La panacea del macrismo: una fuerte recesión

Minuto Uno | Opinión

La panacea del macrismo: una fuerte recesión

Si hay una vara que el presidente Mauricio Macri mantiene alta es la línea de pobreza. En octubre, tanto la Canasta Básica Alimentaria como la Canasta Básica Total aumentaron 7,5%. En las variaciones anuales están en 51,4% y 54,6% respectivamente, es decir, por encima de la inflación estimada. Así, un matrimonio con dos hijos necesitó 24.241 pesos para no ser pobre, sin contar el pago de alquiler, que es uno de los mayores gastos de un hogar.

Ciertamente, no hay ninguna acción del Gobierno para sanear esta situación. Su única alternativa es acentuar la recesión. Ese es el objetivo y lo está logrando, ya que la caída de la actividad productiva y del trabajo es incontrastable. Resulta inevitable, entonces, una caída severa del consumo que, según la consultora Focus Market, en octubre cayó 3,1% interanual.

Los precios mayoristas, después de haber aumentado el mes pasado 16%, ahora volvieron a la “normalidad”, se incrementaron un 3%. Parece que no fue suficiente el atracón del mes pasado. Esos guarismos negativos se van transformando en “lo normal”. A este ritmo, los precios mayoristas ya tienen una variación anual cercana al 80%.

Otro ingrediente para empeorar la vida de los usuarios del subte porteño es el aumento constante de la tarifa. Desde esta semana subió otro peso, pasó a 13,50 pesos, y seguirá aumentando así hasta los 16,50 pesos que costará en febrero. En 6 meses la tarifa habrá pegado un gran salto en garrocha de 7,50 a 12,50 pesos y ahora rumbo al fatídico 16,50 pesos. Un triste récord: 100% en 8 meses.

El gobierno se las ha ingeniado para exprimir a los núcleos sociales más humildes y sufridos. Ahora le toca a los monotributistas: si apreciamos objetivamente los hechos, no podemos más que decir que fueron engañados. Con la actualización de los topes (hecha con esa fórmula odiosa del Coeficiente de Movilidad Jubilatoria que combina un 70% de IPC y un 30% de la suba de salarios) los monotributistas que facturaron al ritmo de la inflación de casi el 50%, se han pasado casi 20 puntos respecto al tope irrisorio, por lo tanto, muchos encontrarán que deben subir de categoría.

La baja del consumo tiene su correlato en la caída de la industria. Según FIEL, en octubre cedió 3,6%, su sexta baja consecutiva. De 10 ramas, 7 fueron negativas, destacándose el retroceso en producción automotriz, metalmecánica, químicos y plásticos.

Otra noticia de la semana: la economía en su conjunto volvió a entrar en recesión. Según el EMAE del Indec, en septiembre la economía se contrajo un 5,8% en términos interanuales. Al cumplir seis meses de resultados negativos ingresa técnicamente en la malhadada categoría de recesión.

Y siguen las novedades negativas, en este caso de la OCDE. Mientras el país trata de entrar, el organismo comunicó un empeoramiento de las proyecciones para Argentina en 2019: espera que el PBI se contraiga un 1,9%. Aún peor que las proyecciones del FMI, Banco Mundial, CEPAL y Standard & Poor´s.

El Presidente reiteró su prejuicio contra el cooperativismo. En esta oportunidad contra las eléctricas. El Gobierno emitió un ultimátum para las cooperativas que distribuyen energía eléctrica en el interior del país para que modifiquen el método de facturación. Como dice el Martín Fierro, “La ley es tela de araña…pues la rompe el bicho grande y solo enrieda a los chicos”. No olvidar que el gobierno le aumentó las tarifas más del 1.000% a las distribuidoras privadas.

Si al establishment le faltaba un grotesco apareció el empresario Eduardo Costantini. El hombre se lamentó porque “algunos dejamos de ser billonarios”.

Los grandes del “campo” ya manifestaron su bronca. El presidente de Confederaciones Rurales Argentinas, Dardo Chiesa dijo “nos llaman para hablar de pelotudeces” y como siempre exige que le bajen los impuestos. Por su parte, un vice de la UIA sentenció “si la sociedad quiere suicidarse seguirá con este modelo” y agregó “son tasas de quiebre para cualquier empresa o persona que las tome. No hay margen para aguantar esta tasa ni acá ni en ningún país del mundo”. Por algo en noviembre el Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad Di Tella tuvo su mayor caída en los sectores de mayores ingresos.

Todo muy raro: los ricos se quejan de un gobierno de ricos para ricos, mientras las mayorías se desbarrancan por la recesión.

