La fábrica de pobres y hambrientos

Página/12 | Opinión

pobresTranscurridos solo 75 días del gobierno de Milei, la ciudadanía se enfrenta a una situación dramática, para resolver sus necesidades básicas cotidianas y por la incertidumbre ante lo que se viene anunciando vinculado al “ajuste doloroso” en marcha. Rebaja de sueldos a los maestros vía no pago del FONID, porque “no existe” al decir del vocero presidencial, cesantías en diversos organismos públicos, quita de fondos a los comedores que dan de comer a cuatro millones de personas, liquidación del fondo fiduciario que asigna recursos para fines determinados como: infraestructura de transporte, programas Procrear y Progresar, infraestructura hídrica, coberturas de salud, políticas contra incendios, defensa de humedales, etc. A todas estas temáticas, el Presidente las aglutina en la frase vulgar y falsa de “es plata para la caja de la política”.

Como revancha de su derrota parlamentaria, Milei ordenó clausurar la negociación para la actualización del salario mínimo, vital y móvil, condenando a millones de trabajadores/as y a beneficiarios de ayudas sociales, a la guadaña de la licuación inflacionaria de sus ya modestísimos ingresos. Se trata de una de las tantas crueldades que tiene un efecto inmediato en la vida de los 27 millones de pobres. Este número patético surge de la estadística del Observatorio de la UCA.

La preocupación se potencia por la velocidad del deterioro social: en el tercer trimestre del 2023, la pobreza ya era altísima con un guarismo del 44,7 por ciento, pero en enero se elevó al 57 por ciento. A ese dato se le debe sumar el otro componente lacerante, la indigencia, que trepó al 23,8 por ciento. Es necesario aclarar que el término indigencia es engañoso, ya que oculta la esencia del dato estadístico: se trata de adultos y niños/as que no pueden adquirir su alimento cotidiano. En suma, convivimos en un país sumido en la indignidad de la pobreza, con 7 millones de personas que pasan hambre.

Estos datos no se deben registrar en términos estadísticos y aritméticos, sino como expresión de una sociedad inhumana e insolidaria, que concentra la riqueza en los dueños de las corporaciones cada vez más supermillonarios. En estos días de penurias para las grandes mayorías sus organizaciones (AEA, CAME, UIA, SRA, CAC, AmCham) apoyaron decididamente el plan de ajuste del Presidente, cebados por la tentación del saqueo inminente de los bienes públicos que se pondrían en subasta. Ya subidos a la aventura mileista no trepidan en acompañar el plan de destrucción de las organizaciones sindicales, más allá del origen y la perspectiva política de cada una de ellas, precedido por el discurso “anticasta, políticos corruptos y la mugre del parlamento”.

Todo indica que ese propósito tiene un destino abismal. No podrá superar la lucha defensista de las conquistas sociales, culturales y democráticas de nuestro pueblo. El presidente Milei desde su convicción de enviado por los cielos a corregir y sancionar los extravíos de gobiernos, partidos políticos y gobernadores, festejó por haber logrado el superávit fiscal de enero, aunque conviva con el 45 por ciento de inflación en sus dos primeros meses. La exultante celebración tiene implícita la idea de que el costo social y político es inevitable para llegar a ¡la meta soñada de ser como Irlanda, eso sí, dentro de 45 años! Quizás imagina que el pueblo dejará de lado sus penurias del día a día, y acompañará la celebración manifestándose en las calles al grito de “viva el superávit”.

Complementariamente, el Presidente especula con que “le conviene” polemizar con la artista popular Lali Espósito. Lo único cierto es que el mundo artístico, la cultura y la ciencia viene militando contra su propósito de destruir y colonizar a los organismos y a los propios trabajadores de la cultura. Emergen cada vez más disconformidades demostrativas en el contrato electoral con la parte de la sociedad que confió en el discurso de Milei. El Presidente y su hermana ante las derrotas que los debilitan y aíslan a sus potenciales aliados, se proponen redoblar la apuesta al todo o nada, reafirmando la senda autoritaria inaugurada con el mega DNU, aún vigente y sin tratamiento parlamentario. En tal sentido refuerza furiosamente su ataque a los gobernadores a los que coloca ante la ciudadanía como “culpables de traición”. La realidad es que esta estrategia desenfrenada a quienes daña es a los pueblos de nuestras provincias. En suma, la enorme mayoría de la sociedad, en sus diversos estratos sociales, está inmersa en una grave crisis inducida deliberadamente. Milei resulta ser el partero de su propia crisis.

Este cuadro social no excluye el daño que viene generando a la clase media a partir de los incrementos abruptos en combustibles, tarifas de gas, luz y agua, colegios privados, prepagas, alquileres y todo lo relacionado con turismo, recreación y cultura. Los tiempos del plan del Presidente, ahora sustentado en el apoyo de las corporaciones empresarias; no se corresponden con la inevitable reacción social, de allí que imagina como alternativa salvadora la aventura de la dolarización, que llevaría al país a un abismo económico y político.

El reciente pronunciamiento de Cristina generó un fuerte impacto político especialmente en el ancho mundo del campo popular, que viene siendo partícipe y protagonista del proceso iniciado con el advenimiento de Néstor Kirchner y luego con los dos períodos de la presidencia de la propia Cristina Fernández. El documento manifiesta su propósito asignando la prioridad a la clave histórica, a la que se le une indisolublemente la económica y política. Se trata “de comprender la verdadera naturaleza de nuestro problema como país”, y a continuación refuta la teoría del déficit fiscal como principal causa de inflación, ratificando su enfoque sobre la escasez de dólares y el endeudamiento compulsivo en dicha moneda como lo determinante. Resulta imprescindible la lectura y comprensión integral del documento, ya que su correcta ponderación política aporta a dilucidar las causas de la derrota electoral y orienta sobre el presente y futuro en términos de táctica política y alianzas, adelantando conceptos fundamentales para la elaboración de un programa popular y progresista ante la emergencia política y social que vivimos las y los argentinos, que compromete la propia vigencia de nuestra democracia.

Nota publicada en Página/12 el 23/02/2024


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Un Congreso al purgatorio

Página/12 | Opinión

protesLa ruidosa caída del “proyecto de ley ómnibus” en el Parlamento, luego de cacerolazos en todo el país, de un paro con una gran movilización nacional, de la participación crítica de más de 200 organizaciones de la sociedad civil durante su tratamiento en comisiones; todo lo cual fue inficionado por la represión a las manifestaciones populares desplegadas fuera del recinto, representó una fuerte derrota para el gobierno nacional. El fracaso impactó en el corazón de su estrategia, tanto económica como política, ya que lesiona su temerario plan de desguace y venta del patrimonio público, junto a un cruel y violento arrasamiento de los derechos sociales y culturales logrados desde los inicios del siglo XX y los 40 años de nuestra democracia.

Desde el minuto uno el Congreso todo, incluyendo a amigables y a enemigos; estaba acusado de casta corrupta que se “merecía” un repudio simbólico ostensible. De allí que el Presidente electo decidió darle la espalda al Congreso en la asamblea legislativa. Surge entonces un interrogante obligado ¿cómo ponderará al Parlamento, luego que le infligiera una grave derrota política? Y consecuentemente, ¿cómo se propone actuar con esa… “mugre de la política”? Si bien sus enemigos privilegiados de “la casta” son los kirchneristas a los que hay que eliminar, ahora también ingresaron al purgatorio una buena parte de los radicales, algunos díscolos del bloque que lidera Pichetto, e inclusive muchos gobernadores tanto propios como extraños.

