FMI, un témpano en el océano

Minuto Uno | Opinión

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El viernes pasado llegó la titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde. La señora se comporta como quien conduce la economía del país. Cenó con el presidente Mauricio Macri y al día siguiente se reunió con el ministro Nicolás Dujovne. Si Lagarde vino en persona, debe ser porque los banqueros están preocupados por sus dólares. No es para menos. Tras haber firmado el acuerdo, la única certeza fue que Argentina va camino a una recesión con inflación. Incluso existe un alto riesgo de que tenga que solicitar un “waiver” (perdón) si se supera la pauta inflacionaria del 32%, como se estableció en el “acuerdo”.

Justamente, la semana pasada el FMI publicó un documento técnico sobre la situación argentina en el que se explicitan diversas recomendaciones. El título es muy sugestivo: “Requirements for the Stand-By”, que suena casi a “Réquiem para el Stand-By”. Y la verdad es que las cosas marchan para que el acuerdo no se cumpla, a pesar de lo implacable del ajuste a la sociedad.

Por eso, el Fondo aconseja acelerar las medidas. Entre ellas sobresalen: frenar la reciente reforma impositiva, suspender la quita de retenciones a la soja, profundizar la quita de subsidios a la energía y los transportes (lo que se traduce en más tarifazos), achicar el gasto en bienes y servicios un 15% en términos reales, congelar el ingreso de trabajadores al Estado, hacerles firmar paritarias del 8% a los trabajadores del sector público, recortar las transferencias a las provincias, privatizar tierras públicas y los activos de empresas del Fondo de Garantía de Sustentabilidad y discutir en el Parlamento el régimen jubilatorio. Todo esto dicho con palabras como “cut”, “to freeze”, es decir cortar, congelar. Así de crudo. Inclusive presentan dos escenarios: al menos malo lo llaman “Baseline” (cuya traducción es “punto de referencia”) y al otro “Adverso”.

Más allá del sesgado diagnóstico del Fondo explicando los causales de la actual situación crítica de la Argentina, interesa reparar hacia dónde cree el organismo que vamos y qué puede pasar. Todo indica que hasta ahora vamos camino al segundo escenario, el que ellos llaman “Adverso”. El más benévolo, (”Baseline”) (Sic) no se verifica. Lo cierto es que el Gobierno pensaba que esto era un tema de generar confianza, dar señales a los mercados y que con el solo hecho de firmar el acuerdo y reducir drásticamente los ingresos de la mayoría de los ciudadanos, todo mejoraría y, en consecuencia, los capitales vendrían a raudales. Ya pasó más de un mes y no han llegado, ni lo van a hacer, porque se espera una recesión con inflación.

La primera revisión de cuentas para controlar si se cumple o no con los parámetros, será en septiembre. En junio la inflación dio mal: 3,7%, arrimándose al fatídico 4%. En la acumulada de 12 meses está en 29,5%, o sea 30%. Y las consultoras esperan que para fin de año se vaya a 31, 32 y hasta 34%.

Ya conocemos que todos los meses hay inflación, pero esta vez fue mayor, sobre todo en alimentos que fue de 5,2%. Siempre hay alguna suba en el rubro por motivos estacionales, esta vez le tocó al tomate redondo (54,4%). Pero aún así aumentaron muchos alimentos a valores alarmantes, por encima del promedio de la inflación. El pan francés 10,8%, la harina 25,8%, fideos guiseros 7,5%, carne picada común 8,4% (la carne en general arriba del 5%), pollo 5,6%, aceite de girasol 11,8%, leche en polvo entera 4,7%, manteca 4,2%, arvejas en lata 7,7%, sal fina 7,5%, café molido 8,1%, yerba 6,3%. Y la lista sigue. Como ven, se trata de un salto importante en la mayoría de los alimentos y artículos de primera necesidad.

Frente a esta realidad, el presidente Macri pronosticó en conferencia de prensa que la inflación del año que viene va a bajar 10%. La realidad es que hasta ahora, siempre subió.