Nota publicada en Minuto Uno el 26/11/2018

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Devaluación e inflación: un propósito cumplido del presidente Macri

Minuto Uno | Opinión

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Hace un mes largo que sabemos cuál es la inflación de septiembre, porque la sufrimos cada día cuando vamos a hacer las compras. Pero el jueves el Indec publicó su dato fatídico. El IPC dio en promedio 6,5% mensual. La anual ya está en 40,5%. Los precios regulados, o sea los servicios donde el gobierno habilita los tarifazos, tuvo un incremento anual del 52,5%. La inflación núcleo, la que ellos dicen que es “la posta” porque no toma en cuenta los tarifazos dio 7,6%, peor que el IPC. Mirando los rubros, los alimentos subieron 7% en promedio. La ropa 9,8% pero en el GBA subió más: 13,1%. El transporte 10,4% en septiembre, pero en términos anuales se incrementó 58,8%.

Lo de los alimentos es inhumano, en septiembre el pan aumentó 16,7%, la harina 11,7%, el arroz 16,3%, fideos guiseros 20,1%, carne picada 7,7%, pollo 15,8%, hamburguesas 20,4%, leche 8,4%, yerba 9,5%, pañales 15,6%. En el año el pan subió 65,8%, fideos 68,8%, pollo 50%, huevos 76% y aceite 66%. Aquí ya podríamos finalizar la nota, con el consabido “sin palabras”, lo cual resultaría verdadero.

Sin embargo, ante esta realidad vale la pena preguntarse, ¿cuál fue la razón, por la que el gobierno se negó terminantemente a incorporar cláusulas gatillo en las paritarias? Ahora se corrió el velo y se aprecia la realidad. El gobierno tenía pensado hacer una fuerte devaluación y una fuerte inflación, con lo cual licuaron el gasto público del Estado y los salarios a las empresas privadas. Única manera de seguir profundizando el ajuste, porque con los tarifazos no era suficiente para el FMI. Igualmente no para: esta semana subió nuevamente el transporte y ya se anunció nueva suba en prepagas. Otro dato dramático: en un año las jubilaciones ya perdieron 16% del poder adquisitivo, es como si los jubilados ganaran un 16% menos. De aquí surge una triste paradoja: en la época de la Alianza I, Patricia Bullrich era la ministra de Trabajo y les recortó el 13% a los jubilados y trabajadores estatales. Ahora en vez de 13 les bajaron 16. Y la que era ministra de Trabajo ahora es ministra de Seguridad, preparándose para actuar.

Surge otro interrogante crucial: ¿la inflación fue buscada por el gobierno o se desbordó? Todo indica que fue una acción política deliberada. Primero que nada para hacer el ajuste, y el segundo propósito propagandístico: poder mostrar el año que viene -en la recta final de la elección presidencial-, que la inflación será menor a la de este año. Por eso los precios mayoristas volaron en septiembre, dieron 16% de incremento en un mes. La variación anual está entre los 74% y 78%, según el índice que se tome. Los precios mayoristas son insumos para producir los bienes que luego llegan a la góndola. Por ello es preocupante, porque inevitablemente se trasladarán al minorista

A pesar de estos resultados la mayoría de la corporación mediática defiende al gobierno, sin embargo los capitalistas del mundo, “los Wall Street” ya hablan de “hiperinflación en Argentina”. Y no lo dicen porque sean tirabombas, sino por el contrario, se trata de un concepto técnico. La norma dice que es hiperinflación si en tres años sumados supera el 100%. Muchas de esas multinacionales operan en Argentina, y allá ponen en sus balances que estamos en hiper, aunque acá se queden callados y aplaudan al gobierno en los coloquios y ante las cámaras.

Si alguien faltaba era la CEPAL, que recalculó sus estimaciones de crecimiento para la Argentina. Hasta hace poco decía que este año caíamos –0,3%, pero ahora dice que caeremos –2,8%, una muy gradual corrección. Y el año que viene caeremos –1,6%.

Ahora el punto político central es el presupuesto anterior al dólar a 40, sobre todo en el acuerdo con el FMI que se cocinó en Washington. Primero lo elaboran en aquella metrópoli y luego se lo acercan a nuestros parlamentarios para que levanten su mano.

De afuera nos ven sin las anteojeras de la corporación mediática. El Foro Económico Mundial hace un ranking anual de 140 economías. En “estabilidad económica”, que básicamente mide inflación y deuda, estamos en el puesto 136, es decir, somos de las peores economías del planeta. Para completar la escena discepoliana, el ministro Nicolás Dujovne dijo solemnemente: “a la inflación, yo la estoy viendo bajar”.

