de abrir paso a una nueva época americanista signada por tiempos revolucionarios y de independencia nacional. Desde esa visión política impregnada de audacia se generó la ruptura histórica, declarando ante su propio pueblo y el mundo la determinación de construir “una nueva y gloriosa nación libre de España” con el agregado posterior del decisivo y cargado de futuro “(…) y de toda otra dominación extranjera”. La evocación reviste una notable significación y vigencia en los tiempos actuales, afirma nuestra identidad como nación soberana y el devenir de la lucha de nuestro pueblo por liberarse de aquel colonialismo anacrónico primero, y de las posteriores potencias dominantes. El cipayismo rampante del presidente Milei simboliza lo opuesto y sigue la saga de M. Macri quien había declarado su admiración al rey de España imaginando desde su mediocridad que nuestros patriotas “sufrieron” cuando expulsaban a los realistas, hartos del desprecio y la indignidad a la que habían sido sometidos durante tres siglos. Sus venerados monarcas habían llevado a cabo el saqueo de nuestras riquezas y uno de los más grandes y macabros genocidios de la historia contra los pueblos originarios americanos junto a los africanos esclavizados. Milei toma la posta intentando superar a su antecesor. Sus paladines modernos son los súper millonarios capitalistas a quienes coloca en un grotesco altar de “los verdaderos héroes de la Patria”. Justo es reconocer que ellos jamás imaginaron que serían adorados por un Presidente de la Nación. Estos magnates de la burguesía local que hicieron su fortuna medrando con contratos y concesiones del estado nacional y nuestras provincias, ahora “descubren” que Milei es un gran conductor político. Se obnubilan por la inesperada posibilidad de que este ultraderechista fanático del mercado, materialice sus tradicionales aspiraciones: liquidación de derechos laborales, recorte drástico de las jubilaciones, eliminación de la moratoria cristinista que incorpora a cientos de miles de mujeres al sistema previsional, baja del “costo” salarial y subasta de nuestros fenomenales recursos naturales, tal cual reclaman los capitales extranjeros y nativos. A esos empresarios de la UIA, AEA, CAC, SRA y AMCHAM nada les importa ante la oportunidad de seguir engordando su ya multimillonaria bolsa. Tanto es así que decidieron salir a la palestra pública para defender al presidente, al que hasta hace poco despreciaban por su primitivismo. Claro que, a la vez que lo protegen, le exigen que “ponga las bolas” (Eurnekian dixit), que gobierne, y vaya a fondo con su plan RIGI. Se imaginan socios menores de las multinacionales que explotarán nuestras riquezas mineras a discreción, sin que el Estado ni la sociedad controlen una nueva era de saqueo neocolonial, al que gustan denominar engañosamente “inversiones productivas”. Mucho menos les importa que la pobreza haya llegado a niveles de catástrofe social: según la UCA 55% y Di Tella 49%.

El levantamiento definitivo del Pacto, su eventual postergación para el 20 de Junio o el 9 de Julio; o su reemplazo por un acto presidencial en soledad, implica no solo una frustración para Milei, quien imaginó que el 25 de Mayo sería una suerte de Gran Día Libertario; sino principalmente una fuerte derrota política. Su convicción irrefrenable de que mediante el chantaje presupuestario al parlamento, a los gobernadores y a la opinión pública sometería a todos rápidamente, lo condujo a un grave error. La maniobra propagandística de que “hagan lo que hagan a mí no me importa”, que se realicen manifestaciones con cientos de miles de ciudadanas/os en todas la avenidas y plazas del país total “a mí no me hace nada”, resulta ser un falsete con el propósito de desarmar y horadar la voluntad de la sociedad. Lo cierto es que desnuda ante la opinión pública que su palabra admonitoria no genera el pretendido efecto paralizante. Desde su mesianismo imaginó que la advertencia se transformaría en bíblica, y que el pueblo argentino sería una réplica de la mujer de Lot, quien por su desobediencia se transformó en columna de sal ante la vista de Dios. El imbatible quedó atrapado en la ciénaga de negación de la realidad y desprecio al pueblo, a la democracia, y a sus instituciones. Su silencio sobre el parlamento como “nido de ratas” y aquel “voy a mear a los gobernadores”, no alcanzó para imponer incondicionalmente su ley y el RIGI neocolonial, a pesar de la claudicación de diputados/as autopercibidos progresistas que chamuyan para los medios y luego votan legitimando a la ultra derecha. Resulta necesario señalar que el núcleo del sistema de dominación político – mediático actúa medrando con la debilidad del campo popular por su falta de unidad y conducción política, a pesar de las grandes movilizaciones de trabajadores, universitarios, científicos, el mundo de la cultura, etc. Su propósito actual es correr todo el espacio político hacia el centro derecha aislando al mundo de lo popular y sus afanes de igualdad y justicia social. La oleada antikichnerista no viene desde alguna crítica fraternal por sus insuficiencias o errores, sino que es impulsada desde la derecha por el sentido político de disputa con los poderes fácticos que le imprimió Néstor Kirchner y continuó Cristina, desde su núcleo principal peronista rodeados de otros afluentes políticos. Así es que atacan por igual a Cristina y a Axel Kicillof por su notoria emergencia. Resulta obligatorio que prontamente se proyecte una unión programática de la oposición democrática popular, ya que es imperativo rescatar a la patria y a la soberanía de estos colonialistas sostenidos por el oportunismo de la burguesía local y la nueva metrópolis de los financistas de Wall Street y del FMI.