Como venimos diciendo, el plan ya se intentó aplicar muchas veces: inflación alta para bajar el gasto y los salarios para cumplir con el FMI y así seducir a los capitales. En términos sociales siempre fracasó. Nuevamente el FMI se nos presenta como el témpano en el océano. Todo indica que el gobierno ya eligió a quienes salvará: los grandes sojeros que seguirán gozando de la quita de retenciones y los especuladores con sus tasas del 50%, mientras que para los ciudadanos, trabajadores y clases medias habrá más tarifazos, mayores despidos y menores salarios; o sea, cada vez más cerca del témpano.

Nota publicada en Minuto Uno el 24/07/2018

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Junio ofreció una charla en la sede de Madres

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Durante la conferencia en la Asociación Madres de Plaza de Mayo, el secretario general del Partido Solidario se refirió a la coyuntura político-económica y analizó el discurso de los editorialistas de la prensa escrita hegemónica.

El jueves 5 de julio, Juan Carlos Junio –secretario general del Partido Solidario (PSol)- ofreció una charla en la Asociación Madres de Plaza de Mayo.

En una actividad que contó con la presencia de Hebe de Bonafini y la conducción del periodista Pablo Caruso, Junio analizó la coyuntura político-económica e hizo un repaso por las columnas de opinión de algunos de los editorialistas de la prensa escrita hegemónica.

Tal como lo hace todas las semanas en el programa radial “No digas tal vez”, el secretario general del PSol se refirió a los editoriales de los diarios Clarín y La Nación, y destacó: “con su escritura, los editorialistas de estos grandes medios son operadores políticos. Tienen una fuerte influencia sobre la opinión pública. Esos editoriales son la base para que después centenares de periodistas de todo el país y del interior reproduzcan lo que ellos escriben”.

Para dar un ejemplo, Junio hizo un repaso por algunos de los últimos editoriales de Marcelo Bonelli, Carlos Pagni y Ricardo Kirschbaum. “Ellos editorializan la realidad. A veces defienden a Macri, pero no son consecuentes con el macrismo, sino con el establishment. Ellos son el poder, van más allá de Macri”.

Luego, Junio se refirió a la coyuntura política y destacó la importancia de la movilización popular: “La lucha en las calles es parte de nuestra historia en Argentina. Desde principios del siglo XX, con las grandes huelgas de los obreros, que eran reprimidas y masacradas, como en la Semana Trágica, el caso de los peones de la Patagonia, el propio 17 de Octubre, el Cordobazo. Y tras la derrota electoral en manos de la derecha, desde el 2017 hubo grandes movilizaciones: los 24 de Marzo, la lucha de las mujeres, la marcha contra el 2×1 a genocidas”.

“Estamos más adelantados que hace dos años, va a haber un segundo semestre como dicen ellos, pero va a ser un segundo semestre de grandes luchas, de gran resistencia a estas políticas de ajuste, no van a ajustar tan fácilmente al pueblo”, agregó Junio.

Tras referirse a la victoria de Andrés Manuel López Obrador en México y a la posible victoria de Lula en Brasil de presentarse a elecciones, Junio finalizó su charla destacando que existen grandes condiciones para ser optimistas en el futuro político de nuestro país y el Continente.

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“Acuerdo” con el FMI para que siga Mauricio Macri y su modelo

Minuto Uno | Opinión

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Hace sólo unos pocos días nos aseguraron por quinta vez que lo peor ya había pasado. Pero luego, el gobierno tuvo que pedirle al FMI un “acuerdo”. Enseguida otra disparada del dólar terminó de expulsar al presidente del Banco Central. Cierto es que este gobierno nos tiene acostumbrados a las devaluaciones. Recordemos que lo primero que hizo Mauricio Macri cuando asumió fue llevar el dólar de $9 a $14, que quedó en la historia como el “dólar Prat-Gay”.

En 2017 estaba a más de $15, en lo que va del año ya se devaluó un 50% y para finales del 2018 terminaría cerca de $30. Pero el cambio de titular del Central evidencia una crisis del modelo macrista y la pérdida de iniciativa política del gobierno. La directora del FMI, Christine Lagarde fue contundente: “estamos otorgando el mejor paraguas financiero de la historia del Fondo”. Su traducción política es: queremos y necesitamos que continúe Macri y el modelo de ajuste y endeudamiento en Argentina y en América Latina.