Nota publicada en Minuto Uno el 24/10/2018

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Un presupuesto inverosímil y de ajuste crónico a la sociedad

Minuto Uno | Opinión

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La semana pasada, el ministro Nicolás Dujovne presentó ante el Parlamento el proyecto de Presupuesto Nacional para 2019. Dado que es una gestión poco afecta a comunicar sus acciones de gobierno con un Presidente que nos dice “tranquilos, tranquilos, lo peor ya pasó” resulta necesario repasar y ponderar las asignaciones de las partidas presupuestarias, ya que no creemos que lo peor pasó, sino lo contrario.

En principio no es una tarea sencilla porque este gobierno también se ha caracterizado por poner variables inverosímiles en las proyecciones del presupuesto. Por ejemplo, el año pasado habían dicho que íbamos a crecer 3,5% y resulta que ahora nos dicen sueltos de cuerpo que se equivocaron, que en realidad caeremos a -2,4%. O sea, una diferencia abismal de 6 puntos del PBI, al mismo tiempo que anticipan que para 2019 el crecimiento será 0%. Recordemos que el presidente Mauricio Macri llegó al poder prometiendo acabar con la inflación y ahora anuncian que para fin de año será del 45%, mientras nos ofrecen como “alternativa” lo mismo que Domingo Cavallo en 2001: “Déficit 0″.

A tres meses del acuerdo no pudieron cumplirle al FMI las metas, entonces ahora le piden más y prometen metas aún más difíciles de cumplir, pero dejando afuera el pago de los intereses de la deuda, que el año que viene crecerán 48% según el presupuesto. Como vemos, pagarles a los banqueros internacionales es lo único sagrado.

¿Qué más planifican? El consumo total va a ser -2%, el consumo privado –1,6%, el consumo público –3,4%, la inversión –9,7%, casi menos 10, como en el Chinchón.

Ellos dicen que en 2020 las cuentas vuelven a dar positivas. Con esa perspectiva y saña contra el gasto público, es difícil imaginar que la economía vuelva a crecer en el corto plazo. En suma, nos prometen una recesión prolongada.

Otra de las proyecciones que nadie cree es que el dólar va a estar clavado en 40 pesos durante todo el año. Recordemos los recientes dichos de Elisa Carrió asegurando que no subiría de 23 pesos. Acerca de la inflación, que le yerran todos los años, esta vez dicen que el promedio de 2019 será 34,8%, aunque a fin del año será 23%. Si así fuera, estarían dejando la inflación igual que como la dejó el gobierno anterior, cuando Macri decía que venía a combatirla. En realidad no la van a bajar porque es la principal herramienta para el ajuste, ya que casi todas las partidas del gasto crecen por debajo de la inflación promedio, salvo intereses de la deuda. Claro que hay partidas más castigadas que otras, como Educación y Cultura, que subirán 21,3%, Trabajo 17,5% y Vivienda y Urbanismo 11,5%, con una inflación de 34,8%. Pero hay otras que incluso caerán en términos nominales, como Energía –4,1% y Transporte –11,8% (quiere decir que seguirán profundizando la quita de subsidios). Las Transferencias Corrientes subirán apenas 9,4%, afectando a las provincias y los municipios. Esto es el ajuste del FMI: hay riesgos de epidemias y nosotros sin Ministerio de Salud. Tenemos desempleo de dos dígitos y eliminaron el Ministerio de Trabajo.

Otro tema sensible es el Impuesto a las Ganancias: ahora piensan quitar exenciones sobre algunos ítems de forma que trabajadores, jubilados, mutuales y cooperativas pasen a pagarlo. Recordemos aquel apotegma del candidato Macri: “en mi gobierno ningún trabajador pagará impuesto a las ganancias”. ¿Qué ocurrió?: En 2015 pagaban 1.190.000 personas, ahora pagan 2.028.000; o sea 838.000 más.

Celebran que el dólar se frenó, que los capitales norteamericanos están comprando las acciones argentinas por ganga, que bajó el riesgo país mientras se prendieron fuego todas las variables reales: el PBI, el empleo y la pobreza.

En el segundo trimestre de este año la tasa de desocupación fue de 9,6%, cuando un año atrás había sido de 8,7%. Es un aumento alarmante que en el Conurbano alcanzó el 12,4%. Si sumamos a la gente que tiene empleo pero busca un trabajo extra hay que sumar otro 16%. Y si tenemos en cuenta a los que trabajan pocas horas pero buscan más (subocupación demandante) hay que agregar otro 7,7%. En definitiva, el 33,3% del mercado laboral está buscando trabajo y no lo encuentra.