Nota publicada en Página/12 el 22/05/2024

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Milei y los empresarios versus los manifestantes

Página/12 | Opinión

837305-835052-834827-whatsapp-20image-202024-04-26-20at-2021-16-42-0En el devenir vertiginoso de los acontecimientos políticos de nuestro país confluyen acciones opuestas: por un lado, las manifestaciones multitudinarias en defensa de la educación y las universidades públicas, el trascendente acto del movimiento obrero del 1° de Mayo y el segundo paro general convocado por las centrales sindicales; por el otro, el fuerte impulso del mileismo por imponer como sea su ley, que nació como ómnibus por su omniarticulado refundacional, y ahora se presenta como Ley Bases.

Los girones que fue dejando en un sinuoso y errático derrotero no rebajan su carácter regresivo y antipopular. En realidad forma parte del propósito principal del proyecto de la ultraderecha: liquidar los derechos sociales conquistados a lo largo de un siglo, y colonizar nuestros inmensos recursos naturales beneficiando a las corporaciones extranjeras y a capitalistas locales expertos en medrar a costa del Estado. El plan se propone profundizar la transferencia de riquezas a favor de los multimillonarios, empobreciendo aún más a trabajadores y clases medias. Ese proyecto antinacional tiene como requisito excluyente destruir literalmente la estructura del Estado, conculcar las leyes sociales y los derechos laborales incluyendo las indemnizaciones; y restituyendo el reaccionario impuesto a las “ganancias” que involucra a cerca de un millón de trabajadores.

En pos de ese objetivo estratégico deben derrumbar el muro histórico de la educación pública en todos sus niveles y a la cultura nacional, tanto a sus hacedores, como a sus valores históricos y simbólicos y a las organizaciones estatales que le dan sustento. Para ese plan “más grande de la humanidad” cuentan con el apoyo del poder empresario local y extranjero. Sus organizaciones representativas (UIA, AEA, SRA y AMCHAM) rápidamente abandonaron sus pruritos declamativos republicanos para sumarse a la cruzada mileista, asumen que este es su gobierno y su presidente. La tentación por la subasta de riquezas ofrecida es lo determinante de su conducta política. Funes de Rioja, su vocero más calificado, fue clarísimo: “transitaremos un camino doloroso, pero hay que hacerlo”, para luego confesar: “las reformas laborales serán un gran paso hacia la modernización”.

Ya se sabe que las mentadas reformas fueron escritas en un bufete que lleva su apellido, a pesar de lo cual intenta explicar que no tiene nada que ver. Se trata de una cruda demostración de la inmoralidad de los dueños del poder económico, decididos a actuar con toda impudicia tras su único y verdadero propósito: potenciar siempre sus ganancias. Ahora van por el Senado para que se apruebe esta ley oprobiosa con el fin de arribar al 25 de Mayo con un triunfo simbólico que fortalezca la gobernabilidad, siempre requerida por el establishment criollo y el FMI. No vaya a ser que las luchas del pueblo desborden el esquema político que van construyendo a los tumbos.

Luego de las dos primeras y concluyentes derrotas en ese ámbito, lograron la media sanción en Diputados. Allí contaron con el concurso de sus socios conservadores del PRO, con los amigables autopercibidos progresistas, que discursean para ese lado y levantan las manos para el otro; favoreciendo el triunfo de la ultraderecha. Complementan este cuadro los radicales que se rompieron y doblaron ante la presión del establishment empresario y los medios de comunicación. El argumento de “dar gobernabilidad y herramientas al Presidente, aunque vaya contra mis principios” resulta inaceptable para toda postura auténticamente democrática.