Mientras tanto el poder real está lanzado impúdicamente al saqueo aluvional que le ofrece la ultra derecha, de allí que decidió apoyarlo explícitamente subiéndose en masa al avión rumbo al vaticano. Desde Roma, Milei actualizó su doctrina señalando: “no estoy dispuesto a hacer política de manera mugrosa, corrupta y perversa”. El final lastimoso de la ley podría inducir a pensar que su origen e invención se generó en algún laboratorio arltiano, como aquel de los “7 locos”. Aunque está comprobado que en realidad salió de los estudios jurídicos y contables de las corporaciones. Fueron vanos los intentos de Pichetto y algunos otros, quienes desde su pragmatismo, siempre están dispuestos a salvarle la ropa al macrismo ahora integrado al mileismo.

Otro punto insoslayable del análisis es la unidad lograda por el bloque de Unión por la Patria, el más grande la Cámara, a pesar de la defección del jaldismo tucumano, que a la postre le resultó inservible. A pesar de la frustración, el Presidente se sostiene en su propósito desde su pertinacia y a pesar de que insulta y desprecia a sus pretendidos aliados amigables y dialoguistas; pondera que estuvo muy cerca de lograrlo ya que 149 legisladores / as votaron en general su engendro antidemocrático, afanosos por “defender la gobernabilidad”.

Como es sabido, los principales interesados por conservar el statu quo son siempre sus verdaderos dueños: el poder económico. Así es que la gobernabilidad quedó expuesta, de allí que los editorialistas de la prensa adicta, ahora integrados a la aventura de la ultra derecha populista, “sugieren” que amplíe su dañada base de sustentación asociándose con sus congéneres ideológicos del macrismo, a pesar de que la imagen de su líder ante la sociedad sigue por el piso. Los teóricos de ese círculo rojo, ya bastante ennegrecido; reelaboran nuevas tácticas para favorecer una gestión que más rápido de lo establecido por los manuales comienza a crujir y a exhibir agrietamientos muy peligrosos para ellos.

Se llega a esta situación por dos notorias causas concurrentes: el proyecto político económico del triunfador en las elecciones ataca en términos económicos sociales y culturales a la gran mayoría de la sociedad, agravando la vida de los núcleos más humildes, de los trabajadores y las clases medias. Su fanatismo pro mercado deriva inevitablemente en una agresión a la esencia de los valores y el sistema democrático y a todo lo que lo expresa y materializa; tanto en la organización institucional como en las relacionales políticas, parlamentarias, los sectores sindicales, sociales, el mundo de la cultura, etc. En este sentido, el aislamiento del Presidente es muy rápido e incluye a sus ministros, algunos de ellos ignotos e inoperantes, y otros gastados por anteriores fracasos. Resulta ya demasiado vulgar y tendenciosa la voluntad de ocultar al otro gran determinante: el crecimiento de la oposición social y cultural. Su punto culminante fue el paro y acto en todas las ciudades del país el 24 de enero. La movilización de millones de hombres y mujeres del pueblo a solo 45 días del nuevo gobierno demostró la enorme capacidad de respuesta de la ciudadanía, cuando siente y percibe que sus derechos sociales y políticos son avasallados. La amplia unidad sustentada en las organizaciones sindicales (la CGT y la CTA), junto a los movimientos sociales; catalizó la notable reacción de la cultura, del mundo de la ciencia y la tecnología, de los movimientos barriales, los feminismos, etc.

Todo indica que la reacción popular irá creciendo en la medida que el plan económico de Milei, Caputo, Sturzenegger y Macri, sustentado en su viga maestra ideológica de la “inevitabilidad del ajuste doloroso”, vaya exhibiendo sus graves consecuencias para la vida del pueblo y la nación. El Presidente ya reafirmó que lo cumplirá, sea como sea: “si no me aprueban la ley en el parlamento lo haré por decreto”. Esa posibilidad existe en términos reales por la vigencia del DNU, de forma tal que ya derrotada la ley del oprobio, se avecina la lucha frontal contra el decreto por recuperar la vigencia de los valores democráticos. Resulta necesario ponderar que la crisis del gobierno, no necesariamente se corresponde con la percepción del electorado, que depositó sus expectativas en el “cambio contra la casta”. No existe tal conexión ni automaticidad entre un fenómeno y otro, que algunos esperan ansiosamente. Lo que sí se palpa en la vida cotidiana es el deterioro de la imagen de invencibilidad, lo insustancial de la verborragia agresiva, cada vez más contrastante con la sensación del día a día que se vive por el brutal ajuste de salarios y jubilaciones y los aumentos irrefrenables de los precios cuyos culpables son los de siempre: las corporaciones empresarias, a pesar de que Milei las considera “grandes héroes”.

Nota publicada en Página/12 el 09/02/2024

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Derrota política y celebración corporativa

Página/12 | Opinión

pagEn estos días turbulentos, se generó un acontecimiento político tan paradójico como significativo: en el Parlamento el gobierno del presidente Milei sufría una fuerte derrota, mientras la dirigencia empresaria apoyaba de manera vehemente al gobierno y su “plan” económico. Las Cámaras que las representan políticamente, reiteraban su compromiso con el mileismo. Como siempre expresaban su “preocupación” por lo acaecido en Diputados, reclamando la necesidad imperiosa de avanzar en las reformas. AmCham (Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina) no trepidó en exigir que los líderes políticos promuevan “la transformación profunda” que Argentina necesita. Una vez más confunden deliberadamente su afán por potenciar las ganancias, con las necesidades del país.

Mientras tanto, una selectísima representación del establishment empresario, encabezada por Paolo Rocca, conformó una calificada comitiva para acompañar y apoyar al presidente en su gira papal simbolizando su apoyo irrestricto a Milei y a su proyecto político.

El deseo de participar del reparto de los bienes y empresas del Estado que comenzarían a subastarse, resulta más fuerte que sus discursos democratistas sobre transparencias, reglas de juego, corrupciones de los políticos y el Estado elefantiásico. Lo primero es ganar plata fácil. No se sienten representados por aquellas palabras de San Ambrosio que solía mentar M. Moreno: “es mejor conservar la vida de los mortales que la de los metales”.

El proyecto de ley “ómnibus” venía en caída libre a pesar del “espíritu de colaboración” planteado por la “oposición dialoguista” (otro eufemismo que diluía una posición política que se proponía acompañar a Milei en su cruzada por terminar con la casta y, particularmente, con el kirchnerismo). El derrumbe de la ley consumó un acontecimiento quizás único en la larga historia del Congreso.

Más allá de la torpeza pública del Presidente; de sus “delfines”, más parecidos a deportistas amateurs queriendo competir en las olimpiadas; y de los editorialistas de los medios “serios” que desplegaron todo tipo de piruetas interpretativas para salvarle la ropa; lo de fondo es que en una situación crucial se logró que una parte de los parlamentarios y de las fuerzas políticas que representan, fueran asumiendo una actitud digna, que exprese idearios e identidades que abrevaron en sus partidos y militancias y trayectorias políticas. Por su parte, el bloque de UxP sostuvo con firmeza y unidad su posicionamiento.

La presión del gobierno fue brutal, sustentada en una conducta tan soberbia como irrefrenable, que día tras día, mostraba su sentido antidemocrático, y su decisión de someterse al ya extraviado deseo de las corporaciones, tanto multinacionales como locales; por repartirse las riquezas naturales y empresas públicas, que inesperadamente el gobierno les ofrecía para satisfacer su libido, en pos de ser cada vez más supermillonarios y exhibirse en un lugar más notable en ranking de la farándula de los ricos del mundo.