La “novedad” de los Precios Cuidados resultó un fiasco: tiene solo dos frutas y verduras: papa y manzana. Y solo dos cortes de carne: picada y espinazo. A este gobierno la única idea que se le prende es la del ajuste. Tranquilos, tranquilos…¿lo peor ya pasó?

Nota publicada en Minuto Uno el 26/09/2018

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FMI, un témpano en el océano

Minuto Uno | Opinión

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El viernes pasado llegó la titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde. La señora se comporta como quien conduce la economía del país. Cenó con el presidente Mauricio Macri y al día siguiente se reunió con el ministro Nicolás Dujovne. Si Lagarde vino en persona, debe ser porque los banqueros están preocupados por sus dólares. No es para menos. Tras haber firmado el acuerdo, la única certeza fue que Argentina va camino a una recesión con inflación. Incluso existe un alto riesgo de que tenga que solicitar un “waiver” (perdón) si se supera la pauta inflacionaria del 32%, como se estableció en el “acuerdo”.

Justamente, la semana pasada el FMI publicó un documento técnico sobre la situación argentina en el que se explicitan diversas recomendaciones. El título es muy sugestivo: “Requirements for the Stand-By”, que suena casi a “Réquiem para el Stand-By”. Y la verdad es que las cosas marchan para que el acuerdo no se cumpla, a pesar de lo implacable del ajuste a la sociedad.

Por eso, el Fondo aconseja acelerar las medidas. Entre ellas sobresalen: frenar la reciente reforma impositiva, suspender la quita de retenciones a la soja, profundizar la quita de subsidios a la energía y los transportes (lo que se traduce en más tarifazos), achicar el gasto en bienes y servicios un 15% en términos reales, congelar el ingreso de trabajadores al Estado, hacerles firmar paritarias del 8% a los trabajadores del sector público, recortar las transferencias a las provincias, privatizar tierras públicas y los activos de empresas del Fondo de Garantía de Sustentabilidad y discutir en el Parlamento el régimen jubilatorio. Todo esto dicho con palabras como “cut”, “to freeze”, es decir cortar, congelar. Así de crudo. Inclusive presentan dos escenarios: al menos malo lo llaman “Baseline” (cuya traducción es “punto de referencia”) y al otro “Adverso”.

Más allá del sesgado diagnóstico del Fondo explicando los causales de la actual situación crítica de la Argentina, interesa reparar hacia dónde cree el organismo que vamos y qué puede pasar. Todo indica que hasta ahora vamos camino al segundo escenario, el que ellos llaman “Adverso”. El más benévolo, (”Baseline”) (Sic) no se verifica. Lo cierto es que el Gobierno pensaba que esto era un tema de generar confianza, dar señales a los mercados y que con el solo hecho de firmar el acuerdo y reducir drásticamente los ingresos de la mayoría de los ciudadanos, todo mejoraría y, en consecuencia, los capitales vendrían a raudales. Ya pasó más de un mes y no han llegado, ni lo van a hacer, porque se espera una recesión con inflación.

La primera revisión de cuentas para controlar si se cumple o no con los parámetros, será en septiembre. En junio la inflación dio mal: 3,7%, arrimándose al fatídico 4%. En la acumulada de 12 meses está en 29,5%, o sea 30%. Y las consultoras esperan que para fin de año se vaya a 31, 32 y hasta 34%.

Ya conocemos que todos los meses hay inflación, pero esta vez fue mayor, sobre todo en alimentos que fue de 5,2%. Siempre hay alguna suba en el rubro por motivos estacionales, esta vez le tocó al tomate redondo (54,4%). Pero aún así aumentaron muchos alimentos a valores alarmantes, por encima del promedio de la inflación. El pan francés 10,8%, la harina 25,8%, fideos guiseros 7,5%, carne picada común 8,4% (la carne en general arriba del 5%), pollo 5,6%, aceite de girasol 11,8%, leche en polvo entera 4,7%, manteca 4,2%, arvejas en lata 7,7%, sal fina 7,5%, café molido 8,1%, yerba 6,3%. Y la lista sigue. Como ven, se trata de un salto importante en la mayoría de los alimentos y artículos de primera necesidad.

Frente a esta realidad, el presidente Macri pronosticó en conferencia de prensa que la inflación del año que viene va a bajar 10%. La realidad es que hasta ahora, siempre subió.

Como venimos diciendo, el plan ya se intentó aplicar muchas veces: inflación alta para bajar el gasto y los salarios para cumplir con el FMI y así seducir a los capitales. En términos sociales siempre fracasó. Nuevamente el FMI se nos presenta como el témpano en el océano. Todo indica que el gobierno ya eligió a quienes salvará: los grandes sojeros que seguirán gozando de la quita de retenciones y los especuladores con sus tasas del 50%, mientras que para los ciudadanos, trabajadores y clases medias habrá más tarifazos, mayores despidos y menores salarios; o sea, cada vez más cerca del témpano.