La legitimidad de origen no obliga a quien se siente y define como progresista, a eludir el hecho incontrastable que existe un gobierno de ultraderecha cuyas políticas se direccionan contra las mayorías sociales, la enajenación de nuestras riquezas y la soberanía nacional. La contradicción es flagrante y exhibe un claro quebrantamiento ideológico y moral. La sociedad irá registrando quién es quién con nombre, apellido y pertenencia partidaria.

El Presidente continúa con su estrategia sustentada en la desilusión de importantes núcleos sociales hacia los gobiernos anteriores, alimentada con pertinacia por los medios de comunicación que ha logrado generar una reacción negativista y escéptica, lo cual posibilita que no se vean los verdaderos culpables, los súper millonarios que siguen parasitando más que nunca al pueblo. Esa bruma de bronca y confusión de una parte de la ciudadanía es un logro cultural circunstancial, que irá chocando con la realidad que impacta día tras día en el nivel de vida del pueblo, tanto de las mayorías humildes como de las clases medias.

Claro que existe la otra mitad de la sociedad en la que el rechazo al Presidente, a sus medidas económicas y a su pensamiento cultural es creciente. Las grandes manifestaciones en todas las plazas del país se van transformando en una fuerte potencia sociocultural de un notorio dinamismo político. Desde allí la oposición tendrá que definir el modo de nuclearse y proponerle rápidamente al pueblo una alternativa novedosa, ya que resulta imprescindible que el distanciamiento y rechazo al gobierno vaya generando una perspectiva política hacia el futuro.

La situación social es dramática, de allí que la respuesta no puede ser la mentada moderación, siempre sustentada en que no hay condiciones y en que no se puede, porque no dan las relaciones de fuerza. La experiencia indica que las grandes plazas de la Patria irán alimentando a las pequeñas en barrios, pueblos, centros de trabajo y de estudio; dándole sustento organizativo desde la base social, nutriéndose del enorme valor que surge de la fraternidad y la cultura local. Existen reservas democráticas que irán estimulando la rebeldía frente a las injusticias y arbitrariedades del poder. La batalla cultural y la disputa política irá creciendo ya que los factores de poder sostendrán al Presidente todo lo que puedan y sus editorialistas continuarán con sus ataques a todo lo que se va construyendo, particularmente a los emergentes más representativos y valorados por el pueblo: Cristina Kirchner y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof. Como siempre, el factor de la unidad es un camino muy difícil, pero el único conducente para cohesionar la energía democrática del pueblo.

Nota publicada en Página/12 el 08/05/2024


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La clave, el pueblo en las calles

Página/12 | Opinión

836133-8-a-leandroteysseire-20-282-29Vivimos tiempos de crisis civilizatorias que impactan y erosionan al conjunto de las relaciones sociales, cada vez más condicionadas por el crecimiento de las desigualdades e injusticias en la distribución de los ingresos y por la voraz concentración de la riqueza. Como siempre, las crecientes disputas políticas implican una lucha de culturas, de valores y de simbolismos. Un rasgo emergente de esta situación estructural de la sociedad capitalista de la época, es lo vertiginoso de los acontecimientos y consecuentemente lo efímero de “la noticia”. Así es que en los pocos meses del gobierno libertario y particularmente durante las últimas semanas, “pasó de todo”.

El presidente continuó con su plan de ultra derecha intentando eliminar todo tipo de derechos sociales, culturales, laborales, y ecológicos, incluyendo ceder por 30 dineros la soberanía y la dignidad nacional al imperialismo de nuestro tiempo. La oposición dialoguista va pactando y concediendo a la estrategia del gobierno y de las corporaciones empresarias lanzadas desordenadamente a apoyar a Milei, atraídos por la irresistible pulsión de los negocios que les ofrece el anarco colonialismo, como lo calificó con precisión Cristina.