Que el dólar esté arriba de $28, arañando los $29 obligará a recalcular todas las variables económicas de la Argentina. Han quedado por el piso todas las proyecciones del gobierno y las consultoras privadas. Y la actividad económica en general se ve frenada por un dólar que no para. Es difícil poner un precio de cualquier mercadería; y los grandes monopolios formadores de precios se aprovechan y remarcan a discreción. El problema es de fondo, porque la economía argentina tiene muchos bienes dolarizados. Algunos porque los exportamos - como los granos y alimentos- y otros porque los importamos - como el combustible, autos e insumos industriales-.

En todos los casos lo que prima es el mercado, o mejor dicho, la desregulación que consagró el gobierno y que alcanzó todos los ítems. Repasemos: se levantó toda restricción a la compra de moneda extranjera. Se liberalizó la entrada y salida de capitales especulativos. Fue pagada una cuantiosa suma a los fondos buitre y a sus abogados. Se eximió de liquidación de las divisas a los exportadores, o sea que pueden dejar afuera los dólares de la cosecha y nunca traerlos. Bajaron las retenciones a las exportaciones o directamente se las quitaron. Seguimos. Fue liberado el precio de las naftas. En fin, se han abierto todas las puertas y canillas para que se vayan los dólares, y se han cerrado todas las posibilidades de que el dólar entre como resultado del intercambio comercial positivo. Cuando el mercado financiero internacional le dijo “basta, no hay más dólares” a fines del año pasado, a la primera corrida salieron a refugiarse en el Fondo, siguiendo los pasos de Domingo Cavallo, Fernando de la Rúa y de los “modernos” financistas y grandes corporaciones locales.

Surge entonces un interrogante obligado: ¿por qué nos debe preocupar tanto a nosotros? Una primera respuesta es: por la inflación, es decir, por los aumentos de precios que afectan cotidianamente la vida de todos los sectores, desde los más humildes a las clases medias. Los datos de mayo resultan elocuentes: alimentos se fue a 3,3%, que es el ítem que más duele. Ahí tenemos la harina común con 31,2%, los fideos guiseros 9,5%, el pan 8,7%, los huevos 7,3%, la paleta 4%, la yerba 4,1%. Después están los productos estacionales o excepcionales, pero hay que pagarlos igual: la lechuga 88,9%, la cebolla 40%. Recordemos que a los sueldos los quieren taponar en el 15% y hay otro 5% que no está claro su destino.

Recientemente se dio a conocer también el dato del Indec de Macri. Extrañamente el ítem de servicios públicos dio negativo. Algo llamativo en la Argentina del Juanjo “Shell” Aranguren, el hombre del tarifazo, ahora en retiro obligado por el rechazo de la opinión pública. Tal es la cosa, que ahora nos ofrecen pagar la tarifa de gas en tres cuotas, eso sí, con intereses; porque somos deudores del largo brazo de Aranguren. Seguramente no será olvidado ya que la historia siempre hace su trabajo.

Se van conociendo más detalles del acuerdo con el FMI, que no tiene ningún punto que se refiera a cómo reactivar la economía productiva, cómo generar empleo, mercado interno para nuestras pymes. De hecho, los puntos son generadores de recesión e inflación. Una ecuación tan temible como conocidas sus consecuencias para el pueblo.

La obra pública se extinguirá de la faz de la República Argentina. La Cámara de la Construcción advirtió que corren riesgo decenas de miles de puestos de trabajo. Las cámaras textiles y de calzado celebraron el acuerdo del Fondo, pero advirtieron que van a perder medio millón de puestos de trabajo. Más clara es la definición de APYME que comunicó: “la inflación en alza, continuará erosionando el poder adquisitivo de la población, con el consiguiente achicamiento del mercado interno, las economías regionales, los pequeños y medianos productores y la economía social”.