Nota publicada en Minuto Uno el 24/07/2018

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Junio ofreció una charla en la sede de Madres

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Durante la conferencia en la Asociación Madres de Plaza de Mayo, el secretario general del Partido Solidario se refirió a la coyuntura político-económica y analizó el discurso de los editorialistas de la prensa escrita hegemónica.

El jueves 5 de julio, Juan Carlos Junio –secretario general del Partido Solidario (PSol)- ofreció una charla en la Asociación Madres de Plaza de Mayo.

En una actividad que contó con la presencia de Hebe de Bonafini y la conducción del periodista Pablo Caruso, Junio analizó la coyuntura político-económica e hizo un repaso por las columnas de opinión de algunos de los editorialistas de la prensa escrita hegemónica.

Tal como lo hace todas las semanas en el programa radial “No digas tal vez”, el secretario general del PSol se refirió a los editoriales de los diarios Clarín y La Nación, y destacó: “con su escritura, los editorialistas de estos grandes medios son operadores políticos. Tienen una fuerte influencia sobre la opinión pública. Esos editoriales son la base para que después centenares de periodistas de todo el país y del interior reproduzcan lo que ellos escriben”.

Para dar un ejemplo, Junio hizo un repaso por algunos de los últimos editoriales de Marcelo Bonelli, Carlos Pagni y Ricardo Kirschbaum. “Ellos editorializan la realidad. A veces defienden a Macri, pero no son consecuentes con el macrismo, sino con el establishment. Ellos son el poder, van más allá de Macri”.

Luego, Junio se refirió a la coyuntura política y destacó la importancia de la movilización popular: “La lucha en las calles es parte de nuestra historia en Argentina. Desde principios del siglo XX, con las grandes huelgas de los obreros, que eran reprimidas y masacradas, como en la Semana Trágica, el caso de los peones de la Patagonia, el propio 17 de Octubre, el Cordobazo. Y tras la derrota electoral en manos de la derecha, desde el 2017 hubo grandes movilizaciones: los 24 de Marzo, la lucha de las mujeres, la marcha contra el 2×1 a genocidas”.

“Estamos más adelantados que hace dos años, va a haber un segundo semestre como dicen ellos, pero va a ser un segundo semestre de grandes luchas, de gran resistencia a estas políticas de ajuste, no van a ajustar tan fácilmente al pueblo”, agregó Junio.

Tras referirse a la victoria de Andrés Manuel López Obrador en México y a la posible victoria de Lula en Brasil de presentarse a elecciones, Junio finalizó su charla destacando que existen grandes condiciones para ser optimistas en el futuro político de nuestro país y el Continente.

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“Acuerdo” con el FMI para que siga Mauricio Macri y su modelo

Minuto Uno | Opinión

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Hace sólo unos pocos días nos aseguraron por quinta vez que lo peor ya había pasado. Pero luego, el gobierno tuvo que pedirle al FMI un “acuerdo”. Enseguida otra disparada del dólar terminó de expulsar al presidente del Banco Central. Cierto es que este gobierno nos tiene acostumbrados a las devaluaciones. Recordemos que lo primero que hizo Mauricio Macri cuando asumió fue llevar el dólar de $9 a $14, que quedó en la historia como el “dólar Prat-Gay”.

En 2017 estaba a más de $15, en lo que va del año ya se devaluó un 50% y para finales del 2018 terminaría cerca de $30. Pero el cambio de titular del Central evidencia una crisis del modelo macrista y la pérdida de iniciativa política del gobierno. La directora del FMI, Christine Lagarde fue contundente: “estamos otorgando el mejor paraguas financiero de la historia del Fondo”. Su traducción política es: queremos y necesitamos que continúe Macri y el modelo de ajuste y endeudamiento en Argentina y en América Latina.

Que el dólar esté arriba de $28, arañando los $29 obligará a recalcular todas las variables económicas de la Argentina. Han quedado por el piso todas las proyecciones del gobierno y las consultoras privadas. Y la actividad económica en general se ve frenada por un dólar que no para. Es difícil poner un precio de cualquier mercadería; y los grandes monopolios formadores de precios se aprovechan y remarcan a discreción. El problema es de fondo, porque la economía argentina tiene muchos bienes dolarizados. Algunos porque los exportamos - como los granos y alimentos- y otros porque los importamos - como el combustible, autos e insumos industriales-.