Tras las brumas de esos devenires y operaciones de políticos flojos de ideología e identidad, y de reputados editorialistas que viven haciendo piruetas literarias para eludir la caracterización ideológica del presidente y su gobierno, lo que emerge con una potencia desbordante es el pueblo en las calles y plazas, inclusive superando las identidades políticas. Este fenómeno clásico de la vida social de todos los tiempos y muy especialmente de nuestra propia historia viene irrumpiendo desde el muy temprano 24 de enero, el 8 de marzo y el gigantesco 24 por Memoria, Verdad y Justicia hasta la marea humana de la marcha en defensa de la universidad y la educación pública, transformada en sujeto político de masas. La manifestación del Congreso a la Plaza histórica, se multiplicó en todas las ciudades y pueblos de nuestra geografía. Los medios de comunicación “serios”, autopercibidos “independientes”, perdieron desconcertados su norte. En el extravío trataron infructuosamente de rebajarla y ahora de distorsionarla: el editorialista principal del diario principal del domingo se lamenta y reprocha los “errores y torpezas del oficialismo”. Ya que estaba, aprovechó para pontificar temerariamente que el “error” del mileismo era “un calco que el kirchnerismo hizo pero con otro sentido”.

Al respecto dos cuestiones básicas: el gobierno no se equivocó, se propone ejecutar su política de refundar la nación con una perspectiva ultra capitalista, para lo cual tiene que destruir al Estado, la cultura nacional, la educación y las universidades públicas. Se trata de una cuestión estratégica en términos ideológicos, culturales y económicos. Segundo, los hechos son incontrastables: durante el kirchnerismo se fijó por ley un presupuesto histórico para educación, ciencia y tecnología, se construyeron y fundaron dos mil escuelas y se sembraron universidades en todo el país que albergan a cientos de miles de estudiantes.

En definitiva, el elemento político determinante de la coyuntura viene siendo el protagonismo del pueblo, condicionando al gobierno y al Congreso, a la vez que demanda a la oposición que se haga eco del crudo reclamo de Cristina: “hay que dejarse de pelotudeces”, o sea, conformar un núcleo de dirección unido que lidere y aglutine la lucha en el plano de la política. La situación del pueblo y la nación es lo suficientemente dramática como para eludir o postergar la compleja construcción de esta meta.

Otro elemento definitorio del modelo es la conducta firme de la oposición parlamentaria de Unión por la Patria, como la reiteración del accionar sinuoso de los “amigables”. Transcurridos casi cinco meses el gobierno venía invicto: no había logrado que el parlamento le apruebe ninguna ley, por el contrario, sufrió dos derrotas. Batía el récord de ilegitimidad política, de allí que el mileismo necesitaba imperiosamente un triunfo aunque sea pírrico. Todo vale en pos de la gobernabilidad siempre reclamada por los súper millonarios. Que no haya turbulencias así continúan con sus negocios y ganancias, que como siempre fugarán a las guaridas. Los amigables desnudan su esencia amorfa en términos ideológicos, mostrándose decididos a darle oxígeno a la ultra derecha. Las concesiones que les entregaron, luego de los basureos a los que fueron sometidos por el presidente; no justifican su quebrantamiento ideológico y moral. Muchos de ellos se doblaron y rompieron, mutando de Alem, Yrigoyen y Alfonsín a un personaje tan menor como De Loredo. Sin embargo, es valorable que otros fueron fieles a sus convicciones e identidades históricas.

La aprobación de la ley mini ómnibus es igualmente peligrosa en términos democráticos, ya que le otorga poderes extraordinarios a este impredecible presidente. Resulta clarísimo que deben mostrar gobernabilidad ante el fondo monetario, los mercados, la AEA, AMCHAM y la UIA. Estos poderosos vienen reclamando atención a la temática social especialmente cuando crece la reacción popular. Se advierte un desgaste del gobierno ante la sociedad por el impacto brutal de la caída de los salarios, las jubilaciones y los super tarifazos, a pesar de lo cual una parte de la ciudadanía que votó a La Libertad Avanza sostiene la esperanza en que “le vaya bien”, asentada en la disconformidad y desilusión con los gobiernos anteriores.

Ciertamente en importantes núcleos de nuestro pueblo caló una idea básica que penetró en el sentido común: las cosas están mal por la casta, por lo tanto, primero hay que sufrir y luego vendrán tiempos mejores con la ayuda de los cielos. Tras las brumas de lo cotidiano y las reacciones del presidente, se despliega un temerario plan económico y cultural que se sustenta cada vez más nítidamente en el establishment, tanto local como extranjero. Es aplicable una variante del axioma de Clausewitz: se trata de la continuidad del macrismo por otros medios, o bien todo el poder a los mercados materializado en las corporaciones empresarias, para lo cual se allanan a la necesidad de destruir al estado.

Como símbolos de estos días, Milei presentará su libro en el barro de las vacas y toros frente a la tribuna de la oligarquía con olor a bosta, como alguna vez le espetó Sarmiento.