Cierto es que, tras la derrota, era necesario culpabilizar, ya no a la casta en general, sino a una particular. Así fue que quedaron señalados los gobernadores como la “casta que destruye al país, contra el pueblo”, sin siquiera ponderar a propios y extraños. Tanto es así que hasta los del PRO se sintieron acusados, con el riesgo de integrar la lista negra de los que sufrirán la vindicta libertaria. El presidente manifiestamente enervado, ratificó su idea del Mesías redentor, enviado de los cielos a salvarnos del mal. Todos los que no se le sometan serán condenados al purgatorio para su purificación.

Es sabido que la soberbia obnubila. Desde allí se podría entender la aspiración de que los gobernadores no defiendan a sus provincias e incumplan con su responsabilidad de gestionar para sostener la vida de sus ciudadanos, ya agredida por la inflación galopante y el congelamiento extorsivo de las partidas presupuestarias. Como todos preveían, a muchos legisladores les resultaba imposible allanarse a las arbitrariedades y el reaccionarismo de la ley, de allí que durante el tratamiento en particular, se fue generando una situación caótica, mientras el bloque unido de LLA y el PRO, iba sufriendo una derrota tras otra.

El derrumbe involucraba desde las facultades, que en realidad dejaban de ser extraordinarias, para mutar a dictatoriales; las privatizaciones inspiradas en las de Menem-Dromi, hasta la normativa represiva de la ministra estrella Bullrich. La motosierra se llevaba puesta todo tipo de leyes, entre ellas los fondos de integración socio-urbano, con sus graves implicancias sociales, las normas que regulan y protegen nuestros recursos naturales, la protección de bosques nativos y al subsidio a las zonas frías. La ceguera devenida del pecado capital de la soberbia, los condujo a pensar lo inconcebible en términos políticos: que los legisladores de las provincias beneficiadas por el subsidio al consumo de las zonas frías, votarían por su eliminación.

El gobierno se sostiene en la intervención de los medios públicos, aspira a aplicar la retrógrada “esencialidad” a los docentes, intentando liquidar el derecho de huelga, y ni que hablar del congelamiento y los recortes de todo lo relacionado con educación y cultura.

En el camino quedaba vaciado de autoridad el ministro Francos, la tardía aparición telefónica del funcionario Luis Caputo, quien siempre mostró su desprecio por el parlamento, ya que solo cree en el toro de Wall Street. Y en todo este cuadro patético, el presidente de la cámara, Menem, gesticulaba y balbuceaba como turco en la neblina.

En suma, aquella escena televisiva del Presidente utilizando la palabra “afuera” para mostrar todo lo que se eliminaría del Estado y los derechos, mutó, de esa prepotencia mediática a la impotencia política.

Lo cierto es que primero en las calles y plazas del 24 de enero, y luego en el Parlamento, va creciendo el enfrentamiento entre el proyecto de las corporaciones locales y extranjeras, liderado por el presidente electo, y la oposición política, social y cultural. El escenario está cada vez más abierto y vertiginoso.

Nota publicada en Página/12 el 09/02/2024

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Pueblada ciudadana

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Página/12 | Opinión Tras las brumas de las infinitas ponderaciones sobre el descalabro de la ley del oprobio, y las disputas descarnadas al interior del Gobierno, con un Presidente desbordado, una “favorita” al estilo de reyes en decadencia, y ministros al garete puestos por las corporaciones, emerge el dato político principal: el paro y la movilización, irrumpiendo desde las calles y plazas, en el escenario político.

Un inmenso pueblo se volcó a las calles en toda la geografía del país. Se hizo realidad aquello de La Quiaca a Tierra del Fuego, y nuevamente la Plaza Congreso congregó a cientos de miles de personas. Una verdadera pueblada ciudadana, ya amalgamada por el noble y fuerte sentido del lema “La Patria no se vende” se constituyó en sujeto político, recuperando las mejores tradiciones de lucha del movimiento obrero, y del espíritu democrático de vastísimos núcleos sociales y culturales.

Nuevamente las multitudes fueron principales protagonistas de la política, arrasando con los “análisis sesudos” de los pensadores coyunturalistas del establishment, que interpretan el acontecimiento como si fueran demiurgos olímpicos; pero sus prejuicios ideológicos les impiden comprender el rol determinante del pueblo cuando es convocado, conmoviendo desde los cimientos todo el sistema político. Se elaboran artilugios culturales para justificar a los poderosos de siempre para que continúen con su fiesta obscena por ser cada vez más supermillonarios, mientras los sectores humildes y las clases medias se hunden en la ciénaga de la pobreza y la desesperanza.

Ningún gobierno intentó lo que se propone la dupla Milei–Villarruel: un ajuste cruel contra el pueblo, e insensato en términos políticos y de los valores y leyes del sistema democrático.

Su objetivo es llevar a cabo un ajuste destructivo de la vida y el patrimonio cultural. El más colonialista, por su afán ilimitado de que las corporaciones extranjeras y locales ejecuten el saqueo de nuestras riquezas, y mutilen los derechos sociales conquistados a lo largo del siglo XX, y en los 40 años de democracia.

Ante la insoslayable realidad del pueblo en las calles crearon una patraña mediática, rebajando hasta la nada misma la importancia del paro, particularmente la movilización popular.

El editorial principal de Clarín del domingo fue notorio: lo califica de “fracasado” y “medio paro”. Para completar el enfoque, señala que las contradicciones del Gobierno son por “inexperiencia”. No importan la ideología ni los intereses económicos en pugna. Tal sofisma intenta también relativizar la importancia cualitativa de un elemento decisivo para los pueblos, que en este caso se puso en valor: la unidad de todos los núcleos sociales, políticos, culturales, de género, etcétera.

Se abre así una perspectiva inicial de recomposición política luego de la derrota electoral, encauzando el debate en pos de desentrañar sus raíces económicas y políticas.

En este sentido, habrá que transitar un tiempo y un camino complejo, pero es valioso que la polémica se vaya dando en el marco de una fuerte acción política, con el pueblo movilizado abrazándose en las plazas, mientras se va forjando la conformación de un bloque político, social y cultural que, sobre la base de un programa de recuperación nacional ocupe el centro de la lucha en defensa de la democracia, la soberanía económica y política, y los derechos sociales y culturales.

La irresponsabilidad del Gobierno para conducir los destinos del país y su temerario propósito de ser la salvaguarda del Occidente capitalista va dejando al descubierto a los verdaderos beneficiarios de este intento político: los núcleos corporativos dominantes, tanto locales como extranjeros, quienes se encontraron repentinamente ante la posibilidad de apropiarse en un tiempo vertiginoso de las principales riquezas naturales, empresas estatales y la liquidación de derechos conquistados por el pueblo desde fines del siglo XIX.

Las corporaciones (UIA, AEA, SRA, CAC, Amchan) no pudieron resistir la tentación de participar y disputarse tamaña piñata, aunque implique la negación de todas las doctrinas democratistas, morales y éticas, que desde siempre esgrimen sus editorialistas en los diarios “serios”. Con este sustento del poder real, el Gobierno acentuó el rasgo más determinante de su ideología y su accionar político: la extorsión y el chantaje a gobernadores, legisladores, jueces y a la ciudadanía, y no trepida en confesar su propósito. El Presidente dijo: “Si no se aprueba, no pasa nada. Algunas reformas irán más tarde”. Declara abiertamente que si el Congreso no vota el plan Sturzenegger, lo hará igual cuando le otorguen las facultades extraordinarias. Su ministro estrella, Caputo, lo acompaña: “El objetivo de déficit cero es inalterable”.