Nota publicada en Minuto Uno el 21/06/2018

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El pueblo salió a defender la Patria

Contraeditorial | Opinión

La multitud en las calles, respondiendo al llamado sanmartiniano que la Patria debe ser defendida cuando está en peligro, marcó un momento trascendente de la nueva fase política iniciada en diciembre con la inesperada lucha popular callejera contra la “reforma previsional” en ciernes. Como en otras situaciones cruciales de nuestra historia, como la Semana Trágica, el 17 de Octubre o el Cordobazo; la presencia protagónica del pueblo actúa sobre la realidad como el viento que con su fuerza disipa las brumas que ocultan la tensión soterrada y la necesidad de cada hombre y mujer, joven y viejo, de mutar de individuo a ciudadano político, a sujeto colectivo.

El influjo de las calles de diciembre entró por los ventanales del Congreso, generando un cambio en la relación de fuerzas políticas en el Parlamento; a la vez que millones de ciudadanos desesperanzados se distanciaron del apoyo al macrismo para ya no volver.

El 25 de mayo, nuestra ancha avenida 9 de Julio fue colmada por columnas organizadas, pero fue determinante la presencia de decenas de miles de manifestantes “sueltos” que decidieron participar de la lucha antimacrista, nutriéndola no sólo en términos cuantitativos, sino agregando tonalidades tanto de fiesta patria popular, como de bronca contenida. El “Patria si, colonia no” se extendió vivificante por toda la multitud hasta el escenario repleto de artistas amados por la gente.

Otro elemento político a considerar es que este notable y masivo encuentro callejero, fortalece la recuperación de la estima y la voluntad de lucha de la sociedad, dañada por la derrota electoral del 2015 y el consecuente repliegue que implicó. En esa debilidad ideológica y cultural se sustentó la ofensiva triunfalista de la derecha, impactando en la subjetividad y el imaginario social, posibilitando el resultado favorable de octubre de 2017.

La importante fisura generada por la movilización decembrista se amplió nuevamente por el grito contra el FMI del 25, con la particularidad de que no se trató de un acto convocado por una reivindicación económica o social, sino de un pronunciamiento político contra el símbolo mundial de la época, que expresa la opresión económica y la pérdida de la soberanía de la Nación. Ciertamente el masivo rechazo de la sociedad al FMI es otra inesperada novedad, que también está llamada a actuar como revulsivo a sus planes de ajuste perpetuo.

A esta altura resulta imprescindible registrar la debilidad que implica la ausencia de la vital unión político-electoral de la oposición. En esta cuestión crucial, que nos recorrerá durante el 2018 y 2019, el protagonismo y la participación de la sociedad actúan como un elemento que amalgama a las partes y las dinamiza en el siempre complejo y difícil proceso de unidad. La aceleración de los tiempos políticos impone el inicio del debate del programa que se le ofrecerá a la sociedad. Esa discusión impostergable, no sólo no divide, sino que nutre y enriquece a las fuerzas políticas decididas a armar una propuesta que convoque a amplias mayorías para triunfar en el 2019 y así recuperar al pueblo y a la patria por el camino de una auténtica democracia.

Este inopinado cuadro de situación política, explica que Carlos Pagni, un periodista que encarna a la derecha reconozca en su columna de La Nación que “Cristina ve caer maná del cielo”.

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El Pueblo sabe de qué se trata

Minuto Uno | Opinión

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La renovada unión del país con el FMI a través del gobierno de Mauricio Macri tuvo un mal comienzo. El pueblo celebró el día de la Patria asumiendo en plenitud que está en peligro. Ni pastelitos, ni pericones, ni Tedeum ni gélidos ritualismos en soledad. Nuevamente el pueblo estuvo a la altura del momento histórico. En un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo los argentinos volvemos al reclamo histórico: “El pueblo quiere saber de qué se trata”.