Nota publicada en Página/12 el 03/05/2024

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La multitud, principal protagonista política

Página/12 | Opinión

Por Juan Carlos Junio

libeComo siempre en política, los acontecimientos se presentan brumosos por su carácter contradictorio al interior de cada fuerza, y por los antagonismos con sus opuestos ideológicos representantes de otros intereses económicos. La sobre información, inficionada por una fuerte carga de parcialidad propagandística, contribuye a generar esa sensación de caos; en la que inevitablemente se impondría la lógica cultural de los núcleos dominantes y su supuesta capacidad infinita de modelar los acontecimientos. Sin embargo, si colocamos el foco en determinar el rasgo dominante de la coyuntura desde una perspectiva procesual, veremos que la clave del momento está dada por el fuerte crecimiento y ampliación política de las luchas del pueblo en defensa de sus intereses específicos y del sistema democrático, tanto de sus valores y tradiciones, como de las instituciones.

Los hitos más trascendentes son clarísimos. En una primera fase, la temprana marcha multitudinaria en todo el país del 24 de enero, la continuidad de paros y movilizaciones de los gremios en defensa de las paritarias y sus salarios y la convocatoria de los movimientos sociales por resguardarse de las políticas anti Estado que colocan a millones de personas humildes frente al drama del hambre. En marzo se potenció la presencia en las plazas y calles de cientos de miles de ciudadanos y ciudadanas conmemorando el Día Internacional de la Mujer trabajadora, y con el millón de manifestantes en todo el país en defensa de las ideas ya profundamente arraigadas en nuestro pueblo de Memoria, Verdad y Justicia. La histórica manifestación de las universidades, profesores, graduados, profesionales a la que se sumó toda la comunidad educativa y sus respectivas organizaciones gremiales, marca un nuevo momento de las luchas contra el plan destructivo de la educación pública por parte de una ultraderecha desenfrenada.

La lectura de un acontecimiento tan trascendente debe ponderar otro rasgo valioso: concurrieron a la convocatoria en todas las plazas de nuestra geografía los más diversos sectores políticos, y las distintas tradiciones e identidades de la vida universitaria, privilegiando la amplitud y la unión, frente a una agresión que se propone la liquidación del sistema público en todos sus niveles. Su proyecto de refundar la patria libertaria necesita imprescindiblemente negar y arrasar con todo el sistema institucional y de valores construidos a lo largo de un siglo y medio.

Resuenan los mojones memorables de nuestra historia que construyeron la educación pública, gratuita y obligatoria, determinante en la conformación de nuestra nación democrática: la Ley 1.420 inspirada por Sarmiento, los reformistas del 18, la gratuidad universitaria del peronismo, los científicos, docentes y estudiantes del progresismo democrático apaleados en la Noche de los Bastones Largos, y “los obreros y estudiantes unidos adelante” del Cordobazo.

En paralelo, el Presidente continuó con su plan de “ajuste doloroso” y su proyecto hacia el Pacto de Mayo “en la docta”, con el cual se propone consagrar para los tiempos sus ideas ultracapitalistas inspiradas en el neoliberalismo de prosapia austríaca. En ese devenir, Milei afirmó que en Argentina existe una “economía híper socialista”. Da por sentado que, siguiendo las ideas socialistas; los medios de producción están en poder del sistema estatal, de sindicatos, cooperativas o de organizaciones obreras y campesinas. Lo paradójico de tamaño dislate, es que los verdaderos dueños de los principales sectores de la economía argentina estaban sentados frente a él, en el aristocrático Llao Llao. Esos señores, son justamente la crema de las corporaciones locales, los líderes de los grandes oligopolios, que desde sus sociedades anónimas ejercen el dominio de la producción de bienes y servicios, tienen el poder de fabricar la inflación, remarcar los precios a discreción; y consecuentemente satisfacer su pulsión irresistible por potenciar sus ganancias.

El Presidente también se refirió al tema de las reservas monetarias y al tipo de cambio, justamente ante el núcleo más selecto de evasores de guante blanco y fugadores de dólares a las guaridas de los países capitalistas centrales, e islotes recónditos ya reconocidos como cuevas internacionales. No parece que todos estos elementos sean propios de una economía híper socialista. El auditorio de súper millonarios a la vez que aplaudían a rabiar las quiméricas palabras presidenciales, se preguntaban entre risitas cómplices en cuál de sus countries se encontrarán con Lenin, Mao o Fidel conduciendo clandestinamente los destinos del país. Los líderes empresarios del Gran Hotel se encontraron súbitamente ovacionando a este extravagante anarco capitalista inspirado en Wall Street y las cities financieras criollas. No pudieron resistir la excitación que les produjo la calificación de “verdaderos héroes de la patria”. Se trata del primer presidente que desde la ruptura del orden colonial en la Revolución de Mayo asume la actitud más genuflexa ante los poderosos.