En términos ideológicos, imaginan que sus dogmas se podrán transformar en sentido común. La apertura irrestricta del mercado en materia de precios, que generó incrementos desorbitantes en alimentación, salud, medicamentos, artículos de higiene, y los que vienen de tarifas y transportes, harán que los consumidores dejen de comprar, bajará drásticamente el consumo y consecuentemente, los precios.

A este silogismo le falta asumir que la gente no podrá comprar carne, bajará el consumo de alimentos y de vestimenta y cultura. Habrá estratos en la clase media que no podrán pagar la escuela privada, la prepaga, ni mantener el auto. Ni que hablar del tema abismal de los alquileres.

En suma, el gobierno del mileismo, el PRO y sus aliados subordinados “amigables” no asume que todas esas penosas restricciones generarán en algunos desilusión y en muchos bronca y rechazo.

La pérdida del nivel de vida de las mayorías, producirá una enorme incertidumbre en la vida cotidiana y en el futuro de las familias.

Confiamos en que los diputados/as y senadores de UxP continuarán sosteniendo con firmeza el rechazo a la ley del oprobio a pesar de la defección del gobierno de Tucumán.

Mantenemos la esperanza en que muchos legisladores, frente a esta encrucijada en la que se pone en juego la vida del pueblo, la soberanía económica y la vigencia de la democracia, tengan la valentía de ser fieles a sus identidades y a la historia de sus partidos, a los líderes que los inspiraron y no someterse al chantaje y la barbarie.

Sabemos que habrá otros que optarán por actuar como un pájaro sin luz.

Nota publicada en Página/12 el 01/02/2024

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Nada se pierde, todo se transfiere

Página/12 | Opinión

pg12¿La derecha es democrática? ¿Es posible que lo sea? El interrogante surgió en el 2015, cuando por primera vez en la historia argentina se imponía por voto popular una alianza gubernamental de ese signo. El novedoso acontecimiento influyó en algunos analistas políticos, periodistas e inclusive “intelectuales progresistas”, quienes respondieron afirmativamente; mientras otros se situaron en un lugar de oportuna ambigüedad, esgrimiendo una supuesta amplitud para entender la política. Observando el recorrido de JxC durante su presidencia y sus posturas actuales, nuestra respuesta a tal pregunta es contundentemente negativa. Si repasamos la historia, ante las demandas del pueblo, tanto los gobiernos civiles con predominios conservadores como las bautizadas benévolamente “derechas modernas”, abandonaron a poco de andar su discurso democratista; y sin solución de continuidad avasallaron la vida institucional, sin trepidar en reprimir la protesta social.

La experiencia histórica demuestra que en ningún país capitalista existe una democracia en abstracto, ya que siempre está condicionada y amalgamada con el poder económico dominante. En definitiva, la democracia en términos prácticos se subordina al orden social existente. Complementariamente, la derecha, incluyendo su fase actual de ultraderecha, como siempre necesita ocultar su identidad, para lo cual reniega que se la llame por su nombre.

En esas épocas macristas de “gradualismo neoliberal”, con devaluaciones, tarifazos, apertura descontrolada de importaciones, “sinceramiento de precios”, recorte drástico del Estado, despidos, modificaciones por decreto a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, endeudamiento externo sin acuerdo parlamentario, miradas oficiales que relativizaban el terror de la dictadura cívico militar, y represión de la protesta social; esa derecha avanzó sobre derechos básicos y garantías constitucionales, usando también desinformación y mentira mediática para disciplinar a sus adversarios políticos. En esa fase de subordinación del sistema democrático al dominio de los financistas, la derecha aceptó convivir con el parlamento.

La ultra derecha libertaria que gobierna “infiltrada con facilidad”, al decir de Macri; va al todo o nada, hiriendo el rol del parlamento. El DNU, la ley ómnibus y las maniobras autoritarias en las cámaras legislativas, marcan en su formas y contenidos el carácter pre democrático del actual gobierno. Esta conducta política no es escindible de la decisión de enajenar el patrimonio nacional, los recursos naturales y las tierras, como así también la desregulación irrestricta de la economía. Quienes imaginan que se pueden camuflar con posiciones ambiguas, con trucos como: “esto no, aunque todo esto sí”, serán cómplices del saqueo de esta nueva fase del proceso de acumulación y extranjerización del capitalismo.

Enfrentamos un chantaje que apunta al pueblo y al Parlamento mismo, asistiendo al “segundo tiempo” del que hablaba Macri. Si bien es cierto que la situación económica ya era compleja desde el gobierno anterior, la temida hiperinflación que agita el discurso presidencial, opera como amenaza y profecía autocumplida, a los efectos de justificar la mentada necesidad y urgencia del shock, que destruirá rápidamente los ingresos de trabajadores y clases medias. El crecimiento desbocado de los precios que alimenta el chantaje, es inducido por las medidas que toma su ministro de Economía (exministro de Finanzas de Macri) Luis Caputo. Tras los remanidos eslóganes ahora recreados burdamente como “la bomba heredada”, se intenta ocultar la verdadera intención del proclamado impúdicamente “ajuste doloroso”: la transferencia de ingresos de trabajadores, clases medias y bajas a favor de los súper millonarios de siempre, las viejas oligarquías agrarias y los nuevos burgueses de las finanzas y latrocinios de las últimas décadas. Todas las mediciones muestran que durante el gobierno de Macri el sector trabajo sufrió una pérdida fenomenal de sus salarios del 20%, además de la caída del empleo. Durante el gobierno del FdT el sector privado mantuvo su ingreso promedio, los públicos retrocedieron un 2% y los informales perdieron el 14%. Ahora el gobierno de LLA, cada vez más sustentado por los oligopolios representados por AEA, Amcham, CAC y la UIA, propone generar un nuevo ciclo de despojo a los ingresos, más rápido y descarnado. Cabe preguntarse: esa enorme masa de dinero que pierden los trabajadores y clases medias, ¿acaso se evapora en alguna atmósfera? La respuesta es elemental, no solo no desaparece, sino que se trasfiere a la cúpula de los ganadores de siempre del capitalismo, ahora mutados al mileismo. De este fenómeno claramente verificable surge la identificación con la variable del principio de Lavoisier, “nada de pierde, todo se transfiere”.

“El ajuste lo votó la gente”, machaca el relato presidencial del que se hacen eco los editorialistas-propagandistas de la prensa “no militante”. Agregan que en el balotaje lo votó el 54%, sumando capciosamente a quienes lo acompañaron con el 30% en las generales, con los que optaron por él en la segunda vuelta. Desconoce con deliberada pertinacia el rechazo del 44% de los electores. El relato discursivo sobre la casta política culpable de todos los males cuesta cada vez más ser sostenida ante la opinión pública. La oposición, que va creciendo al ritmo que aumentan sus descalificaciones y los precios, se manifiesta en los cacerolazos, movilizaciones de la Cultura en contra de los recortes al teatro, la danza y el cine, y lo más trascendente, el paro general con movilización convocado por las confederaciones de trabajadores para el 24 de enero. Con una potencia de sentido contraria a la impuesta por el mileismo, se reorganizan las fuerzas políticas que se proponen frenar el despojo a la sociedad, fundamentando que de las crisis económicas no se sale con ajuste doloroso y el remate de mares, ríos y nuestra cultura, sino con políticas de crecimiento, desarrollo del mercado interno, y la distribución del ingreso y la riqueza, tal como lo demuestra la experiencia histórica del kirchnerismo y la de Lula en Brasil, tanto en su primer gobierno como en el actual.