Hay una suerte de desamparo, desconcierto, bronca, rechazo, pero la historia y el presente convocaron nuevamente a la plaza. Mientras el Presidente reitera su monótona frase: “lo peor ya pasó”, sale de apuro a pedir ayuda a la Corona de nuestra época, el FMI, y se disculpa diciendo que fue “optimista con la inflación”, justo cuando el flamante súper ministro Nicolás Dujovne vaticina más inflación y menos crecimiento. La respuesta del BCRA es la misma: vuelve a subir la tasa al 40% para frenar la inflación a la vez que apela a la buena voluntad de los capitalistas para que no suban los precios. Como siempre, esos grandes señores dan la callada por respuesta. Y ahora, para salir de la crisis, proponen una suerte de rara NEP, Nueva Economía Pragmática.

Pero la realidad se muestra implacable: la harina aumenta 15%, las pastas secas 7%, la yerba, el aceite y la cerveza 4% y las lámparas 9% (encima que sube la luz aumentan las lamparitas). En las primeras semanas de mayo, el arroz subió un 8%, la leche un 5% y los huevos un 7%.

Ya no hay duda de que el tema de la inflación está pasando a castaño oscuro, generando una contradicción insalvable con gremios que cerraron paritarias en 15% en cuotas y ahora resulta que no existe ni un solo analista que no diga que la inflación va a estar entre 25 y 30%. Estaríamos entonces ante una pérdida para los asalariados de más de 10 puntos en el año.

Como si fuera poco, sigue la inercia del ministro de la Shell, Juan Aranguren, quien sostiene a cara de perro su pacto con las petroleras a costa de los usuarios. Para julio se acabó lo que se daba: levantan el congelamiento que tuvieron que improvisar por un par de meses por el cimbronazo cambiario y la nafta volverá a aumentar un 10%. Y, una vez más, advierten que todavía el precio está atrasado. El viernes pasado desde el despacho presidencial adelantaron que “la corrección quedó corta” o sea que las tarifas seguirán subiendo.

Así las cosas, se informó que en abril una familia tipo necesitó 18.258 pesos para no ser pobre. Son datos viejos, ya estamos entrando a junio. Es de esperar que cuando se computen los precios actuales que nos dejó la devaluación se supere el umbral de 20.000 pesos. Esa realidad ya está en la calle. Por eso decimos que hoy se necesitan más de 20.000 pesos para no ser pobre. La situación social en los sectores más humildes y las clases medias se agrava.

Por su parte, las cuentas externas siguen descarriadas y sin miras que intenten frenar las importaciones ni la fuga de capitales. El año pasado el déficit comercial de abril había sido 112 millones de dólares y este año se fue a 938 millones de dólares. 112 contra 938 en un año. Seguimos batiendo récords: de todo el mundo nos venden sus mercaderías sobrantes.

Pero hay más: en abril tuvimos la mayor salida de capitales financieros en un mes de los últimos 17 años, lo que produjo el más alto egreso en la cuenta capital y financiera (por US$ 4.000 millones) desde octubre de 2007 a la fecha.

Ahora bien, asumamos la pregunta de la hora: ¿a qué fuimos al FMI? Todo indica que a financiar la fuga de capitales del poder económico, y su clásico de siempre: bajar el gasto social, es decir jubilaciones, educación, subsidios a los servicios públicos, etcétera.

Pero la concentración popular del 25 mostró un Pueblo que sabe bien de qué se trata.

El Papa Francisco le mandó una carta al presidente por el 25 de mayo pidiéndole “una sociedad más justa, fraterna y solidaria”. Destacamos la idea de solidaridad como valor fundamental de la sociedad.

Siempre es valioso recurrir al pensamiento sanmartiniano: “cuando la Patria está en peligro, todo está permitido, excepto no defenderla”.

Nota publicada en Minuto Uno el 28/05/2018

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El Partido Solidario se movilizó para decir “No al FMI”

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En el marco de un multitudinario acto que tuvo su epicentro en el Obelisco porteño, el Partido Solidario (PSol) se movilizó este viernes 25 de mayo junto a otras fuerzas políticas para rechazar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y las políticas de ajuste que implementa el gobierno de Cambiemos.