Claro que el éxtasis de los empresarios no fue solo simbólico, también palpitaban sus billeteras repletas por la cuantiosa y vertiginosa transferencia de ingresos del sector trabajo a su favor vía rebaja de los salarios. La foto final de familia unida es irrebatible: el flash registró el pensamiento del establishment: el Presidente es uno de los nuestros. Sus afanes y regocijos no fueron perturbados por el traspié de los libertarios con los empresarios dueños de las prepagas. El Ministro Caputo descubrió repentinamente que los tiburones no se transformarían en pacíficos pececillos vegetarianos ante su reclamo de moderación de las tarifas. Sin embargo, con el dogmatismo que lo caracteriza, el gobierno ahora le solicita buenamente a los laboratorios que frenen sus aumentos de los precios de los medicamentos, que a la sazón desnuda su conducta tan inhumana como indignante.

Lo dicho: vivimos tiempos de movilizaciones populares multitudinarias. La experiencia histórica muestra que esa inmensa energía se transforma en la fragua que amalgama a las diversas fuerzas políticas, sociales y culturales a vez que fortalece la estima y la emocionalidad colectiva.

Nota publicada en Página/12 el 26/04/2024

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La demolición del Estado ¡más grande de la historia de la humanidad!

Página/12 | Opinión

830488-8a-20enrique-20gEl discurso de Milei, tan exitoso durante la campaña electoral, se va desplazando hacia una zona de pérdida de credibilidad ante la flagrante contradicción entre relato y realidad. El ajuste es tan brutal y doloroso, que el Presidente ya no dice que lo pagará la casta, mutó hacia la variación discursiva: “tiene que hacerse con el esfuerzo de todos y todas”, con excepción de los “héroes”, que para Milei, vienen a ser los grandes empresarios supermillonarios. La cruda realidad demuestra que las corporaciones y sus dueños son la verdadera casta, y que nuevamente gozan de los beneficios del DNU 70/23, que les posibilita remarcar discrecionalmente los precios de los alimentos, las prepagas, los medicamentos, etc. También resultan una vez más favorecidos por la devaluación de 118 por ciento; de la rebaja generalizada en términos reales de los salarios y de las consecuencias sociales del ajuste. No se pretende “racionalizar” al Estado, sino liquidar su patrimonio privatizándolo, y conculcar todo tipo de derechos sociales, culturales y laborales. Ahora va quedando claro quién sufrirá las consecuencias del ajuste, desnudando la estafa infligida al electorado. Con el argumento artificioso de castigar a “la casta”, se mutila a guadañazos la estructura del Estado, cortando la obra pública, reduciendo jubilaciones; estableciendo tarifas insoportables para familias y Pymes. Para seguir aceptando un deterioro social tan hiriente, habría que pensar que todavía se sostiene en una parte de la sociedad una expectativa esperanzada, o el enojo con los gobiernos anteriores.

Sin embargo, el Presidente no trepida en pontificar para los tiempos su programa de reformas estructurales, “el más grande la historia de la humanidad”. Milei siente que en sus dos años de panelista televisivo y los tres meses de gobierno ya superó a Pericles, Cicerón, Carlomagno, Napoleón, Lincoln, Fidel; ni que hablar a sus enemigos preferidos: Marx, Roosevelt y Keynes. Lo cierto es que, luego de estos delirios, dejó en claro algo mucho más real: “para nosotros el eje central de la discusión es la batalla cultural, de allí que hay que llevarla al límite. En el fondo se discuten valores morales y culturales”. Así es que entre descalificaciones a la “casta” política, al nido de ratas del parlamento y que en la escuela pública las maestras y profesores lavan el cerebro; existe una convicción originada desde el centro del poder económico y político. Se debe librar una gran disputa cultural por ganar el cerebro y el corazón de los pueblos. Esa sí es la cuestión, como diría el gran Shakespeare.

La mutilación del Estado en aras de reducir el déficit fiscal es un clásico de los gobiernos neoliberales. En esas ocasiones el discurso se presentaba con un sesgo tecnocrático. Ahora la narrativa no expresa el argumento vinculado a parámetros de eficiencia, sino a la necesidad de demolerlo. Este punto de la disputa cultural y de sentido se ha vuelto crucial para seguir desplegando el ataque a todo lo público.