Nota publicada en Página/12 el 10/01/2024

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La Patria no se vende II

Página/12 | Opinión

cacerolasAl grito inmediato e inesperado de las calles, se van sumando otras reacciones, transformándose en un gran movimiento social organizado, articulando la potencia histórica del movimiento obrero argentino, con diversas expresiones de las organizaciones políticas, movimientos sociales, barriadas populares, la emergencia trascendente de las luchas de la cultura que sale a abrazarse con otras expresiones populares, el movimiento estudiantil universitario, nuevamente amenazado por núcleos anacrónicos, enemigos de la educación pública, inspirados en ideas clasistas y oscurantistas.

“Más temprano que tarde” el pueblo va reaccionando ante el atropello de la ultra derecha, decidida al todo o nada, en su propósito de liquidar las conquistas y derechos del pueblo y la propia democracia, lograda con grandes esfuerzos y dolores por nuestra ciudadanía.

El parlamento ahora atacado frontalmente por el Presidente, quien acusa a los legisladores votados por el pueblo de ser una casta desechable; deberá asumir un reto de enorme trascendencia: defenderse a sí mismo como expresión del sistema democrático, lo cual implica transformarse en una muralla principista fiel a las mejores tradiciones patrióticas de las diversas identidades políticas. En tal sentido, no hay tiempo ni lugar para los ambiguos, dispuestos a someterse a designios dictatoriales, ya que el Presidente se propone abiertamente asumir la suma del poder público en un verdadero acto de usurpación antidemocrática. Milei, sus ministros y asesores estrella (Sturzenegger), asumieron “la misión” de terminar con “la decadencia que viene desde hace 100 años”. En términos históricos, esa etapa se iniciaría con el advenimiento del gobierno radical de H. Yrigoyen a partir de la vigencia de la Ley Saenz Peña que instituyó el voto secreto, obligatorio y universal (con la exclusión del 50% del padrón femenino).

Durante el siglo XX e inicio del XXI emergieron grandes movimientos y luchas políticas del pueblo, que desde 1930 sufrieron interrupciones ejecutadas por dictaduras cívico militares fascistas, con fuertes componentes represivos. Todos esos gobiernos antidemocráticos incorporaron otro elemento constitutivo común: su determinación política por representar los intereses de las 20 familias de la oligarquía de la Sociedad Rural y de las corporaciones extranjeras, en una primera etapa el imperialismo británico y luego el norteamericano. El golpe uriburista de 1930 derrota al primer gran movimiento político popular del radicalismo. Posteriormente, surge el peronismo como el fenómeno más trascendente en términos políticos y sociales, parido por las multitudes obreras del 45. La dictadura videlista del 76 y su Ministro Martínez de Hoz, se propusieron imponer un plan económico ultra liberal practicando un genocidio, surgiendo como respuesta la emergencia más notable de la época: las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. La derrota de aquella dictadura posibilita el advenimiento de la democracia que está cumpliendo 40 años. En ese proceso se produce otro fenómeno histórico trascendente: la creación del kirchnerismo liderado por Néstor y Cristina.

En este brevísimo e incompleto enunciado cronológico resulta imprescindible ponderar el constante protagonismo del pueblo, del movimiento obrero, de la juventud, del movimiento estudiantil, y el aporte de la cultura. Este devenir político se amalgamó con los cambios nacionales y revolucionarios de los pueblos hermanos del continente. Ahora, el presidente Milei, votado por 14 millones de ciudadanos y rechazado por otros 11.5 millones; se auto titula “enviado por las fuerzas del cielo”, para borrar con un decreto anticonstitucional “el siglo decadente de nuestra historia”. Milei soslaya deliberadamente que el S XX, solo es concebible enlazado a las luchas del S XIX; iniciado en las rebeldías revolucionarias de los hombres y mujeres que fundaron la Patria en 1810 y las guerras de la independencia contra el colonialismo.

Así es que asistimos a un operativo violento cuyo objeto es instituir un orden neo colonial que entregue por 30 dineros nuestras fenomenales riquezas naturales y las empresas públicas, a nuevos conquistadores del capitalismo local y de las corporaciones extranjeras. Vienen por el petróleo, el litio, el cobre, las enormes riquezas alimenticias de nuestras tierras y ríos, las economías regionales, y los asombrosos logros en ciencia y tecnología. Necesitan, como durante el macrismo, destruir el mercado interno, o sea el salario de trabajadores y los ingresos de cuentapropistas, y clases medias, incluyendo la mutilación de pequeñas y medianas empresas. En este devenir las corporaciones empresarias no trepidaron en incurrir rápidamente en pecado, abandonando su discurso democratista y republicano, para sumarse a la disputa a cielo abierto por el saqueo, emulando a aquellos fariseos hipócritas mentados por los clásicos.

Recuperando para el análisis la experiencia histórica veremos que ningún gobierno constitucional se propuso con la temeridad antidemocrática de “los libertarios”, refundar la nación con el fin de conculcar los derechos del pueblo, sus riquezas y su acervo cultural. Sin embargo, se observa claramente que nunca un gobierno electo, generó un rechazo activo tan rápido en las calles y plazas, concitando la unidad del conjunto de las organizaciones sociales, de trabajadores y la cultura. En unas pocas horas la sociedad se auto convocó creando espontáneamente la gran consigna del momento: “La Patria no se vende”. El movimiento obrero realizó un gran acto rodeado de sectores muy diversos, y a días de la asunción de un nuevo gobierno, fue convocado un paro general con movilización de las confederaciones de trabajadores, los movimientos sociales, colocando a las calles y plazas de toda la geografía nacional como un factor decisivo de la actual disputa política. Asistimos a un momento en que la derecha, subsumida en la ultra derecha, se propone sostener la ofensiva en todos los planos de la vida social a partir de su triunfo electoral. Como contracara, las organizaciones del pueblo van armando una fuerte y original acción política y cultural desde las bases, potenciando los lazos solidarios existentes en cada lugar.

Nota publicada en Página/12 el 04/01/2024

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La Patria no se vende

nosevendeEl grito de las barriadas porteñas, luego extendido a otros lugares del país, no solo expresó un rechazo inmediato al mega DNU mileista, sino que fue demostrativo de la comprensión de una gran parte del pueblo, sobre lo esencial de la disputa del momento. “La Patria no se vende”, puede interpretarse como una respuesta política colectiva, impulsada desde una legítima intuición emocional. Sin embargo, emerge desde un núcleo cultural–político amalgamado a lo largo de nuestra historia democrática, particularmente desde la conquista del voto secreto, obligatorio y “universal” (el concepto de universal queda impugnado por la ausencia del voto femenino), lo cual coincide con los “100 años de decadencia” que impugna Milei. Desde las rebeldías que fundaron la patria derribando un imperio de 300 años a lo largo de los cuales se practicó un gran genocidio para usufructuar nuestras riquezas; para luego atravesar un largo recorrido de luchas enfrentando a oligarquías represivas durante el “fraude patriótico”, y desplegando a lo largo de todo el siglo XX grandes movimientos sociales y políticos, particularmente la emergencia del peronismo, atravesando dictaduras, creando cordobazos, la emergencia de Madres y Abuelas, refundando la democracia, y finalmente, la insurrección popular del 2001 que derrota al gobierno de las corporaciones y de Wall Street de De la Rúa y Cavallo; y la emergencia del fenómeno histórico kirchnerista como respuesta democrática y popular.