En todos los casos lo que prima es el mercado, o mejor dicho, la desregulación que consagró el gobierno y que alcanzó todos los ítems. Repasemos: se levantó toda restricción a la compra de moneda extranjera. Se liberalizó la entrada y salida de capitales especulativos. Fue pagada una cuantiosa suma a los fondos buitre y a sus abogados. Se eximió de liquidación de las divisas a los exportadores, o sea que pueden dejar afuera los dólares de la cosecha y nunca traerlos. Bajaron las retenciones a las exportaciones o directamente se las quitaron. Seguimos. Fue liberado el precio de las naftas. En fin, se han abierto todas las puertas y canillas para que se vayan los dólares, y se han cerrado todas las posibilidades de que el dólar entre como resultado del intercambio comercial positivo. Cuando el mercado financiero internacional le dijo “basta, no hay más dólares” a fines del año pasado, a la primera corrida salieron a refugiarse en el Fondo, siguiendo los pasos de Domingo Cavallo, Fernando de la Rúa y de los “modernos” financistas y grandes corporaciones locales.

Surge entonces un interrogante obligado: ¿por qué nos debe preocupar tanto a nosotros? Una primera respuesta es: por la inflación, es decir, por los aumentos de precios que afectan cotidianamente la vida de todos los sectores, desde los más humildes a las clases medias. Los datos de mayo resultan elocuentes: alimentos se fue a 3,3%, que es el ítem que más duele. Ahí tenemos la harina común con 31,2%, los fideos guiseros 9,5%, el pan 8,7%, los huevos 7,3%, la paleta 4%, la yerba 4,1%. Después están los productos estacionales o excepcionales, pero hay que pagarlos igual: la lechuga 88,9%, la cebolla 40%. Recordemos que a los sueldos los quieren taponar en el 15% y hay otro 5% que no está claro su destino.

Recientemente se dio a conocer también el dato del Indec de Macri. Extrañamente el ítem de servicios públicos dio negativo. Algo llamativo en la Argentina del Juanjo “Shell” Aranguren, el hombre del tarifazo, ahora en retiro obligado por el rechazo de la opinión pública. Tal es la cosa, que ahora nos ofrecen pagar la tarifa de gas en tres cuotas, eso sí, con intereses; porque somos deudores del largo brazo de Aranguren. Seguramente no será olvidado ya que la historia siempre hace su trabajo.

Se van conociendo más detalles del acuerdo con el FMI, que no tiene ningún punto que se refiera a cómo reactivar la economía productiva, cómo generar empleo, mercado interno para nuestras pymes. De hecho, los puntos son generadores de recesión e inflación. Una ecuación tan temible como conocidas sus consecuencias para el pueblo.

La obra pública se extinguirá de la faz de la República Argentina. La Cámara de la Construcción advirtió que corren riesgo decenas de miles de puestos de trabajo. Las cámaras textiles y de calzado celebraron el acuerdo del Fondo, pero advirtieron que van a perder medio millón de puestos de trabajo. Más clara es la definición de APYME que comunicó: “la inflación en alza, continuará erosionando el poder adquisitivo de la población, con el consiguiente achicamiento del mercado interno, las economías regionales, los pequeños y medianos productores y la economía social”.

Nota publicada en Minuto Uno el 21/06/2018

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El pueblo salió a defender la Patria

Contraeditorial | Opinión

La multitud en las calles, respondiendo al llamado sanmartiniano que la Patria debe ser defendida cuando está en peligro, marcó un momento trascendente de la nueva fase política iniciada en diciembre con la inesperada lucha popular callejera contra la “reforma previsional” en ciernes. Como en otras situaciones cruciales de nuestra historia, como la Semana Trágica, el 17 de Octubre o el Cordobazo; la presencia protagónica del pueblo actúa sobre la realidad como el viento que con su fuerza disipa las brumas que ocultan la tensión soterrada y la necesidad de cada hombre y mujer, joven y viejo, de mutar de individuo a ciudadano político, a sujeto colectivo.

El influjo de las calles de diciembre entró por los ventanales del Congreso, generando un cambio en la relación de fuerzas políticas en el Parlamento; a la vez que millones de ciudadanos desesperanzados se distanciaron del apoyo al macrismo para ya no volver.

El 25 de mayo, nuestra ancha avenida 9 de Julio fue colmada por columnas organizadas, pero fue determinante la presencia de decenas de miles de manifestantes “sueltos” que decidieron participar de la lucha antimacrista, nutriéndola no sólo en términos cuantitativos, sino agregando tonalidades tanto de fiesta patria popular, como de bronca contenida. El “Patria si, colonia no” se extendió vivificante por toda la multitud hasta el escenario repleto de artistas amados por la gente.