La historia de los planes y shocks de ajuste demuestra que la recesión genera una inevitable caída de la recaudación, lo cual resulta un limitante insalvable. En cambio, las oligarquías y las corporaciones locales y extranjeras siempre incrementan hasta el infinito sus fortunas, que luego giran al exterior “para protegerlas”. Luego de estas reiteradas experiencias históricas, la sociedad argentina debiera rechazar la retórica de los “ñoquis”, los “vagos” o la “grasa militante”, con la que se justifican siempre las decenas de miles de despidos en el sector público. Lo que en el fondo se está jugando no es una “imprescindible modernización” del funcionamiento estatal, sino colocar al Estado en un lugar subsidiario, para que sea el mercado, con su mano invisible, la que solucione los males sociales.

Existe una diferencia sustancial en el objetivo estratégico de este gobierno en relación a sus anteriores versiones neoliberales: no se propone restringir el poder sindical, mucho menos democratizarlo. Su objetivo es liquidarlo lisa y llanamente, soslayando cualquier matiz ideológico, político o histórico, expulsando a los seres humanos, trabajadores y profesionales, imprescindibles para llevar a la práctica las políticas públicas que necesita una sociedad para desarrollarse. Se impide deliberadamente la aplicación de políticas para garantizar derechos, educar, sanar, transportar, regular precios, garantizar jubilaciones y pensiones, promover la cultura, la información, el crédito, la ciencia y la tecnología, para distribuir la riqueza y el ingreso que socialmente se genera.

Estas semanas se exhibieron angustiosas imágenes de personas siendo despedidas, con las que solo corazones helados invadidos por odios y prejuicios pueden ser indiferentes o alegrarse. En suma, para que no haya política pública, no debe haber trabajadores estatales.

Liquidar al Estado, como proponen Milei y las corporaciones que están jugadas por sostenerlo, es llevar a la Argentina hacia el caos y al conflicto social. Es el dengue invadiendo sin ninguna política sanitaria para mitigarlo, mientras aumenta el padecimiento de miles de seres humanos. El récord de contagios y muertes por la enfermedad, la falta de repelentes y espirales, plan de vacunación, guardias hospitalarias estalladas, son la evidencia material del fracaso del mercado como instancia para resolver los problemas sociales. Se derrumba una vez más el sofisma de que con el libre juego de la oferta y la demanda las sociedades se equilibran.

De sostenerse el actual derrotero político marcado por la ultraderecha, crecerá la posibilidad de tener que afrontar una situación caótica como viene ocurriendo cada vez que se retira el Estado como regulador de la pulsión incontrolable de las corporaciones empresarias por potenciar sus ganancias.

Mientras tanto, el gobierno ultraderechista le rinde pleitesía a la ideología thatcheriana, a Estados Unidos y a la generala Richadson, intentando imponer nuevamente las relaciones carnales con los EE.UU., abandonando toda perspectiva americanista y de multilateralismo. El desmadre ideológico incluye lo nacional y lo internacional.

Nota publicada en Página/12 el 11/04/2024

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Se ofrece un virreinato para el 25 de Mayo

Página/12 | Opinión

virreyAlgunos analistas dedicados a interpretar los acontecimientos políticos, llegaron a la conclusión que el gobierno de Milei “aprendió” de las dos derrotas parlamentarias. De allí que ya no denosta al “nido de ratas” ni a “la casta corrupta de los políticos”, y abandonó también su pulsión por “mear” a los gobernadores. Así es que su ministro político, Guillermo Francos, negocia con los amigables, a la vez que ejerce implacablemente su política de ajuste a todo lo que se mueva o trabaje en la sociedad, particularmente a las provincias. Con su látigo incruento de reducción de todo tipo de partidas presupuestarias, se propone lograr que algunos decidan negociar el tratamiento del nuevo y machucado proyecto ómnibus, que en esencia es un poco menos de lo mismo, aunque ahora con algún maquillaje.

Ya sabemos que de ese menjunje no puede resultar otra cosa que un adefesio con el propósito de siempre: aplicar el ajuste doloroso con la misma esencia violenta contra la vida de los sectores más humildes, las clases medias, las universidades y la educación pública, y lo más grave en términos sociales, el ajuste despiadado a jubilaciones y pensiones por discapacidad. Mientras el Ministro despliega su “gira negociadora”, el presidente utiliza el poder del DNU, a pesar de la herida a su legitimidad que le clavó al Senado. Gobierna por decreto trampeando al Parlamento y a la ciudadanía, aplicando un verdadero atraco a los jubilados, como señaló el gobernador Kicillof. Así las cosas, el doble juego es tan evidente que da vergüenza ajena la conducta política de aquellos que “aprecian el cambio de actitud”. Quién puede ser tan ingenuo para “interpretar” que esta ultra derecha se está abuenando e ingresa en una suerte de fase pacífica. La táctica es manifiesta: mostrar que “distribuye” algo por pedido de la burocracia asustada del FMI, que advierte el peligro de que este súper ajuste se desmadre por la inevitable reacción social.