“La Patria no se vende” se propone cerrarle el paso a esta incursión neocolonialista que intenta acometer con el gastado slogan de “la herencia recibida”, ahora reciclado a “la bomba a punto de estallar”.

Los ciudadanos que protagonizaron los espontáneos cacerolazos de los últimos días decidieron sobre la marcha desconocer el engendro anticonstitucional autodenominado por la ministra Bullrich “protocolo de seguridad”. El mismo se inspira en una visión no sólo autoritaria que niega principios constitucionales, sino que implica una clara provocación a buena parte de nuestra sociedad democrática.

El componente ideológico del gobierno que niega y rechaza cualquier diferencia, se complementa con un intento de implantación de sus narrativas sobre la inevitabilidad y legitimidad electoral del “ajuste doloroso”: “no hay plata”, el “problema” es el déficit fiscal. Va quedando claro el desenmascaramiento del invento de que el ajuste lo pagaría la casta. La sociedad comienza a sentir el estallido de la bomba de precios, potenciada por la devaluación brutal de Caputo y la “libertad” absoluta que autoriza a los formadores de precios a desabastecer y remarcar, como tiburones devorándose a las sardinas.

Desde un revanchismo clasista y antipopular en términos ideológicos, que recoge y potencia las tradiciones más cipayas, el gobierno de Milei está decidido a enajenar todas nuestras riquezas naturales y empresas del Estado: petróleo, minerales, tierras, el agua, productos y economías regionales, desarrollos científicos, telecomunicaciones, redes de comercialización, nuestra moneda; hasta la privatización del sistema de educación pública y la eliminación de las conquistas en materia de derechos laborales, sociales y culturales.

Pasadas dos semanas de la asunción presidencial transitamos una situación inédita en la historia de los gobiernos constitucionales consagrados por el voto ciudadano. En su primer discurso, el Presidente se coloca de espaldas al Congreso, con el propósito deliberado de menospreciarlo en términos institucionales y políticos. Peor aún, su objetivo es señalar a los representantes del pueblo como la casta culpable de la decadencia de un siglo. Desde el mesianismo imperante en el núcleo áulico presidencial, imaginaron que una multitud lo aclamaría como un nuevo salvador. No hubo tal pueblada, incluso sus simpatizantes, bastante confundidos por el discurso, cubrieron solo una mitad de la Plaza Congreso. De hecho, en los cacerolazos se congregaron más ciudadanos que el día de la asunción presidencial.

Resulta incontrastable la verificación de que “el gran decreto que cambiará 100 años de decadencia histórica”, fue redactado por escribas de las grandes corporaciones, quienes ante el inesperado triunfo, no pudieron resistir a la tentación pecaminosa de sumarse al despojo. Su afán de enriquecimiento los desbordó, de allí que dejaron para más ver sus hipócritas discursos republicanistas. Los grandes medios hegemónicos resaltaron el apoyo irrestricto al decreto: IDEA, la UIA, AEA, CAC y la infaltable Amchan (Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina). Estas sagradas representaciones de las grandes fortunas del país, se proponen además del latrocinio económico, la remodelación del sistema jurídico para transformar a la Argentina en una factoría productora de granos y minerales, que serán explotados por multinacionales ávidas de riquezas estratégicas y negocios fáciles. Además trasladarán sus contaminaciones y poluciones a nuestras tierras, ya que en sus propios territorios están prohibidos. Se lanzan también a liquidar los derechos y conquistas laborales alcanzados por los trabajadores con sus luchas de las primeras décadas del siglo XX, muy especialmente los avances sociales, laborales y sindicales del primer peronismo y el kirchnerismo. El presidente Milei y sus ministros macristas se afirman en la tradición ideológica y política del cuarteto Martínez de Hoz-Menem-Cavallo-Macri. Todos ellos protegidos por el gran demiurgo: el imperialismo de la Casa Blanca, autodenominada “fuente de toda democracia”, a pesar de haber sido el organizador de todo tipo de golpes de Estado a lo largo de nuestro continente, y que ahora “tácticamente” decidieron apoyar al inesperado Milei, como expresión de un neothatcherismo al que siguen abrazando. La respuesta democrática surgió de las calles. De eso se trata. Combinar esta lógica política que viene desde “el subsuelo” con todas las fuerzas organizadas: sociales, sindicales, culturales, feminismos, para articular una fuerte unidad, condición indispensable para encauzar la lucha del pueblo.

Nota publicada en Página/12 el 29/12/2023

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Otra vez el “ajuste doloroso” junto al “estatuto del orden”

Página/12 | Opinión

pgjEl nuevo ciclo ultraconservador en la Argentina ha comenzado, sustentado en una viscosa mezcla ideológica: el discurso fundacional de Martínez de Hoz, el menemismo de los 90 con su interregno delarruista de fin de siglo, y el neoliberalismo privatizador macrista reciente. El ajuste avanza, cual shock, en primer lugar contra los sectores de ingresos fijos. El objetivo del mentado “ajuste doloroso” es la transferencia de recursos de los humildes y sectores medios a los más ricos. El presidente Milei intenta abrirse paso con el argumento de “la bomba recibida”. Tira cifras de inflación astronómicas para justificar la idea de “la peor herencia económica de la democracia”. Como mantra, el gobierno, sus socios políticos y los medios de comunicación hegemónicos, imponen dos narrativas: “El ajuste es inevitable y legítimo porque la gente lo votó” y “el problema crónico de la Argentina es el déficit fiscal”.

Ambas encuentran sustento en las dificultades de la situación económica nacional, pero presentan deliberadamente una situación previa de zozobra, potenciando artificialmente los datos y el discurso. Sus argumentos van desde asegurar que la inflación sería del 15000%, para luego corregirse “bajándola” al 3600%. La artificiosa vestimenta de fajina de Milei para hablarle a los bahienses azotados por el temporal agrega un dato simbólico en la línea de construcción de una narrativa que presenta una situación de caos y economía de guerra. Ambas están lejos de ser verdad. Si habrá hiperinflación, será porque el gobierno la va generando abiertamente, aunque diga lo contrario. En realidad, no la quieren evitar, sino hacer un dramático ajuste en un cortísimo plazo. Su mejor excusa será el caos de precios, que se desbocaron cuando el gobierno anunció la libertad para remarcar.

El exministro de Finanzas de la gestión de JxC y actual de Economía de LLA, Luis “Toto” Caputo repite el experimento macrista, con la antiquísima “solución” de la ultraderecha ante una crisis. El dogma impone generar más crisis, más pobreza, más hambre (que ahora llaman indigencia) y más deterioro de la clase media. La actual Canciller practicó su propio sinceramiento en el lenguaje: “Los precios bajarán cuando la gente no compre”. Se liberan los precios con la excusa de la “inflación reprimida” junto a una brutal devaluación. En un solo movimiento se licuan los salarios y aumentan las ganancias empresariales, particularmente de los monopolios de la alimentación y del sector agroexportador. El “nuevo ministro”, en realidad, es el responsable de la crisis que dice heredar. Fue artífice determinante en el dañoso proceso de endeudamiento externo que tuvo el país, contraído entre 2016 y 2019. La población ahora se desayuna que “la casta” era ella misma. El ajuste no tocó a ninguna casta, sino al Estado, a los trabajadores formales e informales, a los jubilados, a los profesionales, a los docentes, a diversos estratos de las clases medias, especialmente a las Pymes. Las grandes corporaciones locales y extranjeras son las que nuevamente salen ganando. Para ellos, no hay ajuste. A los ajustados, como siempre en este tipo de modelos neothatcherianos, se les vende la ilusión de un futuro venturoso, pero eso sí: tendrán que atravesar un inmenso y árido desierto.