Otro elemento político a considerar es que este notable y masivo encuentro callejero, fortalece la recuperación de la estima y la voluntad de lucha de la sociedad, dañada por la derrota electoral del 2015 y el consecuente repliegue que implicó. En esa debilidad ideológica y cultural se sustentó la ofensiva triunfalista de la derecha, impactando en la subjetividad y el imaginario social, posibilitando el resultado favorable de octubre de 2017.

La importante fisura generada por la movilización decembrista se amplió nuevamente por el grito contra el FMI del 25, con la particularidad de que no se trató de un acto convocado por una reivindicación económica o social, sino de un pronunciamiento político contra el símbolo mundial de la época, que expresa la opresión económica y la pérdida de la soberanía de la Nación. Ciertamente el masivo rechazo de la sociedad al FMI es otra inesperada novedad, que también está llamada a actuar como revulsivo a sus planes de ajuste perpetuo.

A esta altura resulta imprescindible registrar la debilidad que implica la ausencia de la vital unión político-electoral de la oposición. En esta cuestión crucial, que nos recorrerá durante el 2018 y 2019, el protagonismo y la participación de la sociedad actúan como un elemento que amalgama a las partes y las dinamiza en el siempre complejo y difícil proceso de unidad. La aceleración de los tiempos políticos impone el inicio del debate del programa que se le ofrecerá a la sociedad. Esa discusión impostergable, no sólo no divide, sino que nutre y enriquece a las fuerzas políticas decididas a armar una propuesta que convoque a amplias mayorías para triunfar en el 2019 y así recuperar al pueblo y a la patria por el camino de una auténtica democracia.

Este inopinado cuadro de situación política, explica que Carlos Pagni, un periodista que encarna a la derecha reconozca en su columna de La Nación que “Cristina ve caer maná del cielo”.

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El Pueblo sabe de qué se trata

Minuto Uno | Opinión

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La renovada unión del país con el FMI a través del gobierno de Mauricio Macri tuvo un mal comienzo. El pueblo celebró el día de la Patria asumiendo en plenitud que está en peligro. Ni pastelitos, ni pericones, ni Tedeum ni gélidos ritualismos en soledad. Nuevamente el pueblo estuvo a la altura del momento histórico. En un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo los argentinos volvemos al reclamo histórico: “El pueblo quiere saber de qué se trata”.

Hay una suerte de desamparo, desconcierto, bronca, rechazo, pero la historia y el presente convocaron nuevamente a la plaza. Mientras el Presidente reitera su monótona frase: “lo peor ya pasó”, sale de apuro a pedir ayuda a la Corona de nuestra época, el FMI, y se disculpa diciendo que fue “optimista con la inflación”, justo cuando el flamante súper ministro Nicolás Dujovne vaticina más inflación y menos crecimiento. La respuesta del BCRA es la misma: vuelve a subir la tasa al 40% para frenar la inflación a la vez que apela a la buena voluntad de los capitalistas para que no suban los precios. Como siempre, esos grandes señores dan la callada por respuesta. Y ahora, para salir de la crisis, proponen una suerte de rara NEP, Nueva Economía Pragmática.

Pero la realidad se muestra implacable: la harina aumenta 15%, las pastas secas 7%, la yerba, el aceite y la cerveza 4% y las lámparas 9% (encima que sube la luz aumentan las lamparitas). En las primeras semanas de mayo, el arroz subió un 8%, la leche un 5% y los huevos un 7%.

Ya no hay duda de que el tema de la inflación está pasando a castaño oscuro, generando una contradicción insalvable con gremios que cerraron paritarias en 15% en cuotas y ahora resulta que no existe ni un solo analista que no diga que la inflación va a estar entre 25 y 30%. Estaríamos entonces ante una pérdida para los asalariados de más de 10 puntos en el año.

Como si fuera poco, sigue la inercia del ministro de la Shell, Juan Aranguren, quien sostiene a cara de perro su pacto con las petroleras a costa de los usuarios. Para julio se acabó lo que se daba: levantan el congelamiento que tuvieron que improvisar por un par de meses por el cimbronazo cambiario y la nafta volverá a aumentar un 10%. Y, una vez más, advierten que todavía el precio está atrasado. El viernes pasado desde el despacho presidencial adelantaron que “la corrección quedó corta” o sea que las tarifas seguirán subiendo.

Así las cosas, se informó que en abril una familia tipo necesitó 18.258 pesos para no ser pobre. Son datos viejos, ya estamos entrando a junio. Es de esperar que cuando se computen los precios actuales que nos dejó la devaluación se supere el umbral de 20.000 pesos. Esa realidad ya está en la calle. Por eso decimos que hoy se necesitan más de 20.000 pesos para no ser pobre. La situación social en los sectores más humildes y las clases medias se agrava.