“Si el gobierno quiere resolver el déficit fiscal tiene que abordar el tema de las offshore y controlar la triangulación de fondos que realizan las multinacionales con el objetivo de evadir. Mientras el gobierno no establezca regulaciones sobre los grandes evasores va a seguir ajustando a los jubilados y a los trabajadores, y recortando los presupuestos de Salud, Educación, Ciencia y Tecnología”, sostuvo Carlos Heller, presidente del PSol, al frente de una gruesa columna de militantes.

“La vuelta al FMI es parte de la estrategia de profundización de las políticas neoliberales que el gobierno nacional está implementando desde que asumió. Porque ya hemos vivido procesos similares, podemos prever que la condicionalidad del FMI caerá sobre las espaldas de los sectores del trabajo y la producción, en especial las pequeñas y medianas empresas”, puntualizó Heller.

Por su parte, Juan Carlos Junio -secretario general del PSol- afirmó: “a más de dos siglos de la Revolución de Mayo es muy importante recuperar los valores de aquellos fundadores de la Patria que tomaron la determinación de cambiar la historia”. “Hoy nos enfrentamos a modernos poderes corporativos tanto internacionales como locales que con sus políticas de extracción y concentración de riquezas avanzan contra los derechos sociales conquistados por el pueblo argentino. La movilización que nos convoca recoge el ejemplo de los patriotas revolucionarios determinados a romper con el viejo orden colonial. Hoy el FMI y su subordinado, el gobierno macrista, simbolizan los nuevos formatos de neocolonialismo para nuestro pueblo. Nos convocamos a defender a «la Patria en peligro»”, concluyó Junio

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El Partido Solidario sumó su aporte a la campaña “Un millón de firmas contra la reforma previsional”

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Carlos Heller y Juan Carlos Junio, Presidente y Secretario General del Partido Solidario (PSol), le entregaron hoy a Oscar Parrilli en el Instituto Patria más de 40.000 firmas que esa fuerza política recolectó en todo el país en el marco de la campaña “Un millón de firmas contra la Reforma Previsional”.

Heller y Junio concurrieron al Instituto Patria en compañía de Carlos Grande, dirigente del PSol de la provincia de Buenos Aires, y Gustavo Nagel, Carlos Funes, Luis Sanjurjo y Néstor Wassaf, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El objetivo de la campaña de recolección de firmas contra la reforma previsional –próxima a alcanzar el millón de rúbricas- es que el Congreso trate un proyecto de ley de tres artículos que deroga la Ley Nº 27.426 y sus normas reglamentarias, y establece que hasta tanto no se dicte una nueva norma, continúe en vigencia la Ley Nº 24.241, sus modificatorias y sus decretos reglamentarios.

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Total solidaridad con Víctor Hugo Morales

El Partido Judicial intenta acallar las voces críticas al actual gobierno. Prueba de ello es el desproporcionado allanamiento al domicilio del periodista Víctor Hugo Morales, concretado esta mañana, en la misma semana de su regreso a la pantalla de C5N.
En lo que advertimos como un acto intimidatorio orientado a limitar la libertad de prensa del propio Morales y a modo de “castigo ejemplificador” para otras voces críticas al Gobierno, se ordenó el embargo de cinco obras de arte de propiedad del comunicador, en el marco de un juicio que le iniciara Cablevisión por haber emitido en su programa “Desayuno” en el año 2000 un segmento de la final entre Boca y el Real Madrid.
El procedimiento resulta a todas luces excesivo y tiene una fuerte impronta disciplinadora sobre una persona pública que viene expresándose de modo crítico frente a las políticas económicas de ajuste que implementa la alianza Cambiemos.
Estas maniobras judiciales “distractivas” no servirán para silenciar las voces que denuncian las políticas negativas que lleva adelante este gobierno.
Nuestra total solidaridad con Víctor Hugo Morales y nuestro compromiso en pos de verdaderas libertad de prensa y pluralidad de voces.

Carlos Heller, Presidente Partido Solidario
Juan Carlos Junio, Secretario General Partido Solidario

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Día de lxs Trabajadorxs

Las comunas 1 y 4 del Partido Solidario organizaron un asado por el 1º de Mayo

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La actividad, que se realizó en el local del PSol en la Comuna 1, contó con la participación de Juan Carlos Junio y Federico Tonarelli, entre otros referentes de la fuerza solidaria.