Mientras tanto, los y las argentinas sufrimos la onda expansiva de la verdadera “bomba”: la de los precios. La libertad de mercado se aplica a rajatabla, y como previmos, los tiburones se están cenando a las sardinas. Las grandes corporaciones desabastecen y remarcan sin control. Nuevamente aplican su variación del principio de Lavoisier: nada se pierde, todo se transfiere.

En su momento, Macri denigraba a las Madres y Abuelas con su patético “el curro de los derechos humanos”. Ahora se suma “el curro de la justicia social”. Esas políticas exigen un nuevo orden. Patricia Bullrich no inventa nada cuando pontifica: “No hay libertad sin orden”, negando la idea de libertad de los fundadores de la Patria, para quienes la Libertad está indisolublemente unida al principio de igualdad. Las oligarquías y dictaduras siempre pretendieron adueñarse del concepto de libertad, mientras se apropiaban de tierras y riquezas, en muchos casos ejerciendo violencia en pos de su propósito.

En este combo, reiteran aquello de “el que las hace, las paga”. Un primitivismo con el que se proponen interpelar a una parte de la población para justificar la represión social contra quienes intenten hacer uso de derechos constitucionales básicos, como el derecho a peticionar, a la libertad de expresión, a sindicalizarse, etc. No hay nada de humanismo, ni de progresismo en esa línea, sino puro autoritarismo, con el propósito de criminalizar la protesta social.

Sin embargo, hay algunos muy felices que paradójicamente son los mismos de siempre. Uno de ellos es Paolo Rocca, CEO de Techint, que ligó el premio mayor: YPF. El dueño de la empresa más grande del país, quien junto a Magnetto de Clarín dirige ideológicamente la UIA, decidió manifestar su apoyo al Presidente: “Las oportunidades son inmensas”, aunque no dijo para quién. Para completarla, reclamó contención social, que no es otra cosa que represión.

Junto al ajuste doloroso despliegan sus artificios culturales con el propósito de que la sociedad se allane a esa política. Desde la oposición de Unión por la Patria se debe retomar la batalla cultural sobre la defensa de los derechos sociales y culturales, y la importancia del Estado, junto a la idea de la solidaridad como factor determinante de la vida en común y de todo propósito del conjunto colectivo que constituye una Nación. El sistema democrático determina el respeto a las mayorías como así también a las minorías. Los 11,5 millones de ciudadanos que votaron a UxP fueron interpelados por una militancia comprometida, conformándose así un valiosísimo capital político que irá imaginando y organizando iniciativas en pos de la lucha por el ideario de solidaridad, justicia social y progreso.

Nota publicada en Página/12 el 20/12/2023


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¿Quién debe sufrir el ajuste doloroso?

Página/12 | Opinión

pgDebemos celebrar los 40 años de Democracia si la concebimos como el símbolo de una épica lucha de un pueblo por superar las heridas humanas, culturales y políticas, generadas por la dictadura genocida, inspirada en la doctrina de seguridad de Estados Unidos. Ha sido un recorrido marcado a fuego desde los inicios por la lucha y el ejemplo inclaudicable de Madres y Abuelas, desde un alfonsinismo con valores democráticos y humanistas, pero con notorias vacilaciones frente a los poderes fácticos. Continuó con el tránsito por el menemismo triunfante en dos elecciones; mientras entregaba inescrupulosamente las riquezas del país, inficionado por una impúdica corrupción.

El advenimiento del kirchnerismo implicó un notable renacer de ideales patrióticos, y la recuperación de un proyecto auténticamente nacional, que benefició a grandes mayorías y se nutrió de un peronismo renovado y una juventud entusiasta, al que se sumaron otros afluentes políticos y culturales que se sintieron interpelados, incluyendo una impronta de americanismo histórico. Sus rasgos y momentos más valiosos estuvieron ligados al crecimiento de la participación y movilización protagónica del pueblo ya sea, rodeando a sus líderes o debatiendo con quienes se allanan a las presiones corporativas.

El aniversario nos encuentra con el advenimiento de un presidente electo por 14 millones de ciudadanos/as, quien reivindica los paradigmas de la ultra derecha. Propone al pueblo un camino de sufrimiento, quien tendrá que transitar el “inevitable ajuste doloroso”. Nunca tuvo el valor de decir claramente quienes serán lo que sufrirán el padecimiento, y quienes seguirán gozando de la obscena acumulación de riquezas. A estos núcleos minoritarios del privilegio, que siempre logran conservar sus capitales, les aseguró que no serán tocados, por el contrario pontificó “¡el sector privado no será alterado, contra los privados nada! ¡Nunca! El ajuste será dirigido al estado”.

Resulta imprescindible aclarar que por el eufemismo “el estado” se debe entender a trabajadores/as de los Ministerios, a médicos y enfermeras de los hospitales, maestras y docentes de escuelas y universidades, empleados de la justicia, de las entidades culturales, etc. Para ese paradigma, la única excepción es el personal y los recursos destinados a la seguridad. Se retoma la línea del discurso del 2 de abril de 1976 de Martínez de Hoz, quién dio inicio a la cruzada anti estatal, amparada por Videla y Massera; que posteriormente sería continuada por C. Menem y su propósito de enajenación del patrimonio público. Esta línea histórica es retomada por el presidente Milei, ahora complementada por su vice Villarruel, quien se propone erradicar las políticas de derechos humanos, sostenidas consecuentemente por Madres, Abuelas y los organismos, potenciados desde las gestiones de Néstor y Cristina; todo lo cual generó un notable apoyo de la mayoría de la sociedad democrática. Ese gran acervo ideológico continúa latente, los organismos no retrocederán y mucho menos las Viejas Sagradas, reconocidas por nuestro pueblo y admiradas en una gran parte del mundo democrático.

El gobierno mileista apela al viejo truco de la “herencia recibida”, así bautizada en el 2015 por su asociado M. Macri, ahora denominada creativamente “la bomba”. Cierto es que existen carencias sociales muy importantes que derivaron en crecimiento de la pobreza y una fuerte inflación, cuyos verdaderos culpables son los monopolios que imponen discrecionalmente los precios, insensibles al impacto negativo en la vida de la sociedad. En realidad, ya en el 2019 se vivió el fracaso del macrismo, que llevó a su contundente derrota y al advenimiento de una nueva esperanza en el gobierno popular del Frente de Todos. No se debe soslayar que el gobierno de JxC, que ahora intenta vanamente reinventarse; dejó la deuda externa, que nos hundió nuevamente en la dependencia de los prestamistas de Wall Street. Lo novedoso del sustento ideológico del presidente electo, es que se propone adoptar una doctrina perimida, que atrasa un siglo desde su origen, y que siempre resultó exitosa para las minorías corporativas, y un estruendoso fracaso para la vida de los pueblos y las naciones. Aquello de F. Hayek y M Friedman, con Margaret Thatcher como estandarte, sólo es patrimonio de núcleos ultra conservadores, que nada tienen que ver con mejorar la vida de las mayorías. Hay que asumir que se impuso en una parte de la sociedad aquello a lo que convocaba Thatcher: cuando agregaba a su mentado individualismo anti estado, su propósito cultural: “la economía es el método, pero el objetivo es el alma”. Algo de eso está ocurriendo aquí, en el revoltijo del descontento por la falta de determinación para mejorar la vida del Pueblo, especialmente de los millones de sectores humildes y clase medias, también desesperanzadas. Así es que, asistiremos al intento de aplicar violentamente una política contra el estado y sus funciones sociales en salud, educación pública, desarrollo industrial y científico, vía recorte drásticos de la inversión social pública, devaluación y aumento salvaje de los precios con la consecuente caída del salario. Para darle sustento histórico a su discurso Milei abandonó a Alberdi y en cambio reivindicó al presidente Roca, líder de las ideas y espada de la oligarquía, aunque soslayó su impronta pro estado y la instauración de la ley 1420 de educación pública, común, gratuita y obligatoria, inspirada por Sarmiento.