Por su parte, las cuentas externas siguen descarriadas y sin miras que intenten frenar las importaciones ni la fuga de capitales. El año pasado el déficit comercial de abril había sido 112 millones de dólares y este año se fue a 938 millones de dólares. 112 contra 938 en un año. Seguimos batiendo récords: de todo el mundo nos venden sus mercaderías sobrantes.

Pero hay más: en abril tuvimos la mayor salida de capitales financieros en un mes de los últimos 17 años, lo que produjo el más alto egreso en la cuenta capital y financiera (por US$ 4.000 millones) desde octubre de 2007 a la fecha.

Ahora bien, asumamos la pregunta de la hora: ¿a qué fuimos al FMI? Todo indica que a financiar la fuga de capitales del poder económico, y su clásico de siempre: bajar el gasto social, es decir jubilaciones, educación, subsidios a los servicios públicos, etcétera.

Pero la concentración popular del 25 mostró un Pueblo que sabe bien de qué se trata.

El Papa Francisco le mandó una carta al presidente por el 25 de mayo pidiéndole “una sociedad más justa, fraterna y solidaria”. Destacamos la idea de solidaridad como valor fundamental de la sociedad.

Siempre es valioso recurrir al pensamiento sanmartiniano: “cuando la Patria está en peligro, todo está permitido, excepto no defenderla”.

Nota publicada en Minuto Uno el 28/05/2018

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El Partido Solidario se movilizó para decir “No al FMI”

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En el marco de un multitudinario acto que tuvo su epicentro en el Obelisco porteño, el Partido Solidario (PSol) se movilizó este viernes 25 de mayo junto a otras fuerzas políticas para rechazar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y las políticas de ajuste que implementa el gobierno de Cambiemos.

“Si el gobierno quiere resolver el déficit fiscal tiene que abordar el tema de las offshore y controlar la triangulación de fondos que realizan las multinacionales con el objetivo de evadir. Mientras el gobierno no establezca regulaciones sobre los grandes evasores va a seguir ajustando a los jubilados y a los trabajadores, y recortando los presupuestos de Salud, Educación, Ciencia y Tecnología”, sostuvo Carlos Heller, presidente del PSol, al frente de una gruesa columna de militantes.

“La vuelta al FMI es parte de la estrategia de profundización de las políticas neoliberales que el gobierno nacional está implementando desde que asumió. Porque ya hemos vivido procesos similares, podemos prever que la condicionalidad del FMI caerá sobre las espaldas de los sectores del trabajo y la producción, en especial las pequeñas y medianas empresas”, puntualizó Heller.

Por su parte, Juan Carlos Junio -secretario general del PSol- afirmó: “a más de dos siglos de la Revolución de Mayo es muy importante recuperar los valores de aquellos fundadores de la Patria que tomaron la determinación de cambiar la historia”. “Hoy nos enfrentamos a modernos poderes corporativos tanto internacionales como locales que con sus políticas de extracción y concentración de riquezas avanzan contra los derechos sociales conquistados por el pueblo argentino. La movilización que nos convoca recoge el ejemplo de los patriotas revolucionarios determinados a romper con el viejo orden colonial. Hoy el FMI y su subordinado, el gobierno macrista, simbolizan los nuevos formatos de neocolonialismo para nuestro pueblo. Nos convocamos a defender a «la Patria en peligro»”, concluyó Junio

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El Partido Solidario sumó su aporte a la campaña “Un millón de firmas contra la reforma previsional”

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Carlos Heller y Juan Carlos Junio, Presidente y Secretario General del Partido Solidario (PSol), le entregaron hoy a Oscar Parrilli en el Instituto Patria más de 40.000 firmas que esa fuerza política recolectó en todo el país en el marco de la campaña “Un millón de firmas contra la Reforma Previsional”.

Heller y Junio concurrieron al Instituto Patria en compañía de Carlos Grande, dirigente del PSol de la provincia de Buenos Aires, y Gustavo Nagel, Carlos Funes, Luis Sanjurjo y Néstor Wassaf, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El objetivo de la campaña de recolección de firmas contra la reforma previsional –próxima a alcanzar el millón de rúbricas- es que el Congreso trate un proyecto de ley de tres artículos que deroga la Ley Nº 27.426 y sus normas reglamentarias, y establece que hasta tanto no se dicte una nueva norma, continúe en vigencia la Ley Nº 24.241, sus modificatorias y sus decretos reglamentarios.

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