En el marco del Día de lxs Trabajadorxs, las regiones 1 y 4 del Partido Solidario organizaron un asado del que participaron Juan Carlos Junio, secretario general del Partido, Federico Tonarelli, de la Dirección del PSol CABA y referentes de la fuerza solidaria.

“La lucha de los trabajadores en el capitalismo siempre ha sido difícil. Este no es un día de fiesta, sino una jornada de lucha y reflexión en todo el mundo”, afirmó Junio luego de analizar el significado del 1º de Mayo, día en el que se recuerda la ejecución de trabajadores en Chicago por reclamar una jornada laboral de 8 horas.

Junio además se refirió al contexto político tras el triunfo de Cambiemos en el 2015 y en este marco rescató que en la sociedad existe una reacción frente a la pérdida de derechos. En este sentido, destacó la movilización que anuló el fallo de la Corte del 2×1 a genocidas y la gran manifestación en diciembre en el marco de la reforma previsional en el Congreso.

En un año previo a las elecciones, Junio destacó que el desafío del campo popular es la unidad. “Tenemos que transitar un 2018 en el que el Gobierno intentará sostener su ofensiva contra los trabajadores”, señaló. En este sentido puntualizó que la unidad debe ir junto a un programa que sea superador y esté sustentado por una mayor distribución de la riqueza, una defensa de los recursos naturales, una agenda cultural y de género y un Estado más fuerte que enfrente al poder corporativo. “En el 2019 tenemos que derrotar al macrismo. Sería un perjuicio muy grave para la nación que este proyecto continúe cuatro años más. Nosotros los Solidarios tenemos que hacer nuestro máximo esfuerzo para que esa unidad, con un sentido programático, logre vencer a la derecha en el 2019 y nos lleve a fortalecer el crecimiento de nuestro Partido”.

Tonarelli, en tanto, subrayó la clara intención de una parte del movimiento obrero, las organizaciones sociales y el cooperativismo de trabajar en un proceso de unidad y señaló la necesidad de tomar el tema del tarifazo como un eje central de debate, ya que afecta a todos los espacios.

“El gobierno tiene un plan que quiere llevar adelante pase lo que pase y está en nosotros ponerle un freno al ajuste porque, como dice Heller, el límite es la capacidad de los ajustados y ese límite ya llegó”, destacó Tonarelli, quien es además presidente de FACTA (Federación Argentina de Cooperativas de Trabajadores Autogestionados) y vicepresidente de la cooperativa BAUEN. “Es el momento donde hay que luchar con una amplitud mayor y un programa claro. Trabajar con la idea de militar para lograr que cada compañero trabajador se convierta en un sujeto político”, concluyó.

Durante el encuentro hicieron uso de la palabra Ernesto Giacomini (Dirección PSol CABA), Ayelén Graber (Frente de Mujeres y militante del PSol en la Comuna 1), Soledad Venegas (delegada gremial en el Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla) e Isidoro Cruz Bernal (militante del PSol en la Comuna 1).

El asado, que además contó con la participación de militantes del PSol de diferentes comunas y vecinos, finalizó con un dúo que interpretó algunos tangos.

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Participación Pública-Privada: de Thatcher a Macri

Minuto Uno | Opinión

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La conocida expresión “todos los caminos conducen a Roma” nunca estuvo más vigente como en la Argentina de hoy. En el antiguo Imperio Romano se construyeron más de 400 vías para comunicar su capital con las provincias más alejadas. La actualidad de la gestión de Cambiemos guarda similitudes con el viejo Imperio.

Y si hablamos de caminos, veremos que el mejor ejemplo es la novedosa política del gobierno de construirlos a través de los contratos de Participación Público Privada (PPP), cuyo objetivo principal es asegurarle fuertes ganancias a las grandes corporaciones empresarias. Resulta imprescindible recordar que la inspiradora y fundadora de esta gran iniciativa fue Margaret Thatcher.