Las organizaciones políticas, sociales y los 11.5 millones de ciudadanos/as que sostuvieron con firmeza una notable militancia por el voto a Unión por la Patria, debaten democráticamente, mientras articulan la amalgama de ese gran entramado ideológico y político, que inevitablemente se deberá recrear, para afrontar las luchas que surgirán, en defensa de los derechos sociales, culturales y políticos que se pondrán en juego en los próximos meses.

El discurso del Gobernador Kicillof marca un punto de partida y futuro “se lograron muchos avances pero faltó rebeldía, más justicia social y distribución…. se trata de gobernar con coraje y amor a la patria”.

Nota publicada en Página/12 el 15/12/2023

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Peleas de poder, pero unidos al ajuste doloroso

mileibmNuestra democracia cumple 40 años luego de la etapa más oscura de nuestra historia, protagonizada por la dictadura genocida de Videla y Massera. El pueblo votó ejerciendo su derecho al sufragio eligiendo la fórmula Milei - Villaruel que logró la adhesión de 13 millones de ciudadanas/os. Otros 11.5 millones optaron por un proyecto antagónico en términos políticos, económicos y culturales que expresaba la fórmula Massa - Rossi. A pesar de que la historia indica que el triunfo genera cohesión al interior de la coalición electa por el apoyo ciudadano recibido, asistimos a una escena patética de disputas de todo tipo: las hay a la luz pública y otras soterradas, que rápidamente también emergen a la superficie. Candidaturas totalmente aprobadas por el “jefe”, que se caen por presiones internas, o porque el elegido se arrepiente. Acuerdos partidarios entre el PRO y LLA que no duran nada, y consecuentemente los ministros en ciernes actúan por la propia. Mauricio distanciado de Javier, la Vicepresidenta electa, representante del videlismo, que se reservaba el nombramiento de los Ministros de Seguridad, Defensa y de la AFI, relegada a sus funciones en el Senado. El schiarettismo asiste al banquete desnudando su apoyo político a Macri y Milei, sumándose al triunfador a pura literatura: “que les vaya bien, estamos para ayudarlos”. Su peronismo cordobés se parece mucho más a un conservadurismo de derecha. Sin embargo, hay que asumir que por ahora todas esas grotescas disputas se disiparán, ya que el presidente electo ejercerá su hegemonía modelando un gabinete que responda a sus propósitos políticos. Hay otro elemento esencial: se van incorporando al esquema de gobierno los núcleos del poder económico sin mediaciones de ningún tipo. Ellos se “ocuparán” de la economía, del Banco Central, de las relaciones internacionales, de las políticas financieras con los banqueros y prestamistas de Wall Street, de la energía, de YPF, del preciado Fondo de Garantía de Sustentabilidad. En todos esos casilleros determinantes de los resortes del poder, impusieron a sus gerentes formateados oportunamente en el JP Morgan, Standard and Poor ́s, el Deutsche Bank, KPMG, incluso algunos de ellos compartieron primero el Colegio Lasalle o el Cardenal Newman. Todos cuadros pura sangre de las corporaciones extranjeras, especialmente norteamericanas. En esta colosal piñata, Tecpetrol de Techint recibió nada menos que YPF, o sea, el petróleo, el gas con sus modernos gasoductos y los grandes yacimientos en exploración de la Costa Atlántica y Santa Cruz.

En un gobierno de derechas, no podía faltar P. Bullrich quien nuevamente tomó la garrocha y pegó el salto al mileismo para “trabajar por una argentina próspera y segura” y para “poner orden, y el que las hace las paga”. Tras las brumas de estas neblinosas disputas por parcelas de poder, se va amalgamando una fuerza sin matices: son todas y todos del partido del “ajuste doloroso”, de la reducción inmediata y drástica del estado con su secuela de privatizaciones y despidos de los trabajadores, de los devaluacionistas con epicentro en los grandes ruralistas y las big six multinacionales exportadoras de nuestros granos. Del partido de la reducción salarial, de los “antiplaneros”, o sea de achicar la red de protección a los millones de pobres que el sistema envía a la banquina social impúdicamente, para luego estigmatizarlos e impulsar su “expulsión”. Son todas/os del viejo partido del endeudamiento externo que viene desde el fondo de nuestra historia del préstamo de la Baring Brother de 1824 con los banqueros ingleses, que luego el presidente N. Avellaneda pontificó para los tiempos: “honraremos la deuda aunque sea con el hambre y la sed de los argentinos”, y que M. Macri retomó violentamente endeudando al país con el FMI. En suma, todos integran el partido que se allana a las demandas de negocios ruinosos para el país de los fondos buitres y sus jueces y juezas de la metrópoli que imparten justicia para sus colonias, aplicando a rajatabla su Doctrina Monroe. Se cumplen dos siglos de la proclamación del mandato imperialista que imperaría hasta la actualidad. Claro que mientras se suscitan estas tenidas por el poder, las corporaciones formadoras de precios se lanzaron a practicar su patético deporte preferido: remarcar los precios de sus productos. Ahora ya despreocupados de los controles del estado, se subieron a la ola de las libertades del mercado, amparados por la doctrina que establece que los precios encontrarán solos su equilibrio. El pueblo, a quien ellos ponderan como consumidores de sus mercancías, asiste azorado a tamaño despropósito; esperando en vano que alguien los ampare de estos tiburones disfrazados de empresarios serios explotando su condición monopólica. En definitiva transitan su momento de fascinación, ejecutando sin ninguna vergüenza la creencia del dueño de La Anónima: “remarcamos todos los días”. Todo indica que en su hora victoriosa irán por todo ya que “la clave del desarrollo es el sector privado”, o sea, ellos, las corporaciones de AEA y la UIA.

Las organizaciones de trabajadores, los nucleamientos sociales, culturales, feministas, docentes, universitarios, Pymes; van desplegando el imprescindible debate político, ante el triunfo de la alternativa de las derechas y sus propósitos, que afectarán de inmediato la vida del pueblo. La campaña electoral abnegada y generosa que sembró los 11.5 millones de sufragios construyó un valioso legado de militancia política que se comprometió en las barriadas, plazas, trenes y subtes, hasta los ámbitos estudiantiles, científicos, incluyendo manifestaciones políticas de la cultura, de las más numerosas en décadas. Se trata de un invalorable capital político que irá recuperando la confianza, e imaginando renovadas iniciativas y formas de unión y organización, frente a una perspectiva adversa en lo inmediato. Esa gran reserva de nuestro pueblo, transitará la fase deliberativa, junto a la actitud del ejercicio democrático en la defensa de sus derechos sociales y culturales, como así también de las identidades políticas, y al ideario de progreso, justicia social y solidaridad.

Nota publicada en Página/12 el 06/12/2023

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