En estos días Milei anuló las transferencias a las cajas jubilatorias de varias provincias (aunque al otro día el Ministro dedicado a prometer aclaró que no era “tan así”), eliminó por decreto el fondo de incentivo docente y, ya que estaba con el envión, descartó los artículos de la ley de presupuesto 2023 incluyendo el de los fondos de compensación al transporte público. Se trata de nuevas medidas muy tangibles contra las provincias, los empleados estatales, la docencia y educación pública. Todo con el argumento que se ataca “el derroche provincial”, otra creación del ministerio de propaganda en las sombras, al igual que la novedosa consigna Goebbeliana de que la educación pública “lava el cerebro de la gente”.

Esta ultra derecha política ahora apoyada desembozadamente por el establishment empresario local, no tiene ninguna vocación de salirse de su estrategia ultra liberal thatcheriana, que se sustenta en el apotegma de que el pueblo, las entidades sociales, sindicales y religiosas son culpables, por lo tanto, deben ser sancionadas desarticulando y destruyendo sus organizaciones, y principalmente los derechos laborales, sociales y culturales conquistados en el siglo XX y los 40 años de democracia. Los agravios, insultos y avasallamientos verbales del Presidente no deben ser ponderados solamente como delirios. Son inescindibles de una ideología alimentada de odios y resentimientos clasistas contra las mayorías trabajadoras, las ideas e identidades políticas históricas peronistas, radicales, socialistas, comunistas, cristianas progresistas, incluyendo al liberalismo clásico. Desde Marx a Keynes y desde Yrigoyen a Perón y Alfonsín, todos culpables de la decadencia de 100 años.

Resulta inevitable que esta concepción de la política nacional, tenga su correspondencia con la internacional. La postura de agresión a los presidentes y países progresistas de nuestro continente se sustenta en el odio ideológico, pero debe ser entendida también como la expresión más cipaya a la política de Estados Unidos contra la emergencia de gobiernos populares democráticos, que no se subordinan a los intereses políticos y económicos del imperialismo. Milei no se propone ser el articulador de un nucleamiento de los países y partidos de la derecha continental. Su tarea estratégica para el continente es la de erosionar, dividir e impedir la construcción de lazos que generen un poder autónomo del Departamento de Estado. Su otro propósito manifiesto, en línea con los halcones tanto trumpistas como demócratas, es atacar a la República Popular China, ofreciéndose como un ariete en la disputa global de la época que enfrenta a la gran potencia capitalista con el eje de China - Rusia y complementariamente con los Brics.

Por su ideología y personalidad, el Presidente pretende colocar a la Argentina en un lugar de relaciones mucho más carnales que las menemistas. Esta conducta abiertamente extranjerizante incluye “un respeto fraternal” con el Canciller inglés. No es de extrañar entonces el expresivo e insólito apoyo de Amcham por parte del presidente, Facundo Minujín, quien en sociedad con el Embajador aspira a repetir el rol del fracasado Spruille Braden. Lo más notable es que el establishment local (UIA -Rocca - AEA) junto al extranjero se transformó en notorios propagandistas del insondable Pacto de Mayo.

Milei actúa como un grotesco virrey, solo que ni siquiera representa a una monarquía borbónica con su poder, tradición y simbolismo de varios siglos. Su ficción virreinal no es otra cosa que la representación de fondos financieros sin rostro, con asiento en guaridas fiscales y a una burguesía local depredadora que en gran parte se enriqueció mamando de la teta del estado, desplegando un accionar anti nacional y corruptor.

Las calles de 8 de Marzo y particularmente las del 24 en todas las plazas del país nos alientan y demuestran la vitalidad del pueblo democrático dispuesto a ser protagonista para que la Patria no se venda. La dinámica de las luchas políticas, sindicales y populares será decisiva para construir la fuerza que enfrente con vocación de triunfo a una ultra derecha que se propone transformarnos en una neo colonia como parte de su plan de exterminio social.

Nota publicada en Página/12 el 04/04/2024

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