La normativa afirma que entre el Estado Nacional y las empresas privadas rige: “el equitativo y eficiente reparto de aporte y riesgos”.

Se evidencia en esta Ley que, dado que el Estado Nacional es el único que tiene solvencia absoluta, se depositarán en él todos los riesgos, eximiendo a los capitales privados de cualquier ulterioridad. O sea, inversión privada sin riesgo empresario.

Pero además, hace pocos días se modificó, a través de un decreto presidencial, la ley que rige los novedosos PPP, que de “nuevos” no tienen nada. Se agregaron tratamientos impositivos especiales para “abaratar costos” de las empresas participantes. Se incorporó también la anacrónica decisión de establecer jurisdicciones extranjeras “como mecanismo de solución de controversias”.

No es casual que estos Decretos se hayan firmado casi en paralelo a la celebrada visita del presidente del gobierno de España, Mariano Rajoy. Sin embargo, los europeos dejaron en claro que para volver a invertir en Argentina necesitan que se avance en el control de la inflación, reducción de déficit fiscal y comercial, y tener la seguridad de que, con vistas a las elecciones de 2019, no se modifiquen las actuales condiciones económicas. Es decir: somos muy amigos, pero por ahora plata no ponemos.

Paradójicamente en la propia España este sistema fue un fracaso. Justamente en enero pasado, Rajoy anunció que rescataría las autopistas de peaje quebradas, que estaban siendo gestionadas bajo contratos de PPP. El Estado español tuvo que desembolsar entre 2000 y 4500 millones de euros para ello. Claro que el fracaso no fue sólo español, situaciones similares ocurrieron en Grecia, Irlanda, Gran Bretaña, Colombia y otros países. Para completar la escena de tragedia Griega, en el país de Esquilo y Sófocles, el costo por kilómetro de tres autopistas auditadas fue un 70% más que lo contratado.

Entre las deficiencias que se demostraron surgieron también la “baja relación calidad-precio”, la “escasa transparencia” y un “fuerte desequilibrio en los niveles de riesgo”.

Pero volviendo a nuestro país, el modo en el que se plantea la normativa de PPP no difiere demasiado de lo que fueron las privatizaciones menemistas.

Un ejemplo de ello es que antes de recibir los sobres de las ofertas de licitación de las autovías, el gobierno del presidente Mauricio Macri dispuso un aumento de peajes para garantizar los flujos futuros de las empresas privadas contratantes.

La lógica política que da sustento a los cuestionados y desmesurados aumentos tarifarios es muy similar. Lo explicó sin ningún pudor el ministro Nicolás Dujovne en una entrevista brindada al diario La Nación: “Necesitamos que baje el gasto público”. Luego aclaró que “como hay un componente de gasto social que está legislado” son cuatro los temas en que se puede recortar: “los subsidios económicos, los salarios del sector público, el gasto en universidades y el gasto destinado a infraestructura”. Como broche de oro remató: “repartimos esa baja (del gasto) entre una baja del déficit y una baja de impuestos”.

Sus dichos “sinceros” constituyen una verdadera confesión: les bajaremos los impuestos a los empresarios y ajustaremos a trabajadores y clases medias. Queda clarísimo quienes son los ganadores y quienes los perdedores.

Otro de los sectores que tiene que soportar los costos del modelo aperturista y antimercado interno, es el de las Pymes.

En un comunicado publicado por la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME) se cita lo expresado por el propio secretario de Emprendedores y Pymes del gobierno nacional, Mariano Mayer: “sólo en 2017 sufrieron embargos 250 mil Pymes”.

El universo Pyme en nuestro país es de entre 700 mil y 900 mil empresas y, como es reconocido, provee el 70% del empleo en Argentina.

El comunicado de APYME concluye: “el Gobierno admite la ola de embargos, pero no actúa sobre las causas”. Ciertamente, la gestión de Macri ya demostró que más allá de los títulos de algunos proyectos de ley, las Pymes no son su prioridad, por lo tanto formarán parte de los perdedores del proyecto político macrista.

Nota publicada en Minuto Uno el 25/04/2018

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